EL RINCÓN DE APOLO

Paolo Bravo


NO QUIERO MÁS TUS OJOS

Vaso de dolor y melancolía que me acompaña en mi agonía,
se viene el trago último de la botella, licor endemoniado que no calmas mi dolor,
último momento de lucidez, y tu rostro aún lo veo claro.

Se acaba esta historia de la cual solo yo fui protagonista,
tú siempre fuiste esquiva y tu mirada me evitaba, también tu corazón,
se terminó todo, el final escribe sobre mi alma,
cierra la puerta de la noche que se imprime en mi corazón,
y tus ojos déjalos fuera, que no me vean, que no se enteren de mi dolor,
aunque tu conciencia ya sepa lo que tu burla en mi ha provocado.

Quedan atados mis besos, los que siempre quise darte y tal vez, aún quiero,
abrazos enganchados a la seda de tu alma, los que siempre te di, como amigo,
tu risa aún suena en el campanario de mis oídos, y lloro en silencio, a veces,
y no comprendo el porqué de tanta indiferencia
¿Es qué no ves que soy más de lo que tus ojos te muestran?
mis sueños quedaron rendidos a los pies de tu sonrisa, estoy muriendo,
no acepto a la realidad aunque la fantasía duele más, a veces es peor imaginarte
a mi lado, sé que no es cierto, tú a mi lado, jamás estarás.

¿Qué harás ahora que todo ha llegado a su final?
¿Te hundirás acaso en el profundo océano de los recuerdos?
¿Buscarás mis recuerdos en tu memoria?
no queda nada, nada de nada, solo retazos de una historia.
Solo una historia.
Quizá dos historias.
Pero siempre hay solo un final.

He comprendido todo, amanece de nuevo para mí,
empieza el frío en mi corazón, tengo el alma helada, tal vez he muerto,
quizá sea solo el intenso frío que tu desaire en mí causó,
a donde sea que vaya, ya no estarás más tú allí, que importa ya, nunca estuviste,
no te veré más vestida de risa coqueta, vestida de abrazo fingido,
vestida de lo único que sólo tú has llegado a ser para mí:
Amor.

El sueño fue fugaz y tan bien fue prohibido, arranco de mi corazón tus recuerdos
y he de despertar, a seguir viviendo, el dolor ha pasado, he encontrado mi destino,
en otros ojos, en otra risa, en otros abrazos que me brindan
lo que los tuyos jamás pudieron: Afecto y amor.
A donde voy yo ya no estarás más tú, ya nunca más, se acabó el siempre tú,
no quiero la falsedad de tus palabras, no quiero el frío de tus abrazos,
no quiero de nuevo verte hacer ante mí un teatro, cayó el telón amiga,
es hora de dejar los montajes… no quiero más ser burlado, no quiero más tus engaños,
no quiero tus ojos nunca más.


El Diario de una Ciudad

La ciudad amanecía con un claro olor a fresco, la lluvia tímida de la madrugada había mojado las calles, levantando el aroma a ciudad mojada, a hojas húmedas que de a poco se van cayendo de los árboles en los parques vecinos, y que van tocando el suelo empapado haciéndose un montículo de hojas que en unos minutos alguien vendrá a recoger, a los del municipio ni esperarlos, solo llegan cuando deben de traer la cartilla de los impuestos, deberán de hacerlo un grupo de vecinos, o tal vez tres, o dos, o solo uno como es la costumbre, todos quieren vivir bien, pero nadie da la mano para ayudar a cumplir ese anhelo, es siempre lo mismo de la misma historia, solo unos cuantos se preocupan por el bienestar común, los demás solo joden y critican lo que no hacen.

Esa misma mañana Sebastián oyó el raspado de algo que se deslizaba por las rendijas de su ventana. Era el silbido de la brisa matinal la que se filtraba por las persianas junto a la conversación de dos comadres que habían tomado la mala decisión de comenzar a chismear muy temprano junto a la ventana del dormitorio en el cuarto continuo en una vieja pensión cuya estructura parecía más una cripta que casa, los pisos de parquet parecían ser del siglo pasado, la pintura de las paredes todas descascaradas, las bisagras de las puertas, todas, hacían un crujido al abrirse o al cerrarse, causando un chillido ensordecedor, y esto le daba un aspecto tétrico a dicha pensión que arrendaban los Méndez Pelayo.

Tomó sus gafas que había dejado sobre el velador de la mesita de noche y su mirada aún borrosa por el sueño se fijó en las agujas del reloj de pared que colgaba sobre la pateadera de su cama. Eran a penas las ocho de la mañana.
Se quitó la ropa de dormir y las pantuflas, y se vistió con ropa más formal, salió al pasillo para dirigirse a la puerta y salir a la calle, a la misma rutina de siempre, comprar su periódico para leerlo mientras desayunaba.

Los domingos por la mañana siempre se levantaba temprano para leer el diario plácidamente en el jardín del fondo, donde a partir de las diez de la mañana era tomado por completo por los niños pequeños que vivían en la pensión, mientras tomaba un café con leche acompañado de tostadas. Tomó el diario, en silencio caminó hasta la cocina y puso unas cuantas rebanada de pan en la tostadora, que desde hace unos meses ya le estaba empezando a fallar. Cuando puso a hervir la leche, tomó el diario que había dejado a un costado sobre la mesada del comedor y se dispuso a esperar a que la leche este lo suficientemente caliente para beberla con café leyendo los titulares.

Las noticias no era nada alentadora, siempre lo mismo de lo mismo, la misma porquería que consumimos visualmente si compramos un periódico, era como si, sus páginas fuesen el diario de nuestra ciudad, que a través de ellas nos cuenta lo mal que está, y nos dice ¿Cuándo vas a darte cuenta que necesito de tu ayuda? Nuestras vidas transcurren bajo la indolencia de muchos, y tras el esfuerzo de tan pocos, pero que siempre pasan desapercibido, nunca se les ve, o tal vez, nunca se les quiere ver, luego de leer los titulares y de ojear unas que otras noticias, decidió volver a salir a la calle, pero esta vez, para hacer una caminata, respirar algo de aire impuro, a sobresalto por los maleantes que siempre están al acecho de tu billetera, de la cartera de la anciana o de arrancharle algo a alguien por alguna ventana abierta de algún automóvil, nunca falta un distraído que no está atento a la jugada.

No era nada motivador salir a caminar por una ciudad que pide auxilio a gritos, alguno de nuestros escritores la describió como “Lima la horrible”, Sebastián no la sentía horrible, pero sí deprimente, no puede considerársele aún “La ciudad de los reyes” cuando se ve tantos mendigo con una taza que esperan llenar en el día para poder comer, otros para mantener un vicio estúpido que los arrinconó en esa esquina maldita de la cual, ya son esclavos, pero no solo eran mendigos avejentados y descuidados, también habían de los pequeños, de los que hacen piruetas acrobáticas con sus franelas que ya no conservan su color natural porque ya fue reemplazado por el de la mugre y grasa, esos niños que te tocan el cristal de la ventana y te dicen “¿Tío le limpio la luna de la caña, a china no más?” o de los que te ofrecen una golosina con cierta timidez en la cara, y uno compra el dulce por colaborar aunque no lo coma, o se deja limpiar el parabrisas quizá por milésima vez, y también hay de los que ignoran, los que no voltean a verles el rostro sucio y la mirada que aún conserva la luz de la esperanza, que algún día dejarán de ser el niño mendigo y sueñan con una vida mejor, aunque, cada día se repita la misma historia, los que suben adrede el cristal de su ventana, aquellos, son los primeros en corear la misma frase de siempre “¡Los niños son el futuro de nuestra nación!” y sin embargo les importa un carajo volver la mirada para ver por unos segundos, como es el presente de nuestro próximo futuro, mucho discurso bonito, muchas frases repetidas, tanto discurso halagador, aunque nada de acción, principalmente de quienes visten de terno y corbata y quienes dicen representarnos jurando por “Dios y por la plata”.

Sebastián anduvo durante varios minutos caminando sin rumbo, solo caminaba como impulsado por la inercia de sus pies, que lo llevaban por distintas calles, solo viendo, viendo de lo mismo, y de pronto ahí estaba él, el mismo mendigo que veía siempre en su misma esquina cada vez que iba rumbo al trabajo, hora tras hora, día tras día ajeno al paso del tiempo, el tiempo que desde hace ya mucho tiempo lo dejó de lado, en el olvido de una esquina que ahora es su hogar si cabe la expresión. Estaba igual que siempre con su cigarrillo en la mano, exhalando solo siluetas amorfas de humo y algunas botellas de licor que ya casi estaban todas vacías, que al parecer era lo único que al parecer le hacía bien a aquel sesentón mendigo.

Tenía la mirada extraviada, como buscando algo que no encuentra, en los ojos se le veía los años perdidos, las esperanzas esfumadas, las ilusiones derrumbadas, toda una vida destruida y una barba prominente, tan blanca como el copo de nieve, no era más que pobre hombre que a veces parecía contar la mísera historia de su vida, aunque nadie lo esté escuchando, un alma perdida pregonando el martirio espiritual, el castigo de la vida al que se ha sometido, el último eslabón de la cadena de la indigencia parecía tenerla él. Sus alaridos e insultos soeces y expresiones grotescas que escupía de la boca como el veneno de un cascabel a un ser invisible, a alguien que según él en su descoordinada mente que al parecer ya no hilvana lógica alguna creía ver eran el heraldo de alguna batalla pasajera de dudoso resultado, alguna historia no cerrada, algún amor no correspondido, algo, que a pesar de su locura, aún parece atormentarlo por momentos, y en sus momentos de lucidez – que raramente tenía – se le vía llorando pidiendo perdón, aunque sea ya, demasiado tarde.

-¡No! ¡No, por favor! -aullaba en medio de la calle haciendo algunos ademanes con las manos, como espantando algo, que no se sabía que.
-¿Le sucede algo señor? – decidió preguntar Sebastián.
-¡Estos malditos pájaros intentan matarme, me están atacando a picotazos!
-Pero, ¿Cuáles pájaros señor?; no veo por aquí a ningún pájaro que lo esté molestando, mucho menos picoteando.
-¡Noooo! – exclamó el anciano indigente, haciendo aún esos ademanes con ambas manos, como si espantara algo.
-Será mejor que deje de beber señor, está usted muy ebrio y ya está empezando a delirar…
-¿Estás insinuando que estoy loco? ¿Crees que estoy inventando todo esto, porque estoy loco, verdad? ¡Pero no estoy loco, no estoy loco!
-Tranquilícese señor, en ningún momento quise insinuar eso.
-Ya se han ido esas malditas aves, a veces aparecen desde el cielo y me atacan, esas bastardas me quieren matar, estoy seguro que me quieren matar.
-Ya veo… ¿Con que aparecen desde el cielo, no?
-Sí, así es, vienen desde el cielo directamente a atacarme – prosiguió con su relato.
-Será mejor que trate de descansar un poco, mañana será otro día.
-¿Porqué mejor no te largas a dormir tú y me dejas en paz?
-Adiós señor, que tenga buen día.
-Al carajo con tu buen día… ¿A caso no vez como me han dejado la cabeza esas aves mal paridas con tantos picotazos? – le indicó arrascándose la cabeza con tanto frenesí, esa insipiente cabeza, ya casi despoblada de cabello.

El anciano levantó de pronto la mirada hacia el cielo, con la mirada vigilante de que no vuelvan a aparecer de nuevo esas aves de su imaginación de nuevo a picotearlo, y por momentos miraba de izquierda a derecha, como si de pronto fuese aparecer aquella persona imaginaria a la cual insulta con tanto ensaño.

Aquella esquina era la última parada del camión de la basura del municipio de la ciudad que a veces pasaba por allí, cuando se acordaba que hay basura por recoger, y siempre que se acordaba de pasar, pasaba siempre a esa misma hora por la mañana y el muchacho del recojo siempre le dejaba unos cartones que había recogido anteriormente en otras calles para obsequiárselo al anciano mendigo para que pudiese dormir algo más protegido del frío implacable de la noche.

-Yo todos los días que paso por esta calle para hacer el recojo de la basura le obsequio unos cuantos cartones que la gente ya no necesita y bota con unos cigarrillos, como para que el tío no la pase tan mal y se le haga más amena la noche, le gustaba fumar, nos encantaba fumar; en algo coincidimos él y yo – me contó el muchacho del recojo de la basura.
-Gracias hijo, que Dios te bendiga – le agradecía con algo en su rostro que parecía ser una sonrisa.
-No hay de qué maestrito – respondía el muchacho con su mameluco completamente sucio, inclinándose ante él, como una especie de reverencia.
-Dios te lo pagará hijo, él sabrá como recompensarte hijo, él siempre sabe cómo hacerlo – afirmaba el anciano mientras guardaba sus cigarrillos en el bolsillo de su pantalón desgarrado…
-Si Dios existiera…
-Dios existe hijito, Dios existe, solo mira al cielo – le señalaba con esos dedos arqueados como ramas de árbol.
-Puede ser…

De pronto, apareció de la nada un pájaro negruzco haciendo en pleno vuelo violento sobre la cabeza de aquel anciano mendigo que lo puso en alerta y de inmediato reaccionó ante aquel suceso.

-¡Maldición!, ¿Vieron eso?, ¿Qué carajos fue eso? – exclamó el anciano mendigo mirando hacia todos lados.
-Un pájaro señor, eso no fue nada más que un pájaro – le respondió Sebastián.

El anciano giró tan rápido la cabeza como el cuello se lo permitía, y nada de nada, ni rastro de aquella ave que hace unos segundos había sobre volado sobre su cabeza semicalva.

-¿Estaré realmente volviéndome loco? -se preguntaba el anciano.

Pero no era así, al menos no del todo, allí estaba Sebastián, el mendigo y su inseparable cartón de vino rancio que a veces le traían, sus cigarrillos, sus botellas de licor y el muchacho del recojo de la basura, habían visto todos aquel ave, ese que sí fue real, que no lo atacó, que solo voló bajo y que casi se estrella con el cuerpo decadente del pobre anciano mendigo, que quizá ya ni pueda ponerse a andar.

-Me voy, debo de seguir trabajando; buenos días – se despido el muchacho del recojo de la basura del mendigo haciendo un ademán con la nao derecha y estrechó la mano de Sebastián.
-Buenas días hijo, no te olvides de mis cartones, y de mis cigarrillos – agregó el anciano con una sonrisa mejor pronunciada en su fisonomía ajada por la mala vida que llevaba.

El muchacho del recojo de la basura subió a la parte trasera del camión en el que vino y se fue, poco a poco se fue perdiendo en la distancia, hasta que de pronto se perdió de vista.

-Bueno señor, yo también me voy a mi casa, descanse un poco – insistió Sebastián con amabilidad.
-Ya deja de joderme con lo mismo ¡Lárgate! ¡Fuera de mi vista!

Sebastián emprendió el camino de regreso a casa, al llegar a la pensión de los Méndez Pelayo subió las escaleras para dirigirse hacia su habitación y de pronto le vino a la mente el inquietante pensamiento:
“¿Llegaré también yo a ese día?; el día de la embriaguez perpetua, donde el terrible alcoholismo ya no alcance simplemente para apaciguar mi sufrimiento, mi dolor y mis rabias que a veces también siento y necesite perderme por completo en la borrachera perpetua para de una maldita vez, intentar conseguir cicatrizar las llagas de las heridas que, quizá hemos sido nosotros los únicos responsables de que aparezcan siempre y en el mismo lugar. Lo desconozco por completo, no sé qué pasará conmigo mañana, si estaré o no, sólo sé que ese brebaje maldito es dañino. Definitivamente la mañana de este domingo, no ha sido en nada diferente a las otras mañanas domingueras que me ha tocado ver y vivir”.

*** FIN ***


Cuando ya no esté con ustedes

Deja que el río corra salvaje y cristalino hasta el mar y
que mis versos descansen sobre el pasto húmedo cuando ya no esté,
quiero que las rimas que hice hoy sigan sonando mañana
junto a las cuerdas de tu alma.
Que el mar le de la acogida que merece mi poesía cuando haya partido,
no quiero ni lutos ni llantos, tampoco quiero rezos ni imploraciones
pues de los cáliz y campanas siempre estuve alejado,
como oveja rebelde que abandona el rebaño para no ser esclavo.
Alberguen corazones, el eco de mi risa para cuando la tierra me esté consumiendo
y dejen en la sala colgada el cuadro donde se retratan mis pupilas
para desde donde esté verlos siempre… como cuando estuve con ustedes…
porque donde estén ustedes estaré también yo.
No quiero despedidas tristes, ni cafés cargados ni galletas, que nadie comerá,
hagan de mi último adiós una algarabía jubilosa, pues a la eternidad he partido,
junto a mi no descansarán mis versos… porque no me los llevo conmigo,
la poesía no son de Dioses ni inmortales.
La poesía son de los mortales que sufrimos nuestra mortalidad
cantando las cosas tristes que nos tocó padecer en vida…
la vida no es un regalo, es solo un préstamo efímero que se nos quita
cuando más nos envicia el gusto de andar por distintos rumbos.
Recuerden que siempre odié los formalismos, menos en el amor,
no quiero trajes negros de gala ni gafas oscuras,
no oculten el llanto en sus ojos, ni se pinten el alma de negro,
sean como siempre los he visto, sean quienes son… ustedes mismos.
Perdonen mis desatinos y si alguna vez los he ofendido.
lástima por quienes recién entiendan cuánto me han querido,
sepan ustedes que la muerte jamás retrocede en sus pasos,
lástimas por los rezagados en dar amor… ya es tarde, he partido.
El dar te quiero o el decir te amo es en vida,
Los lamentos y reproches del no haberlo hecho es tras la muerte,
Culpas aparte, mis ojos no se abrirán jamás, si no me lo dijeron antes,
Hoy y ahora, ya es demasiado tarde.
Suerte por los que me odiaron, quizá sientan ligereza en el alma
porque de sus vidas para siempre me habré borrado…
pero siempre he tenido el alma rebelde y hasta cuando escribo protesto,
desde donde esté me encargaré de enredárselas de nuevo.
He calcado mi vida cotidiana en las páginas de mi diario
para que la vida no se me olvide, ni los caminos que ande,
ni cuánto amé ni cuánto odié… mi vida ha sido de todo sin ser nada a veces,
he aprendido como aligerar mi alma con el peso la poesía.
Quizá la nostalgia le gane a la alegría cuando me recuerden,
pero la tristeza nunca logró vencerme ni en los momentos más crudos,
que no los venza a ustedes tampoco… el dolor pasa,
¡levanten el rostro, a mirar para adelante!
Dejen que mis poesías sigan cantando sus versos,
que sus rimas sin métrica lloren mi partida,
que mi legado no sean mis errores si no mis escritos,
me volví escritor por desafiar a la muerte y ser inmortal.
Que sus ojos no vean la lluvia de la melancolía,
que su corazón no conozca nunca el dolor de la añoranza,
que su alma no se aje ni se incline nunca ante la culpa por lo dicho o hecho,
donde esté, quizá esté mejor, aunque extrañe su compañía.
Sé que es difícil continuar la vida con un ausente,
lo sé porque también experimenté tal dilema y sé que duele,
ustedes son fuertes y sabrán vivir sus vidas sin mi compañía,
y cuando sientan que no pueden más con el dolor allí estaré con ustedes.
No puedo quejarme de la vida que viví,
he pasado de todo, descarto lo malo y me quedo con lo bueno,
la vida que me tocó estuvo tan llena de emociones como de limitaciones,
me siento afortunado, me tocó ser escritor.
Aprendí a amar gracias a una mujer maravillosa
cuyo nombre me llevo conmigo a la eternidad,
si la ven, díganle que lamento mucho el daño que a veces le hice,
pero que la voy a amar por siempre, hasta después de la muerte.
Porque aprendí que el amor no acaba tras la muerte,
que no existen barreras que le impidan al corazón latir con locura,
el amor es tan libre como el viento
los esclavos somos nosotros de sus palpitares descontrolados.
Aprendí a odiar también, al ver las injusticias de los de arriba,
de los que pisotean a los del campo desde sus mansiones,
odié tanto las protestas violentas cuando la razón es más efectiva
y el dialogo es siempre un camino más seguro y menos nefasto.
Siempre odié a aquellos insolentes que en armas dicen velar por la paz,
quién les dijo que con desolación se conquista la calma,
quién les dijo que creando caos se restablece la calma…
siempre fui un rebelde de alma y caudillo de corazón
pero mis armas fueron siempre mis versos dinamitados.
No sé que me hubiese deparado la vida para más adelante,
me pusieron cabe en el camino y no me dejaron continuar,
lo que pudo ser mi futuro ahora es incierto, los demás lo adivinaran,
porque me conocieron y saben hasta donde pude llegar,
pero la vida se nubla no por los fracasos sino por la muerte.
No siento que estaré solo, porque donde vaya ahora hay quienes me esperan,
me darán la bienvenida todos aquellos a quienes yo despedí
cuando estuve en este mundo tan desorientado, donde a veces perdí el rumbo,
hay alguien que aguarda por mí y mis disculpas me limpiarán el alma,
porque con su muerte aprendí a verlo como lo que realmente era:
Como un hermano.
Cuando ya no esté con ustedes, no sientan que es el final,
es solo un receso hasta volver a vernos… y todo volverá a ser como antes,
y será como si no hubiese pasado nada… como si el tiempo no pasó,
la muerte no es más que una continuación de la vida, aunque en otro estado.
Cuando ya no esté con ustedes, en el rincón de mi habitación
hallarán mi alma quizá en una noche aún haciendo versos,
mi alma sedienta de literatura no descansará de crear aun incluso muerto,
como siempre lo creí, nacer es natural, morir también.
Aunque no les sea agradable ver mi nombre en una lápida,
yo lo soñé mil veces en una publicación de mis obras,
quizá no goce en vida esta dicha.

FELIZ CUMPLEAÑOS DAVID

Como ha pasado el tiempo, ya han transcurrido más de seis meses desde que el infortunio te apartó de nuestro lado, y hoy, se conmemora un año más de tu nacimiento, el día de hoy cumples 26 años, aunque fue ayer que fui con mamá y mi hermana a verte. No fue nada sencillo para nosotros, tener que llevarte aquel arreglo floral a tu nueva morada desde hace ya más de seis meses: El campo fe de Huachipa.

Antes de continuar hablando de esto, quisiera en estas líneas aprovechar en pedirte perdón, porque es hasta ahora que has partido, que me doy cuenta de la importancia que tienes en nuestras vidas, de que no solo fuiste el hermano menos de mi hermano mayor, sino también, fuiste como un hermano para mí, perdón por entender esto en el momento en el que él cargaba en hombros tu ataúd – en el día de su cumpleaños – esa sensación extraña de ver a mi hermano cargando un ataúd, no sé cómo explicarlo, pero supe que quien se iba, no solo era su hermano, era también el mío. Durante 25 años que estuviste aún con nosotros, nunca supimos de la fecha de tu cumpleaños, nunca nos preocupamos por saludarte al menos una vez, de decirte “Pásala bien, David” simplemente pasaste desapercibido para nosotros, y eso no debió de ser así, no eras un extraño, y te tratamos como tal, tu familia y la mía son el anverso y el reverso de una misma cosa, ambas con algo en común, Roger nuestro hermano mayor.

Es injusto que en este momento nos hayamos preocupado por irte a ver y llevarte un presente, ahora, que no puedes venos a los ojos, ahora que no puedes responder a nuestros buenos deseos, ahora que simplemente no estás con nosotros. Es lo más injusto del mundo, darle el verdadero valor y el verdadero significado a una persona cuando ya no está con nosotros, y no cuando estuvo a nuestro lado o al menos cuando era más accesible decirle algo que le demuestre importancia, eres importante para nosotros, lo sabes, pero nunca te lo dijimos a tiempo, perdón por eso David, perdón por dejar que se nos escurra el tiempo entre los dedos y no haberte dicho todo esto que ahora escribo, para mamá y papá eres como un hijo, para mi hermana y para mí, como un hermano al igual que tus demás hermanos, tus padres son como los nuestros – aunque conozcamos más a tu papá que a tu mamá – en realidad tu familia la sentimos como nuestra, pero nunca te dijimos “Eres como de nuestra familia” aunque te hayamos hecho sentir como uno de nosotros. Siempre fuiste bien acogido, y te demostramos siempre nuestro aprecio, pero, son dos cosas muy diferentes el hacer sentir algo a alguien, y el decírselo, porque al hacer sentir algo a alguien puede terminar siendo confuso e interpretarse de formas que no son, mientras que el decirlo despeja toda duda y deja las cosas más claras.

Hoy es tu cumpleaños, hoy cumples 26 años, no estás con nosotros físicamente, pero espiritualmente sé que siempre estarás a nuestro lado, porque a pesar de las falencias de nosotros hacia ti, sabes cuánto te apreciamos y te quisimos, y lo seguimos haciendo, aunque simplemente, nos falto algo que marca toda diferencia: Nos falto hacértelo saber.

Perdón por eso David, pagamos muy caro ese desatino nuestro, ahora que no estás, no te imaginas cuanto nos duele tu ausencia, y cuanto nos duele tratar de asimilar tu muerte, pero sabemos que donde estas debes de estar mejor, aunque sé que también te acompaña la melancolía y la tristeza, porque así como aquí estamos sin ti y tenemos que aprender a vivir con eso, allá, donde tú estás, también estas sin nosotros, pero ya nos volveremos a ver, y cerraremos capítulos pendientes.

FELIZ CUMPLEAÑOS DAVID!!!


No hay tiempo en la vida para sentirse deprimido.

En más de una ocasión me he sentido deprimido, por una y diversas razones, y hoy he vuelto a sentirme de esa misma forma… pero siempre he logrado romper las cadenas de la depresión, aunque esta vez el motivo que me empuja a la depresión, es más intensa, pero de todos modos, con o sin razón, siempre comprendí que no hay motivo por la cual sentirse deprimido, y la forma que tengo para romper tal cadena que me ata a la depresión siempre fue, el saber que si llegué a este mundo no es en vano, tengo algo que hacer aquí, y no puedo permitirme sentirme deprimido porque tengo cosas importantes que hacer aquí, en este mundo, tengo muchos amigos a quienes siempre veo la forma de hacer reír, de quienes disfruto su compañía y quienes disfrutan de la mía, tengo talento, sentimientos y un corazón, tengo mis cinco sentidos bien activos, y lo más importante es, que estoy vivo, la vida es tan hermosa y tan maravillosa como para desperdiciarla sintiéndose deprimido, esa no es más que una forma de desperdiciarla, si ella, no ve quien soy en realidad y solo ve palpable, y no ve lo que hay en realidad dentro de mí, llegará la persona adecuada para ello, siempre hay uno para cada uno, solo paciencia, sé que el tiempo y el destino lo dicen todo, no lo olvides, la vida es tan preciada, y, si estas vivo, siéntete vivo, disfruta tu vida con intensidad, que la depresión por motivos que sean no te quiten trozos de ella que son irrecuperables, a vivir la vida como si fuese a acabarse mañana.

Gracias a mis lectores

Gracias por sus reiterados comentarios, son muy importantes para de esa forma poder hacer un balance de el impacto que pueden tener todas las publicaciones que hago en mi blog, muchas gracias a quienes revisan mi blog continuamente y a quienes comentan sobre un artículo o poesía. Un abrazo a todos mis lectores.


DE VUELTA A LOS CAMINOS PARALELOS

Muchas veces me he equivocado, y me confieso hoy, he creído lo que no era y lo he pagado caro, aunque, casi siempre ha sido mi corazón el más perjudicado y he tenido al alma enredada y con una sensación que me recorre por todo el cuerpo, una sensación extraña que no sé cómo explicar con simples palabras, síntomas tal vez de que algo has perdido.

Pasamos casi cinco meses distanciados tú y yo, el tiempo más prolongado, y fue luego de este tiempo que supe el motivo de nuestra distancia, en la cual según tu explicación – como siempre floja – yo gran parte de la responsabilidad y tú solo asumías la menos parte, típico en ti, tradicional en nosotros, como siempre en las historias en la que terminábamos peleando, siempre era yo el culpable y tú jamás tenías nada que ver con el asunto, pero a eso ya estaba acostumbrado, luego de muchos años de solo contemplarte con ansias de tenerte entre mis brazos, de solo escribirte versos o de hacerte pequeños obsequios, mi corazón se decidió a hacer lo que tenía que hacer, a después de más de seis años, poderte decir como lo decía en mis versos: Mirarte a los ojos y poderte decir cuando te amo. Era ya un tema decidido, y este domingo sería el día elegido, para aquel acontecimiento.

Pero ¿Qué me llevó a todo esto? Obviamente no hubiese hecho esto, de forma suicida si es que no hubiese visto la posibilidad de poder salir airoso en todo esto. Después de nuestra nueva y undécima reconciliación entre ella y yo – el pasado 24 de Noviembre del año pasado – sentí que las cosas iban mejor entre nosotros – aunque nunca hubo tal nosotros – nos vimos luego el 30 de ese mes, el día de su cumpleaños, llevándole una caja de chocolates que es lo que le encanta, eso no es lo único que sé de ella, fue algo maravilloso para mí verla después de tanto tiempo, claro, que yo fui quien la llamó aquella tarde, pero ella recibió de buena manera la llamada, lo que me daba a entender que también ella había sentido esta distancia, y como ella me lo dijo, la primera semana la pasó fatal – igual que yo todo ese tiempo – pero luego como que se hizo a la idea, estuve con ella como casi tres horas en su casa el día de su cumpleaños, y al despedirme de ella me regaló un corazoncito de color medio celeste – que perdí tontamente dos días después – al igual que la pulsera que decía sagitario que era por coincidentemente nuestro mismo signo, me lo dio según ella “para estar conectados” y la pregunta es ¿Qué significa para ella estar conectados en su concepto? Eso para mí es una forma de decir algo, en lo sentimental, los días pasaban y desde luego, la llamaba casi todos los días aprovechando mi bono de minutos libres con ella y otros cinco números más, ya no conversábamos la misma cantidad de antes, porque yo debía de volver al trabajo, pero siempre conversábamos al menos quince minutos, a veces incluso por las noches. Al día siguiente de su cumpleaños, fue el mío, hasta en eso éramos coincidentes, me envió un mensaje para saludarme, las cosas iban bien, a mi parecer, volví a escribirle poesías como en los viejos tiempos, y como siempre, le gustaban, en ocasiones la iba a ver al trabajo y nos regresábamos juntos, conversando de algunas cosas, en el camino, siempre le mostraba mi lado afectivo, del que solo alguien enamorado muestra – y del cual ella ya conocía desde hace mucho sin que yo se lo haya dicho – y no se inmutaba.

En más de una oportunidad cuando la veía – que fueron como siete – siempre le lanzaba indirectas que desde luego ella comprendía muy bien, y jamás decía nada a lo contrario, como que daba espacio a la esperanza, a la posibilidad, a la continuidad de una ilusión y al acrecimiento de un amor, que controlarlo, se volvió imposible, me atrapé yo mismo en este sentimiento, y ella, desde luego, conociendo de todo ello, lo permitió. Días antes de la navidad pasada, nos vimos y le entregué una nueva poesía “Los versos también saben conquistar” (Que está en este blog) y como todas las poesías, eran ya más atrevidas y más insinuantes en lo que a mis sentimientos respecta, eran poesías en las que se podían leer un “te amo” o un “te quiero” o cosas como esas, que nadie, desde luego escribe, si es que no es porque siente algo por esa persona a quien se la dedica, pasada la navidad, le entregué su regalo, dos peluches, una caja de bombones de chocolates, una tarjeta de navidad como corresponde claro, y una poesía, otra más, a los pocos días antes de acabar ese año, le pregunté por las poesías y por cual eran las partes que más le gustaba de ellas, y dijo con respecto a la primera, que no me lo iba a decir, porque no lo recordaba, lo tenía resaltado y que la próxima que nos veamos me lo diría, y con respecto a la segunda, dijo que de los regalos que le hice en navidad, de ese conjunto de regalos, ese la poesía, era lo que más le gustaba, y que me lo diría también la próxima que nos veamos, que sería una sorpresa el decirme los versos que más le gustó, no sabía yo de qué forma podría sorprenderme los versos de una poesía que yo mismo compuse, pero bueno, si era una sorpresa para ella, pues, así sería ¿No? Y con todo esto, con tantas insinuaciones, con un sentimiento que ella conocía de hace ya varios años, y nunca puso un freno a ello, díganme ¿No es eso acaso u motivo para sentir esperanza? Tenía muchas ilusiones de vivir algo maravilloso a su lado, por toda una vida, total, no me gusta eso de “flor de un día” me gustan las cosas duraderas, incluso también las relaciones sentimentales, eso fue lo que me llevó a mostrar mi juego en las cartas, a hacer lo que tenía que haber hecho desde hace mucho, las cosas claras nunca estuvo entre nosotros, como lo dijo ella, siempre hubo un cabildo abierto entre nosotros, de un sí, un tal ves y hasta de un no, pero en eso último no quería pensar obviamente.

Y llegó el domingo, nos vimos a las cuatro de la tarde cerca de su trabajo, como siempre, esta vez no le compré un chocolate como lo hacía siempre que la iba a ver a lo que ella decía “tú siempre con tus detalles” y hasta incluso una vez me dijo “gracias, que cariñoso eres” si eso no es un rastro de esperanza ¿Entonces qué es? Si quiso dejar las cosas bien en claro entre nosotros como lo dijo, de esa forma lo único que consiguió fue enredarlo más, y a mí darme más esperanzas de las que ya tenía, cuando en realidad, creo, nunca tuve ninguna. Estaba allí frente a ella, y le di el sobre donde estaban las poesías que tenía listo para ella, eran siete en total, solo una era nueva de este año “Un poeta se confiesa frente al mar” (Publicada en este blog) le pedí que leyera ese, y, desde luego, así lo hizo, y luego de eso, empezó todo, esa fue una poesía bastante atrevida, más explícita, más directa, y luego de ellos le dije “eres la mujer que amo, que sigo amando y que he amado como a nadie” y luego la rematé “¿Porqué no lo intentamos?” y ella entre tanto rollo y tantas excusas – sobre todo que tenía que volver al trabajo – dijo “creo que siempre he tratado de tener las cosas claras contigo” pues si ella lo intentó nunca lo consiguió, lo lamento linda, pero siempre terminaste por enredarlo todo, y darme esperanzas que no habían ¿Las cosas claras dice ella? Nunca hubo nada claro, siempre que quería hablarle del tema, me la esquivaba diciéndome que no era el lugar ni el momento, incluso ese día dijo lo mismo ¿Cómo se pueden tener las cosas claras si siempre las esquivas? Es más, recibir siempre poesías o versos de un amigo, tantos regalos – bueno en realidad no fueron tantos – tantos detalles ¿Eso es de simplemente amigos? No nos hagamos los tontos, eso es de alguien que busca algo más que una simple amistad, y ella lo supo desde un principio, y encima de todo, me dijo que en otro momento gustosa, me podría explicar el motivo de su decisión, uno a uno, que no era el momento y que no quería terminar por decir algún disparate, o tontería, pero ¿Explicar qué? Un NO es un NO – aunque no lo haya dicho directamente, pero sus trabas se traducen en eso – no necesito explicaciones, su decisión ya fue tomada, mi corazón ya está hecho pedazos, no hay explicación alguna, ya todo terminó en lo sentimental con ella, aunque que pudo terminar si nunca empezó, mis ilusiones y mis sueños junto a ella terminaros aquella tarde, siempre que se vuela tan alto, la caída es más dolorosa, y cuando los sueños son tan grandes, renunciar a ellos, es muy difícil y el proceso es muy doloroso también, pero aún me pregunto ¿Por qué permitió que esto avanzara por tantos años? ¿Por qué no cortó esto en otro momento cuando todo era más fácil? Si ella sabía de mis sentimientos hacia ella ¿Por qué no las aclaró en ese momento? ¿Por qué tuvo que esperar hasta aquel día, para terminar de desnucarme por completo? ¿Por qué, por qué lo hizo? Estoy atrapado en un sentimiento del cual tengo que luchar día a día para olvidar. Esto no es de amigos, esto no se le hace a alguien a quien dices ser “tu mejor amigo” o “alguien especial” me siento burlado, me siento ridiculizado y con el corazón caricaturizado, sólo sé que quiero olvidarme de todo esto, de cosas más duras he salido, sé que voy a reponerme de esto, por lo pronto, no voy a llamarla en un buen tiempo, ya las cosas no volverás a ser como antes, muchas cosas van a cambiar después de esto como es lógico, pero será difícil verla quizá algún día de brazos de otro, y pensar “si las cosas hubieran sido distintas, ese, pude haber sido yo” y es que duele tanto, ver como tus sueños e ilusiones se desmoronan de a pocos, uno a uno, me sangra el corazón, pero, no será por mucho tiempo, soy fuerte, y sabré reponerme de este duro golpe.

Seguimos siendo amigos ¿Creo? De verdad, deseo conservar esa amistad de tantos años, y deseo que nuestra amistad no se vea resquebrajada después de todo esto, la verdad deseo que nuestra amistad siga siendo la gran amistad que siempre ha sido… aunque, ya no estaré siempre allí para cuando me necesite, como soldado al pie del cañón, eso sí ya no, es hora, ahora, de continuar con mi vida, algo que debí haber hecho hace muchos años, pero que una ilusión y una esperanza inexistente me lo impedía, ahora, con el corazón mal techo, es hora de volver a empezar de nuevo, a liberar mis pasos y a aprender a vivir sin ella, anquen no será muy difícil, mi vida nunca estuvo con ella, ya llegará mi oportunidad, mi momento de amar y ser amado, porque, creo que me lo merezco, y quizá algún día, sea ella la que me vea de la mano de otra mujer y sea ella quien sepa que en realidad no era lo que quería que pasase, pero ya será demasiado tarde, las cosas ya sucedieron y, así se van a aquedar, aunque no soy dueño del futuro, pero, por lo que veo, ella y yo solo seremos amigos por siempre y nada más, no me queda más que aprender a vivir a pasos distantes de los de ella, de vuelta a los caminos paralelos.


UN POETA SE CONFIESA FRENTE AL MAR

Me veo aquí en silencio frente al mar,
Muriendo quizá,
Naciendo tal vez,
Las rosas nacen en tu jardín como en mi alma la poesía
Que le cantan a tus ojos como a la mañana los ruiseñores,
Hace más de seis años
Que no conozco la inclemencia del frío:
Y de nuevo he levantado mi corazón herido
Frente a los ojos del siempre esquivo Cupido,
Una sola metáfora y un solo verso libre,
Que no es suficiente dicen,
No me importa explorar menos caminos,
La inspiración es un inmenso misterio
Que no se dan en los árboles ni en las corrientes de los ríos.

Hace falta mucho más
¿Pero qué falta mi niña?
Siento que estoy a media carrera,
Porque aún n o estás tú a mi lado
Y en literatura mi despegue ando aguardando,
Mi público de siempre son mis buenos amigos
¡Tómense una copa amigos míos!
Brindemos por el amor de mi amada todavía ausente,
Brindemos por mis versos aún inéditos.

Te veo aquí en silencio frente al mar
¿Eres tú la musa que aún conservo?
Te guardo en silencio, en mis ojos, como el fuego que en mi corazón arde.
Y de las críticas mezquinas de los hombres egoístas
Yo no me oculto, les hago frente, con espada en mano.
He sufrido muchas humillaciones que no he contado
Para no oír a nadie que en silencio ande por mí sollozando,
Mis penas son solo mías y mi dolor la sé llevar solo,
Sé luchar con gallardía contra esos insolentes
Que del cielo me arrancan viento,
Que del suelo me quiten la arena y
Que las piedras me aparten del camino,
Yo los enfrento a todos y a todos los he vencido
¡Sépanlo bien!

Y porque he luchado tanto por defender mi propia vida,
Y ese destino mío que nadie comprende: Ser escritor.
Y por sustentar también mi amor por ella: Mi bella ninfa.
Me han sentenciado a muerte: Que mi letra es de poca monta dicen unos,
Que me equivoco en mi amor por ella dicen los otros;
No me importa si me arrancan las alas,
O si me exprimen el corazón…
Nací para escritor y también para amarla a ella.
El mundo es mío porque me lo merezco, es mío y también nuestro.
Dicen muchos insensatos que no fuimos hechos el uno para el otro,
¿Qué saben ellos del amor o si es que estamos destinados o no?
Dicen todos que yo no pertenezco a este mundo, que no es mío:
Que es del herrero que forja las espadas,
Que es de aquel soldado que con su rifle dispara y mata,
Que es de aquel médico que por dinero salva y
Que es de aquel litigante que por prestigio defiende.
¿Qué mérito hice yo para merecer ser de este mundo?
¿Qué mérito hicimos nosotros para merecer el mundo?
¡Silencio! Déjenme responder por ambos:
Ella es la mujer que amo, y que me ha librado de la oscuridad
Y aunque nuestros destinos no se crucen aún,
Juntos ella y yo, somos uno solo y somos invencibles,
No somos amantes aún, pero amigos sí, y hasta la muerte,
En lo que a mí respecta, soy poeta por puro encargo de mi corazón,
Mi trabajo, el mismo de siempre desde hace varios años, escribirle al amor,
El amor que se ha perdido, por las espadas del herrero,
Del amor que murió, tras el fusil de aquel soldado,
Del amor que se perdió, cuando el oro no le llegó a tiempo al médico,
Del amor que perdió su libertad, cuando el prestigio no convenció al litigante,
Déjeme concluir señor verdugo, que quien escribe estas líneas
No ha dañado tanto como las vanidades de los que he mencionado
Y cuyo oficio, salva pero también condena,
Déjeme decirle que merezco más el mundo que ellos, y ella merece el mar y la luna,
Aunque conociéndola, como la conozco, solo quiere amar y que la amen,
Y si ambos no tenemos derecho a proclamar nuestra existencia
Ni a reclamar la parte del mundo que nos toca habitar,
Déjeme decirle quien somos a mi parecer:
Ella es hija de la luz de la luna y del alba al amanecer
Y muchas cosas más que ustedes jamás entenderían, solo yo,
Y yo solo soy hijo de versos y metáforas, es decir, heredero de la poesía.


HABLANDO DEL AMOR

¿Y quién entiende al amor?
Yo no lo entiendo.
A veces suele ser uno y otras
Ninguno,
Es un viajero perdido
Que siempre encuentra su camino,
El amor es… no sé, no sé que es,
Dicen que es algo maravilloso
Y yo me pregunto:
¿Si es maravilloso porqué a veces duele?

He tallado TE AMO muchas veces
En árboles fantasmales,
Como también he escrito su nombre
Sobre la arena húmeda del mar,
Pero al final ¿Qué es el amor?
No lo sé, sigo sin entenderlo,
Pero a pesar de que no lo entiendo
En lo más sincero de mi corazón
Lo siento,
Y me he vuelto para él
En un sirviente, el mismo de siempre,
Como un barco a la deriva
Abatido por las olas del mar.

El amor es a veces un juego tenebroso
Y con nuestras almas la hemos coronado,
Por las noches nos lleva a tocar la luna
Y al amanecer, de nuevo, de un solo golpe
A la tierra nos devuelve,
El amor que va de a dos es más peligroso
Que hasta los besos se estremecen,
Y en esta etapa, mis labios siempre pierden
La batalla,
¿Por qué amar no es más sencillo?
Quizá porque sea el remedio del alma
Que solo quien la merezca, lo obtiene.

Y a pesar de todo esto
Yo no me fui alejando del amor,
Ni un solo instante.
¿Quién entiende al amor?
Nadie. Así de simple.
Al amor solo hay que sentirlo
Aunque no se le pueda tocar,
Al amor no tienes porque entenderlo,
Conclusión final: Solo vívelo intensamente.

Y ¿Qué es el amor?
Es aquel que en plena tempestad
Es capaz de librarte de la soledad
Y te tiende una mano amiga y te da su compañía,
Llenando de ilusión tus ojos vacíos,
Curando las yagas de tu corazón herido,
El amor es aquel complemento
Que se le suma al corazón y al alma
Y nos libra del vacío.


PONGÁMOSLE FIN A LAS GUERRAS

Pongámosle fin a las guerras,
A las banderas quemadas y uniformes rotos,
A ese puñado de pólvora que asesina y enluta,
Deja caer el rifle, instrumento maldito del dolor eterno,
Levanten los pies de las cenizas
Y miren nuevamente el mundo,
Destruida por la avaricia y el llanto.

Váyanse lejos, arena oscura de los rencores,
Dejemos atrás la injusticia soberana
Que carga en sus hombros solo restos de miseria y dolor
¿Cuándo fue que perdimos el corazón
Y lanzamos sobre los inocentes
Tantas noches de terror sin explicaciones?

Muñeca de lona de vestido arruinado
Por las balas que han de disparar los asesinos,
El cielo es pobre y la tierra es de nuevo gris
En el reflejo opaco de tus ojos vacíos y quizá agónicos,
Sin esa mano suave y frágil de la niña
Que te abandonó a tu suerte mientras moría
Bajo escombros de muros caídos e incendiados,
No por los cañones que han de disparar el enemigo
Sino por la inclemencia humana que nos aleja del camino.

Se ve objetos abandonados en el campo de batalla
Cerca de los heridos y asesinados
De los tiempos grises entre rifles y trompetas,
Siento tanta rabia por la muerte
De los miles que no vivieron…
Y a los verdugos de uniformes y medallas relucientes,
Perdónenlos, porque no saben lo que hacen.

¡Ya basta! ¿Hasta cuándo veremos de lo mismo?
Tanta ropa ensangrentada a la luz del sol que nace,
Tantas piernas que faltan tras un paso equivocado
Y cuántos brazos a medias que no podrán estrechar
Jamás un saludo o empuñar un adiós, ni cerrar un abrazo
¿Hasta cuándo tendremos que ver más
Corazones abatidos?


A veces me quedo solo pensando en el pasado
- ¿Realmente habrá sido mejor? –
Ese pasado que tanto me pesa en la espalda
Y la repetición del mismo castigo:
Me costó aprender mucho a vivir
Tras la muerte incomprensible de tantos inocentes
Y llevar los remordimientos en el alma
Del típico espectador que mira y mira sin hacer nada.
Solo decir: Qué horror.

Pongámosle fin a las guerras
Porque tanto crimen resulta innecesario,
Porque luego de ensañarse con tanta crueldad
Y aún incluso después de consumada la venganza
No fuimos tal vez del todo inocentes,
Siempre se ha de cargar culpas en el alma,
Y mira como es esta triste ironía:
Aún seguimos nosotros viviendo
Cuando hemos terminado por matar a los otros,
Y tal vez le seguiremos robando la vida
A nuestros hermanos menores.


NO LE HUYO AL MAR

No le huyo al mar en este frío invierno
Cubierto de escarcha, no veo más lejos
Ni más allá del cristal de tus ojos,
Donde se refleja el desnudo de mi alma.

No entiendo a la distancia, que huye por tu ventana,
Ni el motivo que te hizo dejar de hablarme
¿Será acaso que nos olvidamos del amor? Allí estoy yo
Dándote la espalda sabiendo que aún te amo
Y sabiendo también que volverás a destrozarme el alma,
El amor se viste de un rojo vino y el dolor de un negro o gris.

Así fue y así creo hoy que ha sido siempre:
Serpiente venenosa y la manzana prohibida de Adán,
Eres el dolor que hace yagas en la piel,
Eres un tormento presente como lo has sido siempre,
Pero hoy, ya no le huyo al mar
Que me devuelve a la orilla casi moribundo.

No, ya no le huyo a los desconocido,
Oscuro y radiante de historias tristes,
Ese mar cuyas olas me adormecen
Con su olor a salado y olvido.
No le huyo al mar donde tus ojos reposan
Y donde tus recuerdos son transparentes.
Ayer fuiste la reina y musa de mi vida,
Hoy para mí tú estás muerta y enterrada.

No quiero salir al mar en este invierno,
Ese mar muerto, enterrado y encerrado,
Ese mar gris, con olor a salado y a olvido,
Y a lo largo sus olas que me llevan prisionero
Me adormecen en su salada agonía,
Me recuerdan tus ojos oceánicos
Y que estás viva aunque distante,
Porque hay otra mujer que alumbra mi presente…
Después de olvidarte en estos versos ya no le huyo al mar.


LOS VERSOS TAMBIÉN SABEN CONQUISTAR

Contra la oscuridad del sendero más profundo
Mi alma te alumbra el camino.

Oigo desde mundos lejanos tu voz melodiosa
Tan llena de mí y de mis versos.

Siento tu alma palpitar en mi corazón
Como cuando nombro tu risa en silencio.

La voluntad de mi corazón endeble ante tus ojos
Me hace amarte desde tu invierno.

El sendero es más oscuro sin tu compañía lejana
Y tu indiferencia me atraviesa el alma como una lanza.

Te llevas mi alma como peine en tu cartera
Y en las tardes grises la harás volar como una cometa.

Son la nostalgia y el orgullo
El vestido oscuro que te viste el alma.

Tus rosas de miel y mis versos libres nos cubren el alma
Y nos llevan a los pies de un mundo nuevo y ajeno.

El orden de nuestros corazones no altera la suma
Dos y dos aún es cuatro, tú y yo aún no estamos juntos.

En noches tristes como esta siento andar mi alma desnuda
Y a mi corazón ahogarse si de pronto a de caer la lluvia.

Aquí hay un hombre cumpliendo con su deber:
Escribiéndole estos versos a la mujer que ama.

No sé si ha de volver de nuevo vencido o ahora vencedor,
Pero tranquilo porque los versos también saben conquistar.

Aquí y ahora re confieso que te amo ¿Lo sabes verdad?
No importa que suene repetido, te amo aunque no te importe.

Me quedé de nuevo solo ¿Andarás tú con otro?
Nuevamente tal vez me marche con las manos vacías.

Déjame construir esta vez en tu alma
El refugio perfecto para que lo habiten nuestros corazones.

Mientras la noche siga siendo gris y el alba aclare lentamente
Te seguiré amando aunque el saberlo te incomode.

Los versos también saben conquistar,
Déjame darte solo un beso y en tu corazón este amor cosechar.

Es este mismo amor que ya lleva años, el mismo que no se cansa,
El que te quiere consigo aunque tenga que enredarse en tu alma.

En vano no he dibujado tu rostro sobre el lienzo blanco de las nubes
Y he escrito mil veces que te amo alineando estrellas en el firmamento.

Aún no sé si llegará aquel día en que te enredes en mis brazos
Y pueda decirte en silencio moribundo: Te amo.

Cuántas veces lo he gritado a los cuatro vientos
Aunque el silencio no llevó el mensaje a tu corazón.

Eres la infinita estrella de mis ojos y la luz de mis días
Como eres el sabor de la vida que endulza mis labios.

Por luna o sol, por nieve o lluvia o corazón cansado,
De tanto ir y venir por el mundo gritando que te amo.

He dejado mis ojos amarrados a tu alma
Para que sean los guardianes celosos de tu corazón.

La tierra no tienes las palabras que necesito
Ni los bosques el valor que le suplico.

Seguiré atado a mis versos libres y a ser poeta
Por que aún no puedo mirarte a los ojos y decirte que te amo.


FERNANDA

Está tan callada… el silencio la ha vuelto ausente…
ausente y completamente lejana de mi presente.

Callan tus labios y aún te oigo gritar en silencio…
esta tan latente como campanas en el alma, como recuerdos en la mente.

Pronuncio en silencio tu nombre, cuando siento que tu ausencia me mata,
es tu dulce sonrisa la esencia que a mi alma encandila.

Hoy que sé que te pierdo, te clavas en mi pecho, dolor intenso,
intenso Como el brillo de tu mirada, tan suave y ligera, ligera como una lanza.

Sigues tan callada, mi adorable Fernanda,
déjame morir por un beso… deja que mis versos te roben el alma.

Estamos tan cambiados… ya no somos los de antes…
tú ocultas tu corazón tras tu mirada, y yo, simplemente, no te oculto nada.

Gritan mis labios, Fernanda en silencio,
mientras que uno a uno tus recuerdos, se van borrando con el viento.

La noche me ha hecho rehén en su tormento…
Mientras la luna me recuerda que a cada instante te sigo perdiendo.

Este amor que por ti estoy sintiendo, es tan ligera como una espada
agitándose en el viento, y no puedo callar lo que estoy sintiendo…
Te amo Fernanda.


UN ÁNGEL LLAMADO DAVID

No hay forma exacta de escribir la vida, da igual si está escrita con mayúsculas o minúsculas, si en negrita o con subrayado, no hay forma específica de definir y describir la vida, si de forma espontánea o con guiones, no hay forma estándar de vivir y disfrutar de la vida, si con emociones o con tristezas, de forma espontánea o de forma fingida, nos mece como a un niño de pecho pero al final nos hace caer como para no olvidarnos de que existe el suelo, la vida es un conglomerado de pruebas duras y retos difíciles, de puntadas sin hilo u hasta quizá descabellado, es ir a paso incierto muchas veces sin saber si terminaremos el camino o nos será interrumpido nuestro andar por trastabillar con la muerte. Siempre creí y de forma equivocada, que nosotros, los jóvenes, al mirar hacia atrás veíamos solo un retazo de nuestro pasado, una parte pequeña de nuestra vida que ya vivimos y que al mirar hacia adelante, vemos con mucho optimismo todo un camino inmenso aún, un largo camino por recorrer, mientras que un anciano al volver la mirada hacia atrás, ve la vida de ha dejado, las huellas e sus pasos consumidos, esa vida que en un santiamén y sin percatarse se le ha escurrido por los dedos como si fuese arena de mar, y que al girar la mirada hacia adelante no hay mucho ya que ver, quizá un horizonte en pleno ocaso, la noche fi al a punto de hacer, ver con nostalgia como de a pocos sus últimos pasos sean quizás las postales para el epílogo de su vida. Es hasta hoy que comprendo que estaba viendo una imagen errada y confusa de la realidad, porque es hasta hoy que comprendo, que ser joven no implica caminar de espaldas a la muerte, es hasta hoy que has partido, que entiendo que nosotros los recién llegados también podemos ser sacados del camino, al igual que tú, sin previo aviso, solo fuera del camino sin explicaciones ni detalles, solo fuera y punto. Uno de los motivos la cual me llevó a ser escritor, fue quizá, porque sentí la necesidad de contar la vida de otra forma, y era quizá también, porque la sentía de otra forma, porque la veía de otra forma, de otro ángulo, muy diferente a los demás – y hasta ahora conservo esa misma perspectiva – y fue ese el precio que tuve que pagar en mi vida, el duro y caro precio que pagué en mi vida, fue volverme escritor, me acostumbre a ver nacer mis versos y artículos con cosas que siempre quise contar, naciendo con una sonrisa que esboza el alma y que acurruca al corazón, pero hoy, el guión es al revés, porque esta vez no hay felicidad que acurruque mi corazón sino es la tristeza y la nostalgia que lo oprime, hoy es la primera vez que veo nacer un artículo mío tras la muerte de un hermano.

Estoy nublado, completamente en blanco, no sé cómo iniciar esto, si por el principio o por el final, es la primera vez que me siento invadido por varias ideas y no sé cómo organizarlas, pero quizá deba empezar estas líneas pidiéndote perdón de antemano, por si al escribir estas líneas los recuerdos de tu partida provocan en mi corazón un nudo y mis sentimientos en conflicto enredan mi alma y la estrujan haciendo que mis lágrimas enjuaguen mis ojos, porque a pesar que se que estas muy cerca a nosotros y que desde arriba nos cuidas, en el fondo sé que no estarás más frente a nosotros para poder decirte “¿Qué tal David?” y luego estrechar tu mano y despedirnos con un abrazo, perdón también por simplemente no asimilar aún todo esto y no aceptarlo todavía y negarme a creer, que estás muerto, porque en algunas noche, en la oscuridad y la soledad de mi cuarto, te recuerdo y no puedo evitar el llanto para desahogar todo el dolor que ante otros tengo que contener cuando hablo de ti. No puedo evitar recordarte ni un solo día, siempre haciendo una pausa esté donde esté, sin evitar que me asalten los recuerdos de tu partida, tan pronta y tan injusta, a tu edad, con la vida en teoría por delante, por mucho aún por vivir – supuestamente – y con una linda niña a la que adoraste hasta el último de tus días y con la cual tuviste la despedida más dulce de un padre amoroso como lo fuiste tú, y que seguirás adorando desde arriba o donde sea que estés, es injusto, porque no debería estar hoy bajo tierra y en un cementerio.
La cruzada del dolor y la agonía de la incertidumbre, inició un sábado por la mañana, tenía que haber sido un día normal, un sábado como el anterior, en donde te pegaste una borrachera de padre y señor mío con tus hermanos, quién diablos se imaginaria que sería la última, me lo puedo imaginar, saliste de casa como todos, te despediste de todos y a lo mejor dijiste “Ya vuelvo… nos vemos más tarde” no cumpliste, jamás volviste, la muerte te detuvo en el camino, no me puedo imaginar que siente una persona en el último segundo de su vida, como se puede sentir una persona en el día que le tocará morir “¿Por qué me dejaste loco?” te preguntó nuestro hermano Roger al verte en tu ataúd, y esa era la pregunta que planteada de otra forma te hicimos pronto “¿Por qué nos dejaste David? ¿Por qué tan pronto?” y en silencio, pálido y callado, parecían decir “Lo siento”. Pero el accidente no solo te arrastro a ti, también a Lalo, con la única diferencia que el destino se ensañó contigo y la muerte te prefirió solo a ti, angustia doble, debo confesar que fueron los días más angustiantes de mi vida, la que no quisiera tener que volver a pasar – no tan pronto al menos – y la misma que no se la deseo a nadie. Una llamada de mamá al celular de mi hermana al medio día de ese sábado funesto y burlón daban la alerta: Una tragedia de tamaño gigantesco había ocurrido. El accidente tuyo con Lalo tras el choque con la moto en la que él te llevaba al trabajo – como nunca – los ponían a los dos al borde de la muerte y ya estaban en varias horas prolongadas de operación, Lalo prácticamente con la mitad del cuerpo destrozado, la cadera había sufrido daños por el impacto del golpe, una pierna y un brazo roto nos contaban la magnitud del accidente, mientas que tú, saliste disparado como bala de cañón varios metros estrellándote en seco contra el suelo, el impacto lo recibió la cabeza, estuviste inconsciente y así te mantendrías, nunca en el transcurso de la operación ni en tu estadía en el hospital, volviste a reaccionar, no volviste a despertar jamás, jamás abriste los ojos, nadie en tu casa se imaginó que aquel “Ya vuelvo… nos vemos más tarde” sería el último, y que a aquel David de la sonrisa contagiosa, no lo volverían a ver jamás, o mejor dicho, lo volvería a ver dentro de su ataúd, ese no era lugar para ti, te apresuraste, pero ya no importa, eres un ángel, nuestra ángel, un ángel llamado David que nos antecede en el camino y quien nos dará el abrazo de bienvenida cuando nos toque a nosotros estar donde tú ahora estas… solo espéranos para darte ese abrazo que muchos nos quedamos con la rabia de no poderte dar, de ese abrazo que hoy todos quisieran darte y no podrán jamás.

La angustia comenzaba a medida que las horas pasaban y las noticias para ti no eran alentadoras, la noticia a mamá se la dieron cuando estaba en el trabajo y la intranquilidad de la noticia la hizo salirse con anticipo, ya no podía seguir más, la angustia y la desesperación se apoderaron de ella, te imaginarás que quiso hacer hasta lo imposible para ir al hospital donde estaban ustedes para saber más de su estado y acompañar a tu familia en este momento de dolor y de tragedia, simplemente no podía aceptar lo que pasaba – también fue muy duro para ella perderte – porque te conoció de toda la vida, hermano menor de su hijo, y fuiste para ella como un hijo también, así te quiso al igual que a tus hermanos, como a unos hijos, pero fue nuestro hermano quien logró disuadirla para que no lo haga, el hospital estaba repleto de familiares tuyos y muchos de ellos tenían que retirarse. Fue un sábado, pero no cualquier sábado, es distinto no solo porque fue tu último sábado, sino porque era el sábado que antecedía al tercer domingo de junio, el domingo del día del padre, la tragedia se hacía aún menos llevadera: Opacaba una fecha tan importante para todos pero en espacial para tu padre. El desayuno planificado en casa de tu papá fue bruscamente reemplazado por un domingo amargo y angustioso en los pasadizos de mayólica blanca y fría de emergencias de un hospital, no me puedo imaginar a un padre en su día, sentado en la banca plástica en un pasadizo de emergencia, con el dilema de no saber si la vida le arrancaría de pronto y de golpe a uno o dos de sus hijos en su propio día y a pocos meses de cumplir cincuenta años; en casa fue algo parecido, estaba ya todo listo para el almuerzo con mi papá, se suponía vendrías con mi cuñada Nendy y mis dos sobrinos, Samir y el pequeño Estefanín – del cual soy padrino – pero la tragedia también canceló nuestra reunión, David nos reuniría días después, pero para darle el último adiós. Pero no sería lo único que reunirías, también reuniste nuevamente a mi familia, ya que una discusión bastante fuerte nos había separado en dos bandos, mi mamá, mi hermana y yo por uno y mi papá con sus a veces ideas solitarias en otra, pero la noticia de ese sábado, justo un día en la que solía venir a Lima, lo hizo acercarse a mamá para darle el consuelo que había perdido en ese momento, aún hasta después de muerto tu esencia bienhechora nos cubría a todos. Aquel sábado con mi familia prácticamente ya reunida de nuevo, tratamos de sobrellevar la noticia de la mejor manera, riéndonos un poco de algunas bromas o anécdotas graciosas en el trabajo que siempre acompañan a mi papá, ya lo conoces, loco y ocurrente, es lógico, tuve a quien salir tan disparatado a veces, a pesar de tener padres diferentes, compartimos dos cosas en especial, que nos unieron hasta el último de tus días, el buen sentido del humor, fue algo que siempre te inmortalizó, siempre estabas sonriente hasta cuando la adversidad parecía aplastarte, nunca perdías la calma y siempre tomaste la vida de forma deportiva, y hermano increíble, querendón y divertido, cargoso y atrevido, pero una gran persona al final de todos, es nuestro Ricky Martin – tú sabes porque – ese hermano que siempre está al pendiente de nosotros, sacando cara si hay que hacerlo, por nosotros, siempre al pendiente nuestro, otro loco disparatado y divertido, si se juntaban ustedes dos, eran la dupla de las chacotas, tras esa apariencia callada que tenías que daba la equivocada impresión de ser un muchacho tímido, había un divertido y pícaro bromista, que sacaba siempre la precisa en el momento adecuado ¿Recuerdas esa vez que él te dio cobijo en nuestra casa cuando por motivos que no valen la pena mencionar te votaron de la tuya? Así es nuestro hermano y así lo será hasta el último día que nos acompañe – que espero sean muchos – aunque tu estadía en casa fue solo horas ya que el absurdo problema que te alejó de la tuya se resolvió, pero allí estuvo él, cuando más lo necesitaste, nunca te dio la espalda, siempre estuvo allí para darte la mano, no hace falta que te lo diga, porque tú lo sabes, que aún en silencio, cada vez que recuerda tu rostro y menciona tu nombre, los recuerdos de los momentos que compartió junto a ti lo asaltan y no soporta aún la idea de haberte perdido, y por momentos deja que su dolor lo expresen sus lágrimas.

Para el domingo, las cosas seguían en su rumbo normal y casi igual, las cosas le eran más favorables a Lalo que a ti, él al menos iba evolucionando, tú, mientras tanto, seguías sin reaccionar, esperábamos cada llamada de Roger, y cada una era más angustiante que la otra, mamá más nerviosa a cada minutos, fue un día del padre muy diferente, saludamos a mi papá por su día y le dimos su abrazo, suerte él de tener a su familia casi completa dándole su tradicional abrazo de todos los años, casi todos porque nuestro hermano, que a pesar de no ser su hijo biológico lo quiere de la misma forma como si lo fuera, a pesar que trataba de ocultarlo la pena también lo acongojaba a él, no era lo mismo saber que su hijo mayor estaba pasando su día al igual que su pará, con un dolor en el alma que le carcomía el corazón, al igual que a todos, ese día tratamos de sobrellevar la noticia, a pesar de que todo se complicaba más para ti, mamá rezando por su parte, pero, al parecer, no alcanzó, llamada de nuestro hermano pasado las seis de la tarde, lo cambió todo, tu suerte parecía estar echada, fue mamá quien recibió la noticia, la lamentable noticia, su llanto fue desgarrador, cualquiera que la hubiera visto diría que era tu mamá, y como no ponerse así si se estaba yendo el hermano de su hijo, a quien conoció de toda una vida y por si fuera poco, la situación de Lalo volvió a complicarse y en unos minutos ingresaría nuevamente a la sala de operaciones para otra intervención prolongada de no sé cuántas horas “Horas… es sólo cuestión de horas” decía ella en pleno llanto desconsolado, luego uno a unos fuimos tomando el teléfono para hablar con Roger, el último fui yo, lo escuchaba tranquilo y bastante sereno, pero sabía ponía resistencia ante los demás, en el fondo estaba destrozado no había que ser adivino para darse cuenta de ello “Mi hermano está inconsciente, con la cabeza hinchada por la operación, delgado y un poco pálido, conectado a una máquina con varios chupones en el pecho que es lo único que lo mantiene con vida, si lo desconectamos de esa máquina… se termina la historia… para la ciencia mi hermano está clínicamente muerto, por favor reza mucho por él, dale fuerzas y buenas energías, porque de esta sólo un milagro lo puede salvar” me narró también, lo que le había tocado presenciar y lo que podía pasar ¿Rezar? Eso que me pedía era casi imposible, no he rezado desde hace mucho años, creo que más de diez, soy y siempre he sido y lo seguiré siendo, un agnóstico convencido de que los rezos no ayudan en nada, son solo un desperdicio de tiempo, el gastar saliva en vano, no ayudan, de rezar no depende nada ni nadie, perdón por no haberlo hecho, pero no soy de traicionar mis ideas, pero créeme, que tenías mis deseos más férreos por verte salir de esa “Es solo cuestión de horas….” Seguía diciendo mamá en llanto desconsolado, sacamos nuestras bolas de fotos y comenzamos a rebuscar en ellas – un arsenal de fotos – aquellas en las que aparezcas tú y lalo, y conseguimos varias y sobre la mesa de la sala las acomodamos, mamá se fue a su cuarto y la vi al pie de su cama de rodillas y rezando con el fervor y la fe que siempre la ha caracterizado, como buena católica creyente que ella es, lo último que me dijo Roger fue “Si llegase a pasar lo que tal vez tenga que pasar yo llamo a la casa y ojalá seas tú quien me conteste para que recibas la noticias y veas la forma más adecuada de darle la noticia a mamá” estuve por largos minutos contemplando sus fotos y mi mente fue bombardeadas por recuerdos que creía ya olvidados, como aquella vez hace varios años, cuando tenía cuatro creo, cuando vivía en el tercer piso de una casa en zarumilla, era carnaval lo recuerdo bien, o mejor dicho en aquel momento lo logré recordar bien, tu papá conducía aún su camioneta naranja a la que habían bautizado “Turbito” tu desde el asiento del copiloto me apuntabas con tu pistola de agua y disparabas, pero no hacia tanta presión como para que el agua me llegue a dar, y yo hacía lo propio con la mía, apuntándote y disparándote con mi chisguete de plástico, en forma del chavo del ocho, estaba de moda por aquel entonces ¿Recuerdas eso David? Cuánto apuesto que también lo habías olvidado, como es la mente, siempre nos devuelve recuerdos de momentos agradables casi olvidados en momentos tan dramáticos como este, recordé también que la última vez que te vi fue en bautizo de Estefano junto a Sandra y tu hija Valería, en esa cena que tuvimos todos en un chifa a pocas cuadras de la Iglesia, donde por poco y me derrito, no es por exagerar pero me sentía sofocado allí adentro y no veía la hora de que se termine todo, nos despedimos esa vez como siempre, como lo hace todo el mundo, con un apretón de manos “Chau… Cuídate” te dije, sin saber que te lo decía por última vez, que sería la última vez que te vería con vida, a pesar de que tenía mi cámara conmigo, no se me dio por tomar una solo foto en esa cena, todos juntos, no sabes cómo me arrepiento de ello y como maldigo mi mala cabeza y falta de tino, pero así son las cosas, nadie sabe lo que pasará mañana, la vida es un incierto total y eso lo hace quizá emocionante, en cuanto a Lalo, mi mente también supo rescatar un recuerdo muy recóndito, tenía creo que cuatro cinco años, no lo recuerdo, creo que fue en casa de la mamina, en una de las visitas que le hacíamos en su casa de san Borja, que él se decidió sacarme a pasear en su bicicleta, desde ese entonces él ya era un loco al timón, recuerdo que chocó con algo, perdió el equilibrio y dimos contra el suelo, no fue nada, solo caímos, felizmente suave la caída, ambos nos reímos de lo que había pasado, era una lástima recordar todo ello en medio de la tragedia, papá alistó sus cosas para irse, pero se iba acongojado también él, con esta noticia que nos dejaba aún en el asombro a todos, parecía una pesadilla, pero era real, por desgracia era real, el teléfono no sonó y me fui a dormir casi a las dos de la mañana, intentando escribir sin éxito.

El lunes, salí temprano de casa casi a las seis, desvelado por dormir tan tarde, aunque dormí algo más en el carro, me dirigía hasta el ovalo de higuereta en donde iba a ver lo de un trabajo en pocos días empezaría – y donde no duré más de dos días, eran unos explotadores de porquería – papá me llamo cuando estaba en camino, y preguntó si habían llamado, si habían nuevas noticias “Aún no ha llamado” le dije “Qué bueno, ojalá no lo haga, porque eso demuestra que aún siguen luchando por su vida y que aún haya quizá una última esperanza” dijo papá con optimismo, aunque sabía al igual que yo que las probabilidades eran muy escasas, sobre todo para David tomando en cuenta que para la medicina ya no había nada más que hacer con él, casi a las once de la mañana, cuando esperaba el carro para dirigirme a casa, mamá me llamó al celular, el corazón se me agitó, y solo rogaba que no fueran malas noticias, nunca tuve tanto miedo de tomar una llamada, pero felizmente no habían malas noticias, solo estaba angustiada y preocupada porque no habían noticias y ya quería llamar a nuestro hermano “No hagas eso, él ha dicho bien claro que no quiere que lo llamen, cualquier cosa él va a avisar, si no llama es porque todo está bien, que aún están luchando los dos” le dije para calmarla, aceptó la idea y colgó, volvió a llamarme a la media hora, otra vez la tención, era mamá, se le notaba tranquila, síntoma de que todo iba saliendo bien “Te tengo dos buenas noticias – me dijo ella – Lalo ya está fuera de peligro, pero de todas formas lo van a volver a operar en unas horas más pero de la cadera, pero ya está estable y fuera de peligro, en cuanto a David, al parecer ya hay una mejoría y parece que puede haber una esperanza” eso me dejó más tranquilo “Sería un gran regalo para Roger, que sus dos hermanos salgan airosos de esta lucha” iba a casa más aliviado por lo que mamá me había contado, pero la vida es así, de irónica y burlona, era solo la jugada de la muerte que ya había decidió a quien llevarse: Lalo se queda pero David se va. Cuando ya estaba más cerca de casa, mamá volvió a llamarme para decirme que se iba a rezar a una Iglesia a la avenida Tacna, porque le iban a hacer unos análisis a David, y que serían definitivos y en base a ello tomarían una decisión final con respecto a él. Al parecer, no todo había pasado con David, aún había tensión, habíamos recuperado a uno, pero estábamos perdiendo a uno “Se me va mi David” dijo nuestro hermano a mamá en la llamada del domingo por la tarde, y efectivamente, te nos estabas yendo, te estábamos perdiendo, el lunes mamá no logró ubicar una sola Iglesia abierta – para variar – pero en una grutita de una de ellas logró dar unas plegarias, sin contar que se había contactado con algunas personas pegadas a la Iglesia y más ligadas a las oraciones para que pidan por los dos, como un refuerzo, pero de nada sirvió para conmover a la muerte, ese día el cansancio y el agotamiento me hicieron dormir más temprano, antes de la media noche estaba ya en cama, durmiendo.

El martes, ese martes 21 de junio, me levanté a las seis de la mañana o algo más tal vez, con el ruido de a voz de mamá que hablaba con alguien por el celular, peri fue cuando la escuche hablar sobre los preparativos de un velorio que de un brinco me puse en pie y me dirigí a su habitación, hablaba con mi cuñada, estaba serena, al menos, cuando me vio parado en el umbral de la puerta de su cuarto, alejo el celular de su oído por unos segundos y en balbuceo me dijo “Ya murió David” se me estremeció el alma y se me enredo el corazón, lo peor ya había llegado, por fin había acabado la historia, no era el colorín colorado clásico de siempre, esta vez no había final feliz, David había muerto y parte de nosotros se iba con él, me contuve, lo más que pude, mamá estaba serena, imagino que ya había desahogado lo que tenía que desahogar, nuestro hermano había llamado poco más de la una de la madrugada a dar la noticia “David ya es un ángel en el cielo” fue lo que dijo entre lágrimas, mamá era la primera en enterarse, ese día solo permanecieron en el hospital tu tío Juan Carlos y Roger, fueron ellos quienes recibieron la trágica noticia de tu muerte, y mamá fue la siguiente en saberlo, poco a poco irían avisando a la familia “Estabas durmiendo y no quise despertarte” me dijo mamá, en un momento en al que mamá salió a llamar a papá para darle la noticia, aproveche para encender la computadora y visualizar la foto, la única foto tuya que teníamos de ti, actual, en la última reunión familiar que tuvieron, en la última que contaron con tu presencia, no contuve más la rabia de perderte y casi sin darme cuenta comencé a desahogar todo el dolor que me oprimía el pecho, mi rostro se humedeció de lágrimas, no podía creer lo que estaba viviendo, David muerto, me parecía una pesadilla, y fue en ese momento cuando me sentí afortunado, el haber trabajado en la tienda de tu papá, junto a nuestro hermano, aunque fue por un corto plazo, a penas poco más de un mes, pero el tiempo justo y suficiente para saber que al menos no pasó mucho tiempo de no verte, te veía todos los días, al finalizar el día ibas a la tienda, ya no más, no volverás a estar allí, no llegarás a cruzar más la puerta de la tienda de tu papá y no habrá más ese David al que Roger le decía “¿Qué quieres hijo?” no volverá a sonar más el nextel de la tienda al que llamabas a preguntar si había una tapa de color melón, ya no más, tu vida se interrumpió de forma brusca, apague luego la computadora para que mamá no vea tu foto, no quería quebrar su tranquilidad, al menos no tan pronto.
Cuantas veces pasé por aquel velatorio de la avenida petit thouars al costado de radio nacional, y nunca me imaginé que terminarías allí, en tu propio velatorio, ya no es lo mismo pasar por allí, a veces prefiero no volver la mirada, imagino lo mismo sentirá nuestro hermano, cada vez que va a la casa de visita, es su ruta fija, pasar por el velatorio en donde veló a su hermano, nos alistamos para el velorio, mamá y yo, mi hermana se quiso quedar, quise hacer todo lo posible por mantenerme fuerte en el velorio para darle fuerza a mamá, pero llegó un momento en al que no lo logré y no pude evitar quebrarme también, y sucumbir ante en el dolor, al llegar al velatorio, mamá no pudo contener las lágrimas de solo ver tu nombre en esa lista de personas a velar, solo dos salas estaban habilitadas, tú estarías en la sala cinco, pero aún no llegabas y ya eran más de las siete, al llamar a Roger me dijo que no tardaban en llegar que ya estaban saliendo, Nendy también llamaba y preguntaba “¿Ya llegó David?” y yo le decía “No aún no ha llegado” me sentía raro dando esa respuesta ¿Era posible verte llegar? En realidad te iban a traer, pero dentro de un ataúd ¿Es esa acaso una forma de llegar? Creo que esa es una forma de irse, mamá no quiso entrar al salón hasta verte llegar y recibir allí a la familia, de pronto, un vehículo fúnebre llegó y bajaron un ataúd, mamá dijo “¡Ese es!” con mucha seguridad y yo le decía “No… no es, no creo” y ella repetía “¡Ese es!” no quiso quedarse con la duda y pregunto a uno de los que traían el ataúd “Señor, quién es el que viene en este cajón?” el hombre de treno gris y alto, cogió la ficha y leyó el nombre, o mejor dicho leyó tu nombre, si eras tú quien llegaba a su última reunión, entre lágrimas mamá te acompañó hasta el salón, en donde te colocarían en tu pedestal, pero decidió volver a salir a esperar a tu familia y a nuestro hermano, y yo, aguantándome las ganas de estallar en llanto, pero debía estar fuerte, Nendy llegó unos minutos después, y se quedó con nosotros a esperar a la familia, quienes llegaron casi a las ocho, los abrazamos y les dimos el pésame, tu papá, tu hermana y nuestro hermano, lucían serenos, pero la procesión y el dolor lo llevaban por dentro, entramos todos juntos al salón, la ventanita del ataúd ya estaba abierta, ya podíamos verte, descansar en paz, me acerqué con mamá y Nendy, y fue allí, en ese preciso instante, al verte pálido y eternamente dormido, que no pude más, no pude contener más las lágrimas, tenía que desahogarme, tenía que expulsar todo ese dolor, contenida en varios días de angustia, las abrace a las dos, y lloramos juntos, en coro, por tu partida. Roger se acercó luego, te vio por unos segundos y luego te hizo una pregunta “¿Por qué me dejaste loco?” una pregunta que no pudiste responderle con palabras, pero sé que estuviste allí, y le diste el abrazo, ese que se da para pedir perdón, porque no fue tu intensión partir en vísperas de dos fechas tan importantes, la del día del padre y la del cumpleaños e nuestro hermano, fue muy duro para él, pasar un día antes de su cumpleaños, velando a su hermano y por si no fuera poco, pasaría el mismo día de su cumpleaños, no con una torta de chocolate y no recibiendo abrazos y saludos sino pasaría su cumpleaños, enterrando a su hermano, a su David como él te decía, es triste perder a un ser querido, pero lo es más perderlo un día antes de tu cumpleaños y enterrarlo ese mismo día, descuida, no fue tu intensión, no lo planeaste, lo sabemos, son las cosas de la vida, las pruebas del destino, siempre escribiendo torcido y de cabeza.

Al día siguiente, camino al cementerio, a tu última morada, recuerdo a nuestro hermano cargando tu ataúd, ese recuerdo o tengo hasta hoy dándome vueltas en la cabeza, nuestro hermano no recibía regalos en su cumpleaños sino cargaba tu ataúd en vez de ello, lo has marcado para siempre, para toda su vida, no habrá cumpleaños alguno, ni vísperas de él, que no recuerde el día de tu muerte y el día que te enterró, al llegar al cementerio, bajó apresurado para cargar un trecho del camino nuevamente tu ataúd, él siempre tiene esa costumbre de acompañar a alguien al paradero para embarcarlo en su carro y recién irse él, y así lo hacía también contigo, luego de cerrar tu tienda, te acompañaba al paradero y te embarcaba y luego de verte partir se iba a su casa, lo mismo hizo aquella vez, solo que de forma diferente, esta vez no caminaban juntos, el te llevaba en hombros, y no te embarcaba en un carro, dejaba en una tumba, en l que te tuvo que ver descender bajo tierra para verte partir para siempre, esta vez no le dirías quizá como siempre “Chau Roger cuídate, nos vemos mañana” aquel sábado ese “Ya vuelvo… nos vemos más tarde” no se dio más, te dijimos adiós para siempre de forma prematura, dejaste mucho por concluir y la vida no te alcanzó para culminarla, cuando se suponía tenías toda una vida por delante ¿Qué paso? Fue ese día que comprendí, que la vida no le pertenece a nadie, no nos pertenece, en cualquier momento se nos va, dejaste con mostros una linda niña, el vivo retrato tuyo, de la que te despediste el jueves bañándola y el viernes llevándola a jugar al parque, para el sábado sufrir el accidente que te alejó de nuestro lado para siempre, con nosotros queda esa linda niña, que por las noches antes de dormir seguirá llamando a su papito, y no podrás estar más para darle ese beso de las buenas noches que quisieras darle, pero estarás con ella siempre, todas las noches y la abrigarás con tus alas y la protegerás desde arriba.

Dicen que la vida continua, es verdad, pero que duro y difícil, es continuar sabiendo que hay un gran ausente en nuestras vidas, sabiendo que alguien se nos quedo en el camino, que alguien se soltó de nuestra mano y no volverá con nosotros a casa, el pasado once de este mes, tu papá cumplió cincuenta años, y la pasó con la falta del abrazo de un hijo, al que para ver tendrá que irlo a ver a su nuevo hogar: el cementerio de huachipa. Cumplirás medio año de fallecido el 21 de diciembre, cuatro días antes de navidad ¿Y qué se supone debo de hacer? ¿Decir feliz navidad? Sabiendo que en la mesa hay un hermano ausente, un hijo ausente, no será para nada fácil, asimilar tu partida, y es con tu muerte, que muchos hemos aprendido miles de lecciones, tu muerte fue una bofetada para muchos y motivo de reflexión también, es una rabia tener que haberte perdido para que muchas cosas cambien, para que muchos nos demos cuenta de los errores que cometíamos y de los descuidos que teníamos, tu muerte no será en vano David, hermano, la lección está aprendida, despertamos muchos del sueño, estamos con los ojos bien abiertos, hay cambios muy notorios, estoy seguro que te debes de sentir orgulloso de nuestro hermano y de la madurez que ha obtenido tras tu muerte, es otro, es diferente, lástima que no estés más con nosotros, para poder disfrutar de esta nueva etapa en la vida de muchos, siempre estaré allí, para darle un abrazo, de ese que da consuelo y dice “Tranquilo estoy contigo” para cada vez que cuando se acuerde de ti no pueda contener las lagrimas, eres ahora nuestro ángel de la guarda, nuestra dulce compañía, quien no nos desamparará ni de coche ni de día, quien nos esperará con los brazos abiertos y con una sonrisa el día que nos toque también partir.

La lección es sencilla si la sabes ver, no esperen recibir un golpe tan duro como yo para ver lo que hasta hoy logro ver, que la vida es solo de paso, vivamos la vida intensamente pero con responsabilidad, la vida es una sola y tenemos que dar todo de nosotros, absolutamente todo, sin reservarnos nada, porque el día que no estemos más en este mundo, solo recordaran nuestros actos, dejemos a un lado el rencor y demos ese abrazo reconciliador, no esperemos a perder a alguien de esta forma para recién decir “Lo siento” pidamos perdón si hemos dañado a alguien, hagámoslo hoy que aún hay tiempo, la muerte de David me ha enseñado que en la vida del día a día no se debe dejar nada inconcluso, no sabes si estarás mañana para culminarlo, dile a esa persona especial cuanto lo quieres, no supongas que lo sabe, siempre es necesario que se lo digas, porque siempre hay alguien que espera de ti un “Te quiero” un abrazo, un “Hola cómo estás” conserva a quienes te quieren de verdad, a quienes están contigo en las buenas y en las malas, aquellos, jamás te darán la espalda, si sientes que los perdiste, nunca es tarde, vence al orgullo y ve a recuperarlo, hazlo hoy, quizá mañana sea demasiado tarde… quizá hayan más noches en las que recordando a David deje caer una lágrima, pero sé que él estará conmigo, a mi lado, para darme una palmadita y decirme “Aquí estoy Paolo, estoy contigo, estoy con todos ustedes siempre que me necesiten” no sé cuántos reciban este mensaje y no sé si lo compartirán con alguien, pero el mensaje es uno “La vida es única e irrepetible, lo que dejaste hoy no lo recuperas mañana, lo que perdiste no siempre vuelve, pero inténtalo, pero inténtalo hoy, porque nadie garantiza tu existencia el día de mañana” comparte este mensaje ahora que puedes cogerte de una experiencia ajena, no esperes a recibir también tú ese golpe tan duro que recibí yo, para poder comprender que lo más valioso de la vida no es ir de forma individual, sino de a dos, de a tres, de a cuatro, con cuantos puedas, acompañado de gente que te quiera y te en la mano para decirte “Cuenta conmigo amigo(a)”. Perdón David, por aplazar tanto este artículo, pero era remover todo el dolor y gracias por darme fuerzas para llegar hasta aquí con calma y serenidad… en cuando ponga este articulo mi blog y entre en circulación, podré mirar tu fotografía y te podré decir… te he cumplido David.


¿DÓNDE ANDAS HERMANO?

¿Dónde andas hermano? Oscurece y ya se hace de noche,
no has de tomar mi mano para volver hoy conmigo,
nuestra casa te espera… está sola y vacía
y el viento tocas las ventanas como tu partida mi corazón.

Fue muy rápido todo esto, tan rápido que aún no lo creo,
cerrando mis ojos un instante te veo riendo y yo no evito llorar,
¡Dónde andas hermano? ¿Bajo qué mesa te ocultas?
hoy no jugamos a las escondidas… sé que no volverás jamás.

¿David, dónde andas? Miré, hacia abajo,
entre corbatas grises y tus discos de colección,
se siente cierta melancolía en tu última reunión:
Era porque de pronto tú estabas ausente.

Me haces falta hermano, te siento lejos y extraño tu compañía,
no sé como aceptar la idea de que hoy no volverás conmigo a casa,
mira el vacío que deja en mi corazón tu pronta partida,
por momentos me asaltan esos trágicos recuerdos.

El camino a casa ya no será el mismo de antes sin ti,
a pesar de que ya no andas conmigo aún siento tus pasos acompañarme,
te apresuraste mucho hermano, pero está bien,
ya no solo eres mi hermano, ahora también eres mi ángel de la guarda.

¿Dónde andas, David? Oscurece más y muy pronto, y tendré que partir,
pero no estarás solo allá donde vas porque sabes que me tienes contigo
como sé que no estoy solo aquí porque sé que tu alma está conmigo,
aquí te espero, en este mismo puerto ha donde has de volver.

Anda tranquilo hermano, tus pasos seguirán sonando,
tú no estás muerto, te ves tranquilo, como durmiendo,
echa a andar tus pasos póstumos…
¡Descansa en paz!


DÉJAME POSAR MI AMOR SOBRE TU ALMA

Que será de mi alma vacía ahora que ha probado el sabor de su desaire,
De mi corazón endeble, pobre soñador que un día soñó con tener su cariño,
Que será de mi poesía si mis versos eran suyos pocas veces mío,
Pobre de mí, insolente y arrogante sigo riendo aún sabiéndome vencido.

Todo pasa y el dolor se olvida, dicen los amigos en cálidas palabras,
Como decirles que el dolor no sana aunque por encima cicatriza,
Como hacerles saber que lo que vive uno no se borra tan fácilmente del alma
Como si se tratase de lo escrito sobre las páginas de un diario.

De que todo tiene un propósito en la vida eso es bien sabido,
La vida jamás da puntadas sin hilo, siempre ha de tenernos alguna sorpresa,
Que cada quien recibe lo que se merece también es muy cierto
Pero no sé qué daño hice yo para merecerme todo esto.

Quizá fue el amarla tanto y sin medir las consecuencias por tanto afecto,
Al final todos saben que el amor no es amor si no viene acompañada con algo de dolor,
Como dos comadres veteranas que siempre andan haciendo de las suyas
Alborotando primero al corazón de alegría para exprimirla luego de tanta ira.

Como quizá sea el destino el que haya hecho que te cruces nuevamente en mi camino,
Eres como una mariposa que se ha posado sobre mi alma y tocado mi corazón,
Eres tú quien le ha devuelto la armonía a mis sueños y la alegría a mis ganar de vivir,
Eres esa bendición del cielo que con una sonrisa han hecho de nuevo brotar mis versos.

Mariposa de seda que te enredas en mi alma
Vas borrando de a pocos el dolor que se había encarnado en mi alma,
Me has devuelto la vida y la esperanza de creer nuevamente en el amor,
Has tocado mi corazón con tus manos y limpiado el dolor que el pasado en él dejó.

Mi ángel de la guarda, mi dulce compañía, protectora de mis sueños,
No sé si es el destino quien te puso nuevamente en mi camino
Para aliviar con tu presencia mi dolor o resarcir de esta forma su error…
Mi ángel de la guarda, mi dulce compañía… déjame posar mi amor sobre tu alma.


COMO EN LOS VIEJOS TIEMPOS

Rememorar los viejos tiempos, esos recuerdos que se guardan en el alma, no es tarea sencilla, es muchas veces tener que vencer a la nostalgia de saber que son simples recuerdos, etapas que no volverán aunque lo ansié uno con todo el corazón. Es como siempre, mirar hacia atrás y ver lo que has dejado en el camino o esa etapa que has culminado y cerrado pero jamás olvidado, quizá por momentos volteemos la mirada hacia atrás y no evitamos recordarnos en esos viejos tiempos, entre cuadernos y lapiceros pilot robados, entre lecciones de diptongos en literatura y de la Rusia comunista en sociales, entre llevar la camisa fuera del pantalón y una rara cola de caballo, por moda decían todos, y casi siempre implorando a que llegue el recreo ¿Para relajarnos un rato? No creo, nadie estaba estresado, era por otro asunto, siempre había alguien de otra aula a quien queríamos ver o una declaración de amor que queríamos hacer y el recreo era muchas veces el escenario propicio para decirle a alguien “¿Quieres estar conmigo?” o a veces lo era la salida, aunque allí habían más buitres merodeando también tu presa.

Como olvidarnos muchachos de nuestra etapa en el colegio, de los viejos camaradas y aliados de palomilladas de escolares, de broncas con otros colegios – de las cuales nunca participé – de enamorar a chicas de otros colegios y esto acarreaba muchas veces también broncas. Haciendo un poco de memoria recuerdo que mi primer día de clases a penas conocía a algunos puesto que habíamos estudiado juntos en el vacacional, porque para entrar a este colegio tuve que postular por mi bacante, pero casi todos eran unos completos desconocidos, y para colmo de remate me enviaron a la sección C “¡Cuánta insolencia, qué desfachatez, esto debe de tratarse de una broma de mal gusto!” me decía a mi mismo cuando el auxiliar Vidal – cariñosamente conocido por el mundo académico como Vegeta – me mencionaba mi sección, siempre había estado en el A toda mi primaria, y siempre creí que el C y el D era de lo peor, que eran solo para vagos, repitentes y relajados, no para mí, fue un prejuicio mío, lo admito, una idea… corrección una mala idea preconcebida, porque el tiempo me demostró todo lo contrario, si la sección C era catalogada por eso y se ganó esa mala fama, nosotros, mi gente, mis amigos, le dimos otro rostro, le cambiamos la historia, porque éramos diferentes todos, y todos marcamos la diferencia y nos convertimos todos en una gran familia.

Éramos también artista, casi todos Mori era el cantante, el desafinado de los gallos como algún mequetrefe de otra sección dijo, claro porque le ganó un concurso de canto para el aniversario del colegio cuando cursábamos el segundo de secundaria, pero era como nuestro Gian Marco para el Viña del Mar de las actuaciones del colegio, Cubas era el actor, sobre todo cuando no traía la tarea de literatura, era el caserito de la profesora Violeta: “Profesora no sabe usted lo que ha pasado, lo que sucede es que salí muy apresurado de mi casa y me olvide el cuaderno en la mesa, pero sí hice la tarea, de verdasito” a lo que ella le respondía: “¡Hay Pedro tú siempre tienes una escusa!” era simplemente verlo y estallar de la risa, era como un enjuto Charles Chaplin sin bigote, pero divertido y ocurrente aunque a veces su gracia no le ligaba, sobre todo cuando llegaba tarde y el auxiliar lo hacía ranear y al llegar al aula otra vez puesta en escena ¡Abajo el telón! “No sabe es que el tráfico está maldito, y se le malogró la llanta al carro” y si era en clase de la profesora Violeta salado él “No seas mentiroso Pedro que tú vives cerca ahora por chistoso vas a hacer más ranas” y sí que lo hacía ranear o su verbo tan fluido siempre cada palabra la remata con su clásico e inseparable monosílabo “pe”: “No tengo plata pe, me he olvidado pe” y otra vez la misma profesora a corregir: “Pedro tú siempre con ese pe, pe ,pe” a lo que él respondía con la misma gracia que lo caracterizaba: “Es que mi nombre empieza con P pe profesora” todo un personaje, de verlo y reírse, a veces aplaudirlo, el popular calambrito, no sé quien se lo puso la verdad ya ni lo recuerdo pero tuvo varios apodos antes de ese, algunos míos incluso, fue un tiempo cabeza de cancha, otras calamargo y hasta c3po – el androide de star wars – Joñoroco, Urbano y La Torre eran el trío inseparable, el de las complicidades planeadas, no había triquiñuela en la que ellos no estén involucrados, Clemente era el típico apitucado misio, éramos todos de stock, y yo, era el poeta del aula, el que canjeaba a veces respuestas de exámenes de matemáticas por versos para las enamoradas de mis colegas de aula, fue por eso que cuando vi por primera vez la película de la ciudad y los perros de Vargas Llosa me sentí quizá algo identificado con Alberto, su personaje principal, aunque él era novelitas y cartitas, lo mío solo era poesía, no tenía aún la idea de ser escritor, al menos no uno más completo, por aquel tiempo no era la literatura lo que me seducía, era más bien la política, estaba tan zafado y sacado de mis cabales que hasta soñaba con ser presidente y abogado constitucionalista, la verdad ahora no me imagino con una banda presidencial sobre el pecho o hablando de habeas corpus, ni habeas data, ni acción popular o de un ad hoc que la verdad no sé mucho que son, ahora soy más de publicidad y marketing, y sueño algún día poder ver mi sueño cumplido de empezar mi carrera como escritor y porque no ganar un premio importante y hasta quizá un premio nobel, quizá un sueño muy grande pero siempre estuve convencido de que para llegar a ser grande hay que tener metas grandes, porque solo las metas grandes en la vida te exigen más y te llevan al límite de dar hasta lo que ya no tienes.

Éramos grandes muchachos, en verdad lo fuimos, salimos todos del colegio por la puerta grande, dejando un legado y un precedente que nunca se podrá olvidar, y dejando un recuerdo inolvidable en aquellos que en algún momento tuvieron la loable y heroica labor de ser nuestros maestros, porque sé que nunca se olvidaran de nosotros y nosotros nunca nos olvidaremos de ellos, así lo pude comprobar en el último aniversario del colegio, a la que volvía después de tres años, tres inmensos y largos años de pisar ese suelo de concreto que tanto me dio y que aún siento que poco retribuí, dos concursos no fueron suficientes, creo que faltó algo más, algo más que algún día sé que les daré. Volver después de tanto tiempo fue como viajar en el tiempo, todo el colegio está ya cambiado, algunos espacios han sido reemplazados por otros incluso algunos han desaparecido ¿Lo recuerdan muchachos? Cuando éramos de primero de secundaria y siempre en el recreo después de las clases de educación física nos íbamos al costado del baño del primer pabellón donde por ese tiempo estaba descampado y jugábamos con la pelota, y pobre del que le caiga apanado por todos, o la gran enterrada de sillas al incaico Clemente, a Mori y esa risa burlona y al panzón de Surichaqui – que la última vez que lo vi en SENATI estaba bastante delgado – al que en algún momento le decíamos “Pascual” por el cerdo de de la historia de los Gallinazos sin Plumas de Julio Ramón Riveyro, lo leímos un día en la clase de literatura y desde entonces fue él nuestro “Pascual” luego al leer al Quijote dejó de ser “Pascual” para ser “Sancho Panza” y ya en quinto fue “Maradona” no porque jugase bien al fútbol, sino porque estaba igual de gordo que Maradona, eran las épocas de oro, en la que solo pensábamos en divertirnos y pasarla bien con los camaradas de aula, a muchos le importaban tres carajos los cursos y los exámenes, eran los típicos vagos de aula, por supuesto que ellos no llegaron hasta el final del camino con mostros, tuvimos también a un OSO o bueno un OSOrio, al que Silva no dejaba de joder con OSO en joda por su apellido “No jodas carajo” decía siempre él con voz de estruendosos que inspiraba respeto, pero a él le causaba risa e igual lo seguía batiendo, y por ser medio morocho hasta huajaja le decía, Oscar de León, en más de una oportunidad entraba y le decía “Muchacha” y él lo correteaba por todo el aula y si lo atrapaba comenzaba a repartirle lapos a montones, éramos un grupo de locos, recuerdo aquella vez en la que Silva cogió una lata creo que de aceite y comenzó a golpearla con un plumón grueso que tenía en la mano y se iba rodeándolo y cantando “Humita, humita caserito, calientito sus humitas, humitas y tamales chinchanos” esto desató las carcajadas de varios en el aula y el OSO desde luego lo correteó para lapearlo nuevamente, Hinostroza era la charapa, no era Juan sino Juana la charapa así lo bautizó Gaytan el popular ardilla y por ser medio ñangón lo apodaron también nariz de hacha, o perfil de escopeta y hasta decían que era el hijo del auxiliar Ríos por la ñata; hasta segundo hubo un auxiliar moreno en el colegio al que le decían “Don Pedrito” y “Mr Popo” y a Clemente le decían por ser del mismo color casi que era ese auxiliar su papá. Cubas, Johan, Joñoroco y La Toore fueron bautizados en segundo de secundaria por nuestra tutora de entonces la profesora Patricia Varona como “Los Angustiados” debido a que paraban en el balcón frente a nuestra aula a piropear a toda muchacha que pasaba y se empujaban entre ellos con la intensión de caer sobre una de ellas “Disculpa amiga fue casualidad” decía el calambrito de Cubas, aunque nunca nadie le lanzó una bofetada, pobre de él si lo hacían, lo partían en dos, pero los angustiados quedó en el olvido Cubas fue deportado, expectorado del aula al A y allí permanecería hasta el final, también deportaron a Johan y a Joñoroco aunque ellos volvieron años después al C y terminarían con nosotros. Pero como es sabido nunca falta un chino en el aula, nosotros también teníamos nuestro chino, el chino Mendoza, el de las clases de kung fu de los sábados aunque si había bronca siempre salía perdiendo, era un chino conchentido por casi todas en el aula, era el que tenía siempre en seco a Joñoroco al que él le decía “Bonito” por donde no lo sé pero así le decía, claro para joder no, pero se lo decía, luego le decía “Bagre” aunque si lo veías bien tenía más cara de “Dito” el pokemón como él le decía también, en fin creo que cuando alguien inicia algo tan maravilloso como aquella amistad que nos unió por cinco años nadie piensa en el final, pero sabíamos que en algún momento esta historia terminaría y que nos íbamos a separar en algún momento y que cada quien iniciaría su propia camino , y construiríamos de esa forma nuestras vidas, viviríamos el primer día de nuestras vidas solos.

Fue un 12 de diciembre del 2007, cuando compartiríamos aula por última vez, sabíamos todos que al sonido del timbre de la campana, todo terminaría, y creo que en esa oportunidad nadie quería que suene el timbre, o al menos no aún, queríamos seguir estando juntos al menos un rato más, un tiempo pequeño aunque sea, pero el reloj nunca marcha hacia atrás y estaba todo listo para darnos ese último abrazo y decirnos Adiós. Era imposible no abrazar a alguien y recordar lo vivido sin dejar que una lágrima acaricie nuestras mejillas, pero nadie dijo que las despedidas eran bonitas, siempre se sufre, desde aquella vez no he visto a varios de ellos y a otros después de cuatro años los vi en la casa de “Dumbo” Tinoco y en el aniversario del colegio, donde Roxana llegó como un fantasma y desapareció como un relámpago, hasta ahora te seguimos esperando loca, pero qué más da, la fiesta de promoción no fue la misma sin toda la gente allí reunida, faltaron algunos y no fue igual, ni siquiera en el último día de aula ni en la ceremonia de la promoción me libre de la palestra y de los discursos casi presidenciales, aunque Ludeña, Tú dijiste hasta las seis de la mañana y te terminaste yendo a las cuatro o menos y cargado porque ya ni podías caminar, tanto trago que nos bebimos, pero era nuestra fiesta, era nuestro momento, nuestra última reunión, hoy queda muy poco de todo ello, ya nada es igual, ni el instituto ni la universidad, se siente un aroma a vacio, y un frío que no se sentía en nuestra vieja aula porque se sentía el calor de nuestras presencias; hoy muchos hemos hecho diferentes cosas y seguido quizá otras profesiones diferentes al que pusimos en nuestro viejo anuario que aún conservo y veo de vez en cuando para recordarlos a ustedes muchachos, qué épocas señores, qué épocas, cuántas cosas vividas, cuántas anécdotas, hay mucho por contar aún pero lo contaré de otra forma, a mi estilo actual, a través de una novela, lo prometo, inmortalizaré nuestra amistad en una novela… Mori ahora estudia derecho quién lo diría, el chino Mendoza ya parece un loco de tantas matemáticas ¿todo por la universidad no chinito?, Gaytan ejecutivo de ventas en Oechsle y sigue narizón, Clemente dice que tiene una tienda de ropas deportivas y está más loco que una cabra, algunas de las muchachas ya tienen sus hijos y hasta me preguntan cuando me animo yo, todavía les respondo, aún no, el amor también rondó nuestra aula, dentro de poco Anita y Tinoco quienes conocieron el amor entre las carpetas de aula y red de ideas de la profesora pesada tendrán una bebé, y esperamos todos que esto sea un motivo de felicidad y unión, que su nacimiento sea motivo de dicha y que todo les vaya bien, la verdad mencionarlos a todos es bastante falta Arcos “El Padre”, Mansilla “El Caballo”, Tania que ahora es policía, ya tenemos quien nos saque de la cárcel, aunque ella está en el tránsito ahora entendemos porque hay tanto tráfico, Salirosas “El Búho” y muchos más… yo por mi lado, creo que las cosas me han salido bastante bien, aunque tuve que desbarrancar mi vida de forma prematura y tocar fondo para darme cuenta que el talento no alcanza si no se le robustece con el esfuerzo, yo sí pague un precio muy caro en mi vida, me volví escritor, y con esto me sentencié de por vida a quedarme atrapado en un mundo de ensueños, ser una especie de dios de pluma y papel en blanco, pero lo que yo puedo crear solo aplica en la ficción de mis historias en la novela que escribo no en la realidad, ahora ya más cuerdo no sueño con ser presidente aunque no descarto una posible incursión en la política pero sueño más ahora con ser escritor que con ser político, con levantar algún día un premio de literatura que llevar una banda presidencial… muchachos, algún día el destino nos reunirá a todos nuevamente, así lo presiento, algún día estaremos todos juntos y recordaremos los momentos que vivimos, y perdón por no mencionarlos a todos pero hasta la literatura queda corta para expresar tanto cariño a la gran familia, a ese gran círculo de amigos que fuimos y que quizá no volvamos a tener, porque estemos donde estemos estudiando ya nada volverá a ser como en los viejos tiempos.
PROMOCIÓN “LEONARDO DA VINCE”
2007

“Abre tu corazón y tu mente y los recuerdos que dejaron tus compañeros que estuvieron presente”

Arcos Pérez, Brayhan
Arqque Huaman, Maricela
Blancas Santana, Heydy
Bravo Pereyra, Paolo
Briceño Barrera, Fiorella
Carrión Saenz, Yudith
Clemente Amado, Mauro
Cruz Carlos, Jhovana
Gaytan Beverra, Alexander
Góngora Alvares, Edwin
Guardamino Vasquez, Irene
Hinostroza Huaranca, Juan
Honorio Acuña, Nitson
Jonoroco Espinoza, Jesús
La Torre Asencio, Willy
Lazón Lopez, Julia
Ludeña Salgado, Jose
Lujan Ballona, Daniel
Mansilla Carhuas, Robinson
Melgarejo Vasquez, Anita
Mendoza Mendoza, Miguel
Mogollon Jaimes, Ruth
Morales Martinez, Rosana
Mari Alarcon Christian
Ñañez Cubas, Jose
Perez Tinoco, tania
Quiroz Reynalte, Melissa
Quispe Llactarimay, Edwin
Raygada Condori, Ana
Reyna Vasquez, Jacquelin
Rivera Flores, Katia
Rodriguez Romero, Roxana
Salirrosas Davila, Manuel
Sanchez Pizango, Llud
Silva Correa, Erick
Surichaqui Galvez, Franco
Tenorio Flores, Keyla
Tinoco Borja, Hugo
Trujillo Benito, Santiago
Tovar Gonzales, Maira
Urbano Chirre, Jhojan
Vidal Mautino, Jackeline
Villanueva Salas, Kelly
Zea Laura, Vanessa

Cubas Lopez, Pedro
Osorio Minaya, Christian
Navarrete Quispe, Alex

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El siguiente artículo será para los profes así que agárrense de donde puedan.


PIEL DE MARIPOSA

Como la piel de una mariposa
Eres dorada y olorosa:
Necesito de la luz que irradian tus ojos
Para escribirte estos versos.

Y no te imaginas tú cuánto te pienso
No existe noche que no sueñe contigo:
Mis versos se escriben en silencio
Y mis silbidos hacen metáforas
Para las rimas que escribo en tu nombre.

Quiero decirte que entre dos mares
Mis versos naufragan y mi corazón
Está en lo alto colgado como una bandera.
Y por ser el dueño del brillo en tu mirada
Estoy a dispuesto hasta morir
Aunque mi muerte puede ser consecuencia
Del desgaste de mi corazón
O la tristeza en abundancia
Que se cala hasta en mis huesos.
Es muy cierto también eso de que el olvido huye
Y con la voz de un niño en llanto me llama
Desde los campos infértiles y olvidados.

Antes de ver el mundo, nada veía, era ciego,
Porque mis ojos no se abrían a la realidad
Y a veces parecía que caminaba sin ojos.
Que no me pregunte nadie si la he olvidado
De eso se encarga el tiempo que el dolor envejece,
Hasta que de un momento a otro lo hace morir,
Este dolor que va cambiando de camisa
Mientras yo miro a la nada solo olvidando.

Siento que tus labios están hechos de amor
Y me van haciendo mi ropaje
Para abrigarme cuando sienta frío:
Tu nombre lo llevo impresa en mi alma
Y es como el amuleto que alimenta mi suerte,
Y estoy acostumbrado ahora a caminar
Pensando solo en ti y consumido por mis pasiones.

Eres tú lo que tú quieres ser
Mujer innata de mi amor,
De la hermosura su máxima expresión,
Déjame estar a tu lado mi bella amada,
Ser el guradian de tu corazón,
Ser el suspiro que emana de tus labios;
Ser tú esa mujer que motiva mi vida,
Bella princesa de cabellera larga
Como las enredaderas de los árboles silvestres,
Y de piel frágil como la piel de una mariposa.
Eres quizá esa mujer que aún no nace
Y que aún sigo esperando.

Esta poesía es para una linda muñequita de porcelana que se volvió el centro de mi vida.


NO FUE AYER QUE ME CONVERTÍ EN ESCRITOR

La literatura me tocó el alma hace muchos años, cuando apenas empezaba a vivir, cuando el olor de vida era fresco, cuando apenas y sabía que existía y que era parte de este mundo, el gran salto de mi vida sin duda fue aprender a leer y a escribir, antes de los cuatro años creo, o antes, no lo recuerdo, porque siempre fui muy precoz, en muchas cosas y lo seguiría siendo por muchos años más, ser precoz era algo divertido en todo aspecto, cómo explicarlo, era… como estar un paso delante de los normal. A los tres años ya hablaba de astronautas y de viajes en naves espaciales – y eso que aún no había leído a Julio Verne – esto de los astronautas nació a raíz de aquella intervención quirúrgica a la vista a la que fui sometido a la edad de tres años, en la que por procedimientos médicos – supongo – todos estaban vestidos de blanco de pies a cabeza y todos esos aparatos extraños y desconocidos para mi edad – aunque para ser sincero aún ahora no los conozco – que estaban en esa sala de operaciones. A los cuatro años quería ser detective privado influenciado por la película de James Bond – a esa edad tampoco había leído aún a Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle – y soñaba también con grandes aventuras como las que tenía siempre Indiana Jones. A los seis años comenzaban mis primeros desvaríos, mis primeros síntomas de locura y a percatarme de que algo andaba mal en mi sistema, a esa edad ya soñaba con ser presidente, quizá porque a los cuatro años visité palacio de gobierno con mi colegas de jardín y mi guapísima profesora, ha y ni olvidarse de mi despampanante y bellísima auxiliar que recuerdo me quería muchísimo – ojalá tenga una hija de mi edad – pero soñaba también a esa edad con ser piloto de autos de carrera como Meteoro en su Max 5 y también soñaba con ser médico, de esos de mandil blanco y un estetoscopio colgado alrededor del cuello como una serpiente, de los que te recetan un jarabe con sabor a mierda y te dicen “Venga el lunes por la mañana para ver como sigue y recetarle algo nuevo” y tienen a su lado a una bella enfermera de minifalda corta – en realidad así no son pero así me las imaginaba ven que sí era precoz – bellas pero muy mentirosas, de aquellas que te ofrecen un dulce (caramelos, chocolates o galletas) y solo te muestran un sticker con una carita culona y risueña solo para llamar tu atención y distraerte al momento de pincharte con una aguja y luego, simplemente no hay nada, ni caramelo, ni chocolate, ni galleta y por último ni siquiera un besito, al menos para que uno se consuele, muy mentirosas, pero que importa igual son unas linduras – aunque como en todo hay sus excepciones – en la actualidad obviamente ya no me ofrecen dulces cada que voy a que me apliquen un piquete de inyección – que por cierto les tengo pánico – ahora me ofrecen un beso si me quedo quieto y me dejo pinchar, claro nunca me lo dan, puro cuento, el mismo de siempre y siempre caigo, como se ve que no aprendí la lección.

Así transcurrió año tras año, pasando de afición en profesión, y estas se desvanecían con el pasar del tiempo, sola la idea de ser médico perduró hasta los doce años, aunque con el tiempo me di cuenta de que los hospitales son tan deprimentes y no soportaban mucho tiempo en uno, además el blanco me adelgaza y no me gusta cobrarle a la gente por salvarle sus vidas o la de un familiar suyo, esa bajeza repudiable no iba conmigo, mi política era “Le salvo la vida a alguien y luego veo a quien se lo cobro” creía que era lo correcto y en efecto lo es, pero el sistema médico no lo cree así y dudo mucho esté de acuerdo conmigo y dejé de querer ser médico porque sentía que serlo era una forma de ser también un irresponsable y un indolente, aprendí también a no dejarme pinchar por la enfermera si primero no me da el beso o el dulce, y prefieren darme el dulce o me mandan a la abuelita de las enfermeras… vaya que son astutas las chicas. Llegó la hora de empezar con los estudio reales, ya no más esos días de diversión y juego, llegaba ya la tortuosa tarea de aprender a la buena o a la mala, era el momento de las carpetas personales o las de a dos y ese olor a barniz recién pintada ¿Quién no recuerda ese primer día suyo en el colegio? El mío no fue distinto al de los otros, no conocía a nadie, era como borrón y cuenta nueva, de nuevo a familiarizar, a conocer a la gente, ya no iba a hacer más esos trabajos manuales de las bolitas de papel que había que pegar en alguna hoja o sobre una imagen, ya no iba más a pintar ositos de peluche, ahora si abrían tareas de verdad y poco a poco se vendrían más cosas, era el desmadre de mi infancia. Ahora tenía que escribir lo que me dictaba la profesora – que ya no era tan guapa por cierto – otras veces lo dictaba mi auxiliar – que tampoco era nada despampanante – sobre todo cuando mi noble maestra prefería pintarse las uñas que dictarnos unas veinte o cincuenta palabras a sus adorables angelitos como ella nos decía, pero en fin, estudié en colegios estatales así que no podía pedir mucho con que enseñen bien era más que suficiente. Fue en esta etapa de mi vida que escribí algo propio por primera vez, van a disculpar mi escasa memoria, es que no recuerdo que fecha fue a la que tuve que escribirle una carta o a quien, pero lo hice, fue una cartita corta, casi insignificante, la escribí alumbrado por una escuálida velita, puesto que no tenía luz por ese entonces – para variar – teníamos apenas poco tiempo viviendo en nuestra humilde residencial de polvo y lamentos – que ahora al menos luce más bonito y pronto habrá desagüe – escribía con mi lápiz de carboncillo marca mongol – que ya no existe creo – la más barata del mercado y cuya punta se quebraba tras escribir una bocal, ahora entiendo porque era barato y muy pocos compraban esa basura, pero era muy escaso de recursos por ese entonces y tenía que acomodarme con lo que me daban, aunque nunca fui – hasta mis últimos días de estudiante – alguien de lujo para poder estudiar pero sí fui alguien de lujo para estudiar. Esa experiencia primera de escribir me reconfortó tanto que me encantó escribir y no dejaba de escribir, en realidad nunca dejaría de escribir, me sentía como un creador, creando grandes paisajes y dándoles los colores literarios que yo quería que tuviesen, era mi refugio, mi mundo secreto y mi pequeño lugar donde poder jugar a fantasear.

Siguiendo con las precocidades en mi vida, escribí mi primera novelita a los ocho años, aunque era más bien una especie de continuación de los capítulos de la guerra de las galaxias que veía en ese entonces en mi viejo y ya aburrido televisor Gold Start de blanco y negro con antena de conejo, siempre estaba triste porque las películas que más me gustaban terminaban muy pronto o terminaban en un final muy triste, y me contentaba cambiándole el final en mis propios relatos, esos que tenían grandes horrores ortográficos y no tenían ningún recurso literario – de los que conozco ahora con la experiencia – siempre había creído y hasta ahora no sé si acertadamente que en mi vida se preparaban grandes cosas para mí y para mi destino, que estaba destinado a cosas grandes y maravillosas y motivado por ello es que siempre seguí mis impulsos y casi siempre le atiné, aunque a veces he sido también un completo desatinado pero sobre todo en temas sentimentales, siempre le apunto mal y nunca aprendo la lección aunque me la adviertan, pero algún día aprenderé, total, todos aprendemos algún día. Las obras literarias fueron llegando de a poco a mi vida – como todo creo – tenía en el estante de la sala de mi casa unos libros, cien años de soledad de García Márquez y María de Jorge Isaacs, pero no me atrevería a leerlo sino hasta unos años más tarde, me parecían muy voluminosos y con demasiadas letras, así que a los nueve con las propinas que había juntado me compré mis dos primeras obritas literarias, con las que iniciaría mi biblioteca personal – la misma que hoy ya tiene como sesenta títulos diversos de obras literarias – fueron La Odisea de Homero y La Metamorfosis de Frank Kafka, eran pequeños y con unos que otros dibujitos, haciendo así más amena la lectura, el sistema de lectura en los colegios es tan mala que nos obligaban a leer grandes páginas de puro texto y a esa edad era obvio que uno termina por aburrirse y por ende a odiar la literatura y a privarse y perderse un mundo tan rico en conocimiento y a desertar de muchas paradojas y misterios que envuelve la vida misma, no amé la literatura por trabajo pedagógico en aula, fue por mi deseo de ver algo más allá de lo simple y lo evidente, fue mi forma de estar solo: Leer y luego escribir.

Para cuando culminé la primaria, ya conocía a Vargas Llosa, a García Márquez, a Shakespeare, a Neruda, a Vallejo entre otros autores, ya con doce y casi trece años encima, mi vida ya giraba en torno a la literatura, ya no solo a leer sino a escribir también, empecé deambulando entre verso y verso, desde donde calla el corazón para que proteste el alma, esa es una forma de simplificar la poesía, ya no escribía en prosa excepto cuando tenía que hacer un resumen o una especie de ensayo para el colegio, todo era poesía en mi vida, pura poesía, aunque debo de reconocer que era muy malo escribiendo y renegaba conmigo mismo, haciendo garabatos sobre mi hoja cuando un verso no me gustaba, era así de exigente, esa fue una de las primeras paradojas que me atreví a romper, que la gente cree erróneamente que la perfección no existe y en falso aunque cierto a medias, la perfección o existe porque nadie la busca, pero en mi literatura sí, o la perfección o nada, aunque esto es un proceso, pasaron musas tras musas, algunos no surtieron efecto alguno otras un tanto, solo una marcó el efecto necesario para guiarme en mi propia tendencia, la misma que sigo hasta hoy, aunque al final terminó por partirme el alma, pero no vale la pena hablar de ella ahora, sigamos con la literatura. Las etapas terminan en nuestra vida para darle pase a otras nuevas, adiós primaria, bienvenida secundaria, era así como alternaba de un estado a otro, de algo más relajado a algo ya más… no sé… ¿Abominable sería la palabra? Creo que no, exagero, esa no es la expresión pero sí lo sería más presión, aquí no había tiempo para estupideces, era solo una de una: Estudiar.

A pesar del aumento de presión de la secundaria, me daba mi tiempo para escribir poesía en un viejo cuaderno verde al que bauticé con el nombre de “El Lirio de Plata” – la cual quemé años después – estas poesías tenían una musa en misterio, nunca supo nada, nunca recibió un solo verso mío que le hacía para ella, y en realidad mejor, sería algo vergonzoso que una musa reciba una poesía tan patética como las de mi inicio – aunque había sus rescatables y que le sobrevivieron al paso del huracán de mi furia destructora – es más nunca mostré nada a nadie, siempre escribía en absoluta reserva, solo con mis versos y mis locuras de escritor novato, para este entonces ya había dejado mi idea trasnochada de ser médico para apasionarme por la informática, total computación era el curso nuevo que llevaba en mi colegio también nuevo de secundaria – al que no quise ir en un principio y hubiera sido un tonto de no hacerlo me hubiera perdido de el destino que tenía allí – el “Carlos Cueto Fernandini” de los olivos, donde todo empezaría y ¿Dónde todo terminaría? No creo, la mala racha de mi vida actual tendrá que pasar pronto, lo sé. Fue un día, casi a finales del 2003, que uno de los granujas con el que estudiaba tomó mi cuaderno verde y lo comenzó a repartir por todo el salón, estaba delatado, mi secreto de poeta estaba revelado, y fui la burla, la risa prolongada de muchos, hasta yo me hubiera reído de las tonterías que escribía… ¡¡Pero al mensos escribo imbéciles!! Les gritaba mientras mi cuaderno volaba por los aires y sobre mi cabeza, no fue esto suficiente mi cuaderno llegó a manos de mi profesora de literatura de aquel entonces, la profesora Violeta, creí que sería el final sin embargo me equivoqué, e realidad fue allí el inicio de todo, lo recuerdo como si hubiese sido ayer, un 11 de setiembre del 2003, cuando mi andar por la literatura dejó de ser tan oscura y misteriosa y fue más pública y libre, esperaba críticas de su parte, pero fue lo contrario una suerte de halagos cayeron sobre mis poesías – si es que se le podía llamar así a lo que escribía en ese entonces – pero fue un impulso para seguir escribiendo y fue también el decirle a los bufones de mis compañeros de aula “Silencio que el chico tiene talento” y nunca más desde ese día alguien volvió a burlarse de mí y jamás dejé de escribir, aunque alguien luego volvió a meterse con mi noble literatura al llamarme primero “Poeta de Cloaca” y “Escritor de quinta” aunque lo más curioso es que un par de años después me salió con que quería una poesía para una chica con la que estaba y lo había dejado por otro, desde luego ayude a mi amigo, pero le cobré la poesía – siete soles – por la infamia de sus insultos, la poesía no surtió el efecto que él quería pero a la muchacha le gusto, eso me dijo él, pero de igual forma lo cambió por el otro.

Fue en el año 2004, cuando mi destino de escritor tocaría a mi puerta, estaba marcado en los hilos del destino que debía inclinarme por escribir y quizá algún día ser un miembro de la casa de Quevedo y quizá llegar a la gloria de los nobel aunque no tenga tanta clase aún, el camino es duro pero no difícil, ese año se organizó festividades en el colegio, no recuerdo la fecha, creo que fue para el aniversario, estaba en segundo de secundaria y mi pluma no era prodigiosa – creo que aún lo es – pero al menos se había compuesto en algo y daba ya mas tonalidades de un poeta de verdad, aunque seguía en la búsqueda de mi propio estilo, aunque creía que ya la había encontrado, los versos libres sin reglas métricas que seguir, ese sería mi estilo y lo es hasta hoy, siempre hice y sigo haciendo poesía de versos libres sin reglas métricas, por dos motivos, el primero porque siempre creí que la métrica en cierta forma condiciona la creatividad de un poeta al tratar de buscar a toca consta la pieza que encaje en la filarmonía de poesías con reglas métricas, el verso libre es más, dejar a los sentimientos caer como el pasto al rocío sobre una hoja sensible y blanca cuyas letras son dibujadas por la tinta olorosa de un lapicero, siempre me conforté con el verso libre porque me permitía ser más yo, sin ataduras y sin cadenas que me aten a una regla de poetas prodigiosos o de monigotes de una respingada academia de literatura de las tantas que hay, además el tratar de buscarse el tono perfecto a una poesía era como quitarle la esencia, tanto buscar rimas perfectas a una poesía terminan por arruinarla, por despojarla de su naturaleza, que es, simplemente ser la expresión del corazón y la tonada del alma que canta cuando está enamorada, enojada, protestante o simplemente quiere cantar; y la segunda opción por la cual no uso las reglas métricas, es porque, simplemente, no la aprendí en clase cuando me la enseñaron, en realidad nunca le presté atención por lo que acabo de explicar en mi primer motivo. En ese concurso de festividades del colegio en aquel año, poesía era una, era salir frente de todos y declamar una poesía, era mi momento, creía, todo el salón que ya conocía mi afición de poeta me empujó a salir a hacer mi tarea y lo hice, tenía que competir con los tres segundos, era solo un concurso entre grados así que no competiría con los demás grados, eso no fue un alivio desde luego, fue una decepción, quería competir con los demás grados y medirme con ello, no sé, creo que era mi espíritu competitivo – el mismo que tres años después me daría la gloria – recuerdo aquel día, la hora de la verdad, había compuesto yo mismo mi poesía dedicada al colegio, ya me acordé si era el aniversario del colegio, y ese era mi tema, salí frente a tanta gente y por supuesto estaba nervioso bastante para ser sincero – aunque esto cambiaria un par de años después – tan nervioso estuve que la poesía que compuse se me olvidó por completo y fue allí cuando tuve que poner a prueba toda mi habilidad de creador y de improvisador, y logré recordar ciertos versos de mi poesía y formé otras en el acto, era algo de vida o muerte, no quería hacer un papelón frente a todo el mundo, aunque todo el mundo se limite a solo la comunidad escolar, pero eso era mucho para mí, no supe como terminó todo, pero, lo había hecho, una poesía que el jurado aplaudió, y si me preguntan por esa poesía, la verdad ya ni la recuerdo y ese papel creo que lo perdí, solo un segundo más se presentó aparte del mío, los otros dos, simplemente, no se presentaron y fui yo quien ganó a nivel de los segundos, no me gustó ganar así, sin mucha competencia, nunca me gustó eso, hasta ahora, la victoria no es tan deliciosa sin competencia fuerte, pero qué más da, una medalla es una medalla, y yo había ganado mi primer triunfo importante en el colegio – aunque nos ería el último – en la actuación central se me fue concedida la medalla en honor al mérito, aunque no me la entregaron así de fácil, tuve que declamar otra vez, pero esta, fue una poesía a mi estilo, una de amor, y cuando el profesor maestro de ceremonia me preguntó por el título de la poesía le dije: “se titula, dulce amor” lo oí mencionar el nombre de mi poesía por el micrófono y luego volvió a dirigirse a mí y me preguntó por el autor, y me sentí extraño cuando le dije: “El autor de esa poesía… soy yo” y dijo luego que era una composición propia, esta vez no se me fue la poesía de la mente porque ya la había ensayado, dicha poesía que me valió me entregasen mi medalla ya no la conservo y en la actualidad no forma parte de mi poemario, un poco mezquino quizá, pero es que no daba la talla, después de tantos años, y volver a revisar mis viejas y primeras composiciones, mucha de ella quedaron desterradas, pero esa, que me valió aplausos varios y ser ungido con mi medalla y ser llamado por primera vez por mis colegas de aula poeta, solo conservo unas líneas la que considero mejor de todas y quien sabe quizá la reescriba para mi segundo poemario, tomé el micrófono y comencé a declamar “Dulces amapolas de la mañana, que insolente me miran a los ojos, dice que mi amada a levantado en vuelo para no volver, no las oigo heraldos del mal, sus negros pétalos no posarán sobre mi alma la desdicha ni la miseria, dulces amapolas de olor miserable, han de volver a su pantano de donde nunca, nunca serán arrancadas” miraba las miradas no sé si absortas por mi poesía o por la forma como la dije, no sé, yo solo quería mi medalla y punto, pero la sensación fue genial, ser aplaudido por todos por un trabajo propio, es sentirse en las nubes, y ese día me juré a mi mismo que no sería el último lauro que ganase en el colegio y que no saldría si no es por la puerta grande dejando un legado grande, digno de ser recordado por varios años y quizá digno de ser imitado, para luego ser igualado y finalmente superado, y no fue en vano el juramento, porque lo logré, aunque no sé hasta cuando dure ese legado o hasta cuando perdure las huellas de mis pasos andados.


Los años fueron transcurriendo, poesías nuevas iban y venían, quedaban o desaparecían, y si de todas formas quedaban quizá luego las desaparecía porque no cumplía con mis exigentes requisitos, pasaron musas tras musas, hasta que llegó la que hizo que mis versos fueran casi perfectos, o mejor dicho la que hizo que buscara que mis versos fuesen perfectos, que mi poesía fuese de mas clase, me volví más ambicioso en el arte de escribir, fue en tercero cuando la conocí, y fue en ese año cuando mi tutora, la profesora Cárdenas, delgada como la novia de Popeye, mencionó por primera vez la idea de que mis poesías se publiquen un buen día, eso me cambió la vida, porque a partir de ese día escribí para publicar, lo que me volvió más ambicioso aún, buscar más la perfección en mis veros, perfección que sé que sí existe, porque ya lo había declarado el mismo Vargas Llosa – nobel de literatura cinco años después – “… en la literatura sí, la perfección o nada” y supe entonces que un grande de las letras universales creía en la perfección al igual que yo, no solo en la literatura en mi caso sino en su contexto global, esta musa me llevó a lugares infinitos, literariamente hablando, me hizo vivir ya no solo poesía sino literatura pura y completa, me enseñó la magia de escribir profundamente enamorado – aunque seis años después terminaría por destrozarme el corazón y despedazar mi alma, pero no mis ganas de seguir escribiendo – ese mismo año logré vencer en las elecciones municipales, siguiendo así la consecuencia de mi espíritu de político, la política me había seducido por completo, ya no quería ser médico, de eso me mandil blanco, de estetoscopio en el cuello ni se acompañado por una guapa enfermera en minifalda – aunque lo último si me gustaría las enfermeras son tan lindas vestidas de blanco, parecen unos angelitos – ni mucho menos ser ingeniero en sistemas, soñaba ya con ser presidente, congresista, alcalde, regidor, ocupar algún cargo de administración pública y ser abogado, sí que estaba loco de remate, felizmente ya me compuse, creo que se me pasó al fiebre malta que tenía, que me causaba estos delirios, este cargo que ejercí al años siguiente estando en cuarto me hizo desarrollar una habilidad en mí que no conocía y que hasta ese entonces estuvo dormido, el arte de hablar en público, de dominar un escenario, ya no solo podía cautivar a alguien con un verso mío sino con un buen discurso, bien estructurado y bien preparado, el discurso y yo claro, por un tiempo dejaron de llamarme poeta, para llamarme ¿Alan García? No era por lo gordo, porque en realidad no lo era, estaba tan delgado que daba pena, creo que era por lo orador, estaba tan seducido por la política, la literatura, también, y ese sueño utópico de ser presidente lo que me llevó a formarme en oratoria con los mejores del país, aunque otros discrepen la idea, en el APRA, cuatro meses compitiendo, compitiendo de verdad con muchos en ese curso, sí que me curtí bastante en oratoria con tantos buenos oradores en formación, y fue así como desarrollé y perfeccioné mi habilidad de orador nato ante el público, con esfuerzo, dedicación y paciencia, nunca imaginé que sería esta habilidad ya despertada al cien por ciento la que me llevaría a cumplir mi viejo juramento. Ocurrió luego del terremoto del 15 de agosto del 2007, que dirigiéndome hacia mi aula, pasé por la oficina de la sub dirección y vi un afiche, era un concurso, no, era más que eso, era el llamado del destino que me decía en susurro lo que tenía que hacer, era el III concurso nacional de argumentación y debate denominado ese año “Respetos guardan respetos” organizado por el ministerio de educación, decidí inscribirme y mi profesora de literatura de aquel año, fue quien me acompañó a esa aventura, la profesora Delia Pizarro, la de las freses imborrables, como por ejemplo “los alumnos de quinto no deben dormir, se la deben pasar estudiando o leyendo para cuando salgan de aquí” creíamos que lo decía en joda, pero lo decía en serio, nunca bromeo con eso, nos daba una sarta de lecturas y todas comprendidas y trabajadas para mañana en su famosa red de ideas, que todos tuvieron que aprender a la mala, pero sí que nos sirvió, era una pesada y lo reconocía, así decíamos cuando a lo largo la veíamos venir “allí viene la profesora pesada, ya va a fastidiarnos con sus redes de ideas o con sus locuras de leer una obra para el día siguiente” “póngale cabe” decían otros más atrevidos, de esos que nunca faltan en un salón de clases, yo nunca dije eso, jamás, solo que la manden a Afganistán para que la liquiden… ojalá nunca lea este artículo, pero si lo lee, profesora, es una joda para Tinelli, una bromita para Damián y el Tollo.

Ese concurso de debate fue un termómetro para mí, para saber que tanto había aprendido de oratoria en el APRA, que tan lejos podía llegar y cuánto podía sostener un argumento, lo primero fue tener que ganar en mi salón, recuerdo que la gente quería cederme el pase directo a la competencia interna del colegio, que generoso ellos, pero de nuevo la profesora pesada, ¡¡¡a competir!!!! Dijo ella, eso me gustó, hubiera sido aburrido ganar sin competir, lo hicimos y salí triunfante, luego vino el colegio, la competencia también fue dura, mi puntaje fue bastante alto, no sé si será un record pero sí que fue alto, logre obtener el primer lugar en el colegio y fui de los dos que tuvo que representar al colegio ante la UGEL, ese fue para mí uno de los grandes honores, representar a mi colegio, quizá para otros sea más que un absurdo, para mí era la forma de retribuirle al colegio lo que me había dado por varios años, era mi forma de decirle a sus aulas, que pronto dejaría, solo en meses: gracias. La UGEL fue una etapa también dura, esperaba ver más colegios de los que fueron, pero de igual fueron varios, todos en el colegio estaban a la expectativa de lo que hacía, de los resultados que obtendría y si traería una victoria al colegio, y así fue, de nuevo el puntaje más alto y el primer lugar, había logrado llevar el nombre de mi institución a lo alto del reconocimiento, los aplausos y las felicitaciones no se hicieron esperar, y de nuevo Alan García me perseguía, ese gato gordo, no era Alan García era Paolo Bravo, por qué más da, había sido entrenado por su partido, el mismo que lo formó a él, de una forma u otra llevábamos el mismo sello, el del gran Víctor Raúl Haya de la Torre, cuya oratoria siempre admiré y admiro aún y que quizá de forma inconsciente imitaba hasta encontrar mi estilo propio. Luego de la UGEL llegó la DRELM la instancia semifinal, aquí no había dos cupos solo uno, lo que hacía la competencia más ardua y emocionante, al menos para mí, estaba casi sonámbulo, la fecha de esta etapa se había adelantado dos días, y tuve que pedir todo tipo de auxilio, el profesor Bustes, con su parecido a crosti, por el cabello, me ayudó a armar el argumento, ya en casa en el internet vía Messenger con la profesora pesada intercambiábamos ideas y yo por mi parte en casa saque todos mis cuchumil libros de años tras años acumulados tras propinas que invertía bien, comprar un libro es asegurarse un futuro culto y sin escases de ideas, no dormí esa noche o creo que un par de horas, antes de la primera ronda tuve que ir al baño a lavarme la cara, y dije mirándome al espejo “esta va en tu nombre Carlos Cueto, esto va por todos los que creyeron en mí y doblemente por todos aquellos que no creyeron en mí” no sabía si ganaría ese pase a la final y quizá allí a la gloria, pero de lo que sí estaba seguro, era que dejaría la piel y el sudor en el estrado y que le pagaría con mi esfuerzo mi deuda con mi colegio, el que me vio crecer, el que me vio escribir mi primer verso y el que me dio la oportunidad de ser parte de su historia, no hay que ser mezquino, siempre hay que saber agradecer a quien te deja ser parte de sí mismo y de su historia. No supe mantener mi racha, quedé segundo por muy poco, muy en serio, una centésima me dejó fuera de carrera y me quitó la ilusión de pelear mi primer título nacional, la verdad hasta hora luego de cuatro años de ese acontecimiento no he vuelto a saber lo que es saborear tal gloria, pero sé que llegará el día en el que me he de quitar el clavo, y seré grande, como todos me lo dicen.

Luego de esto, fui reconocido por muchos, no fue una hazaña como decían algunos, fue simplemente fruto de mi esfuerzo, y de saberme acompañado por mis compañeros de aulas, grandes en verdad y mi profesora la pesada quien siempre creyó y creo sigue creyendo hasta hoy en mí y en lo que puedo llegar a ser capaz. La literatura me ha traído satisfacciones, he arrancado sonrisas con un verso mío, he reconciliado parejas, he conquistado a una que otra muchacha despistada, pero hasta hoy, no sé lo que es ganar algo con ello, pero ya llegará el momento porque sé que tengo algo bueno, hace unos días envié mi poemario, la que titulé “Una Rosa en Altamar” con 58 poesías a una editorial “Mesa Redonda” y me respondieron, pidiéndome que les enviara mi trabajo y desde luego lo hice, creí que no me responderían, hasta que lo hicieron, por fin me respondieron, y la respuesta fue bastante alentadora, estaban muy conformes con mi trabajo y me mencionaron las ganas que tenían de trabajar conmigo, de publicar el poemario, 500 ejemplares distribuidos en diversas librerías, de incluirme en su catálogo y quizá en una de sus colecciones y hasta mencionaron la posibilidad de publicar mi novela la que escribo ahora, pero tuve que rechazar la oferta, $1820.00 dólares era lo que costaba ver mi sueño realidad, 5000 razones para ver truncada esa posibilidad, y como lo dije a quienes preguntaban “me limitó el dinero, no mi talento” pero al menso con esto sé, que valió la pena todos estos años, valió la pena el haberme desvelado muchas noches escribiendo poesías, porque sé que tengo un trabajo digno de ser publicado y desde luego leído, sé que tengo el suficiente talento para poder seguir soñando y aspirando a grandes cosas y sobre todo sé que valió la pena haber vivido, esta vida de escritor, porque el precio de mi vida fue caro, me volví escritor, pero no de hoy sino de siempre… este artículo, que sé que es bastante extenso, no es solo, para contar mi historia, es para contar su moraleja, en la vida tardamos pero descubrimos nuestro talento, ese que nos llevará a grandes lugares, a hacer grandes cosas, a lograr grandes triunfas y quizá a ser admirado y respetado por muchos, si lo descubren luchen por verlo realizado, no desmayen ante el primer obstáculo, siempre habrá alguien que en algún momento te descubrirá y te dará una palmadita y te dirá “oye, hijo, tienes talento” como pasó conmigo, sigan de frente, no se detengan, manténgase hambrientos, hambrientos de gloria, hambrientos de triunfo, y llegarán lejos, pero cuando despeguen, jamás se olviden que alguna vez estuvieron abajo, los sueños nos son imposibles solo hay que ser pacientes, constantes y humildes para que esos sueños se hagan realidad, lo que soy hoy, escritor, aunque sea uno aún inédito, no es algo de un par de días, me tardó muchos años de trabajo y de constancia, de mofas y halagos también, desde luego que no fue ayer que me convertí en escritor, recuerda andar por la vida con los ojos bien abiertos, porque las oportunidades no pasan diciéndonos “Hola” simplemente pasan y punto, hay que estar atentos para verla pasar y ser lo suficientemente inteligente para tomarla… “El mundo es tuyo si crees poder tenerlo”

Sigue soñando si eres un soñador… pero no te tardes, haz de tu sueño una realidad.

¡Éxitos!


El sentido de este blog

Este es el típico mensaje de auxilio de “Hey, ¡estoy aquí!”. Finalmente he caído – gracías a mi antigua musa que en la actualidad no quiere saber nada más de mí y hasta me ha solcitado que no le vuelva a dirigir la palabra en mi vida que no se cuánto me quede – en la moda de la nueva era, en pleno soglo XXI donde la informática y la automatización de todo esta en pleno auge es decir, tener un rinconcito propio en la web donde cuento todo lo que hago y todo lo que pienso o siento – o mas o menos algo así – y qué me interesa. Tengo que reconocer que el viaje me ha gustado y que ha sido muy placentero y no me arrepiento de haber comprado mi boleto para iniciar este viaje de escritores ocultos en un blog de internet que solo espero su momento para que sus obras vean la luz de la publicación de una imprenta y que sé que puedo llegar a alcanzar.

Y me ha gustado porque dicen que uno no cambia y en realidad siento que esto es falso, todos en algún momento tenemos la oportunidad de cambiar y de rectificar ciertos errores o actitudes que en realidad muchas veces nos dejan mal parados, sigo siendo un “melancólico sentimental que sigue jugando al escritor con versos no sé si bien estructurados” con inclinación a ser un romántico empedernido y capaz de dar hasta el último detalle, capaz de amar con todo el corazón así lo destrocen y lo lancen a los leones, pero que se va a hacer son las reglas del amor y no siempre salimos victoriosos de ellas. Sin embargo he aprendido muchas cosas sobre cómo son ahora las cosas (ya saben conocer ahora los verdaderos latidos del corazón aunque tuve que aprenderlo luego de ver derribado mis ilusiones). En particular este espacio virtual que nació para expresar muchas cosas, sentimientos y sensaciones. Aunque ya no es lo mismo este blog sin una musa, pero prefiero y lo digo con mucha sinceridad aunque se que duele y por dentro me destroso, que prefiero haber perdido a una musa que haber perdido mi vida por un sentimiento que después de años me doy cuenta no tenía sentido, y es esto lo que más me duele los años transcurridos, aunque no siento que perdí el tiempo porque a diferencia tuya siempre saco lo mejor de todo y de todos y no le hecho lodo a lo que se supone fue algo maravilloso.


LA CARTA DEL ADIÓS A UNA AMIGA

Siempre creí que la amistad era el motor de muchas cosas buenas en el mundo y hasta ahora lo creo, y es por tal motivo que cuando hay algunas amistades que están en peligro de apagarse, sea cual sea el motivo, siempre hay que hacer hasta lo imposible por salvarla, claro si es que esa amistad fue importante y especial para los dos protagonistas principales de esa historia, pero hay rupturas que son inevitables aunque no hay nada inevitable cuando algo se quiere salvar ¿Recuerdas la veces que te decía lo especial que eras? En verdad no era juego y era yo quien lo decía, nuestra amistad estuvo siempre plagada de alimañas que por motivo aún desconocido a mi ciencia humana no puedo descifrar. En más de una oportunidad nuestra amistad pasó por pruebas de fuego, distanciamientos prolongados incluso hasta por meses, y me preguntaba ¿Cómo te sentías en ese momento? Yo la pasaba fatal, te lo juro, para mí no era nada fácil tener que enfrentar la vida sin esa persona maravillosa y especial en la que te habías vuelto tú, esa compañía con la que era agradable compartir grandes momentos y al igual que tú esos momentos se nos van a quedar en la retina de nuestras memorias, esa memoria que hoy me tortura y me atormenta, no sé cómo serán nuestras vidas sin el uno ni el otro, pero te confieso, la mía no será la misma. Parece que este distanciamiento es definitivo, al menos eso pareces querer tú, pues si esto permanece así más de una comadreja y alimaña que nos quisieron ver alejados el uno del otro habrán ganado, y nosotros y te incluyo a ti también, no la pasaremos tan bien como aparentaremos. A partir de mañana me pondré esa misma mascareta, la misma que uso siempre que tengo que ocultar un dolor muy profundo, pero que en la soledad no puedo evitar que discurra.

No es fácil para mí nada de esto, nuestra amistad ya ha pasado por esto antes y siempre lo hemos superado, esta vez no lo sé, pero los dolores pasan, las heridas sanan, siempre he oído en más de una oportunidad que las palabras se las ha de llevar el viento, siempre fue una paradoja que en un momento me atreví a romper porque en realidad las palabras son como cuchillas que dañan incluso más que las acciones mismas, y que terminan por separar a las personas aunque las unen también, te aprendiste esa lección muy bien, que bueno, pero nunca me imagine que la repetirías en mi contra, pero las lecciones de la vida son así se aprenden pero cada quien las interpreta como mejor les parece. Hagamos algo de cronología para sentirnos más organizados.

2005: Era una tarde calurosa de un jueves de agosto, creo que finales, en plena formación al estilo que más odio: El militar. Mis amigos y yo en las mismas chacotas de adolescentes, riéndonos de todo como si estuviésemos bajo el efecto de la marihuana o algún alucinógeno, pero qué más da era nuestra forma de divertirnos, muy sana por cierto, cuando de pronto parecía que un calambre me rezumbaba en la cabeza y parecía que estallaría, una patada… una bendita patada, nadie adora las patadas, pero esa fue distinta, diferente a todas, era el aviso de que alguien estaba llegando a mi vida, comúnmente se dice que las amistades especiales tocan a la puerta de nuestro corazón, en tu caso tú, marcando diferencia como siempre, la pateaste, sé que no recuerdas todo esto, no sé si creerte, pero qué más da, no todos tenemos memoria de escritor, por ese tiempo era un escribano de solo sábados por la tarde y de algunas noches en vela, de poesías escuálidas que la verdad no conquistaba ni a una ciega, pero eran mis versos y me gustaban, pero tu llegada cambió mi vida por completo y la puso de cabeza para traerme la dicha más grande de saber que hay alguien en quien pensar, ese año acabó pronto, pero me decidí a mejorar categóricamente mis versos escuálidos por uno de mejor nivel. Recuerdas las veces que nos íbamos juntos, nos reíamos de todo y de todos a veces, no podía dejar de ponerle algún apodo al pelado que pasaba, al flaco que cruzaba la esquina o al moreno que subía a la misma combi y tú no evitabas reír de mis estupideces. Eras esa criaturita tierna que comenzó a calar no solo en mi vida sino también de a pocos en mi corazón, de eso siempre fuiste consiente, aunque siempre permaneciste en silencio.

2006: En este año todo comenzó, todo se fue cuesta abajo y otra cuesta arriba, ostentaba un cargo importante, lo sabes, no era fácil lo que tenía que hacer, eran responsabilidades bastante mayores, pero me formaron el carácter, de caudillo y de líder, aquello fue un poco de experiencia nueva mezclado con un poco de soberbia, lo reconozco, ese año, era casi el pan de cada día una pequeña discusión entre tú y yo, eran peleas tontas, eran tres años de diferencia y por momentos quería que vayas a mi ritmo, perdón, eras aún una niña y te comportabas como tal, y yo mientras tanto era a veces un soberbio mesiánico que jugaba a ser el todo poderoso, y eso acaba cuando te das contra el suelo o cuando te dan un contra suelazo, a mí me sucedió de ambas, una bofetada que me remeció por completo y me hizo ver que era igual que los demás, ni un escalón arriba y ni uno abajo, solo un cargo que me diferenciaba, pero uno que era pasajero y que pronto tendría que entregar, cuando lo entendí fue a tiempo, por suerte, recuperé amistades que estaba empezando a perder y que no quería que eso sucediese, desde luego, mis amigos son importantes para mí, siempre es bueno saber que hay alguien que se preocupa por nosotros, que siempre está allí para tendernos una mano, a lo que sí le temo, es a despertar un día y sentirme solo. Por ese tiempo ya había más de unas discusiones, que nos alejaban días, semanas y hasta meses, y siempre tenía que hacer algo para recuperar tu amistad, bueno en realidad no la había perdido, solo estabas algo resentida conmigo y era normal y acepto en más de una ocasión me porté mal contigo y hasta en algunas ocasiones te he lastimado, precisamente con esa arma maldita que posee el hombre: La palabra. La mal empleada palabra con la que mucho daño te hice, creo, pero también fueron muchas veces mis palabras en otro tono ahora, las que te daban aliento, no me lo vas a negar, la que te aliviaban alguna pena, alguna tristeza, siempre estuve allí para escucharte y decirte: Tranquila ya va a pasar. Recuerdo esa vez que escribí un acróstico con tu nombre, no fue fácil lo reconozco, pero sí fue divertido buscarle una concordancia lógica y rítmica a la F la R y la N y que juntas digan algo especial, luego llegaron las poesías, las de nueva categoría, una de las primeras fue la que lleva tu nombre y que reescribí como cinco veces hasta que quede como está ahora: Está tan callada… el silencio la ha vuelto ausente…Ausente y completamente lejana de mi presente. Callan tus labios y aún te oigo gritar en silencio… Esta tan latente como campanas en el alma, como recuerdos en la mente. Pronuncio en silencio tu nombre, cuando siento que tu ausencia me mata, Es tu dulce sonrisa la esencia que a mi alma encandila. Quería inmortalizar tu nombre en una poesía que dure por siempre en tu corazón. Lo logré. No lo sé. Pero al menos lo intenté. Luego te colmaría de más de una poesía y hasta poemarios antiguos que hoy solo queda en recuerdo te entregué. Las cosas fueron cambiando ¿sabes una cosa? Siempre sentí que después de una discusión y un distanciamiento nuestra amistad era más solida que antes, ya que de esa forma nos conocíamos más, no solo lo bueno de nosotros mismos, sino nuestro carácter, que siempre nos muestra en facetas diferentes, pero al final lo que importa es la esencia, es ello lo que nunca cambia y hace distinta y diferente a las personas.

2007: Este año fue mi último año como escolar, el último en el que nos veríamos tan a menudo, era más que consiente, que no nos veríamos tan seguido y eso me oprimía el corazón y a veces me asfixiaba, una sensación muy rara, eso pasa cuando se tiene el corazón a mil por hora, ya no solo eras para mí una simple amiga, eras alguien especial, y desde este tiempo te tengo como mi musa, robándote la inspiración soñándote en cada noche de desvelo, no tienes ni idea lo especial que eras para mí, había pasado del alma al corazón en poco tiempo, quizá esa no era tu propuesta, pero quien detiene al corazón dímelo tú, este año fue muy diferente al anterior en muchos aspectos pero igual en otros, nuestra amistad seguía con las mismas pruebas de fuego de siempre, de pelea en pelea, de distanciamiento en distanciamiento, de reconciliación en reconciliación, de ser más originales cada vez, recuerdo aquella vez que te pedí me perdonarás, no recuerdo que hice, pero sí que fui culpable, y me dijiste: Siempre es lo mismo contigo, crees que con un disculpas solucionas todo… pero te perdono… pero una más que me hagas y no te hablo nuca. Falso pasaron en más oportunidades y siempre solíamos pasar esa prueba de fuego. Éramos los mismos de siempre sólo que mejores, ahora las cosas eran diferentes, las cosas lucían más calmadas, en ese año, te seguía escribiendo… y tú seguías diciendo: que lindo. Solo eso. Nada más, pero yo quería escuchar algo más, pero qué más da, hay gente que así, con frases monosílabas dicen mucho más que con frasesotas. Ese año te compré el primer regalo, un peluche de winnie phoo, no me importó el precio, tampoco fue muy caro que digamos, pero valía la pena regalarte algo, para que te acompañe, los últimos días de ese año, las peleas son siguieron persiguiendo pero como siempre la prueba era superada, y como era ya costumbre nuestra: Borrón y cuenta nueva.

2008: este año ya estaba fuera del colegio, estudios superiores, nada novedoso para mí, ya lo había hecho incluso en secundaria, estaba lejos del colegio y también lejos de ti, cuando recibí la oferta de apoyar en cómputo, fue genial, por dos motivos, por ejercer mi carrera y la otra y la más importante, por tenerte cerca, bueno en cierto sentido, estabas más metida en mi corazón que de costumbre, y lo sabías, y como siempre lo mismo, callada tú sin decir nada. Me hubiese gustado saber qué es lo que pensabas, pero andaba en el limbo de los misterios adivinando a ver si le atinaba. Este año las cosas nos acercaría más, nuestra amistad sí que se solidificó mucho más, éramos ya no solo amigos, sino grandes amigos. Nos contábamos de todo y nos entendíamos muy bien, nos sentíamos bien el uno con el otro, al menos eso creo, las poesías ese año fueron mejorando sustancialmente y hasta mi primera novela apareció, y tú fuiste la primera persona en leerla, y la primera en confiar en lo que hacía y la primera que me alentó a seguir mi sueño de escribir. Recuerdas cuando te decía que el día que publique algo o gane un premio literario, te quería a mi lado, para dedicarte algunas palabras, pues, hoy veo peligrar esa posibilidad, de tener que dar palabras a una musa ausente, y esa idea, la verdad, no sabes cuánto me duele. Fue también en este año, que más de uno, gente de tu entorno y el mío, que no te puedes ni imaginar me decían con mucho ahínco: déjale, aléjate de ella, solo te atraerá dolor y sufrimiento, no vale la pena, hay mujeres que están mejor a tu altura, es poca cosa para ti. Jamás toleré esas infamias y no te exagero, unos cuantos golpes repartí: Es mi vida. Les decía siempre, en realidad no la conocen, no saben la chica especial que hay en ella, ustedes no ven a la gran mujer que veo yo en ella, detrás de esa chiquillita inmadura como te catalogaban muchos, había una niña triste, que solo quería ser acompañada, de tantos problemas que la agobiaban, una chiquita que quería ser feliz, aunque buscaba la felicidad en lugares equivocados, que quería ser valorada por lo que era y no por lo que se veía, y sin embargo buscaba eso en las personas equivocadas. Pero equivocarse, es parte de vivir, como en mi caso sufrir también es parte de vivir, y a verdad no conozco el amor si no viene con algo de dolor. En ese mismo año te tocó caer en el colegio y a pesar que te lo advertí con cierta anticipación, la suerte parecía estar ya echada, pero no importaba, yo siempre estuve allí.

Y así pasaron los años, las poesías fueron en aumentos, más de uno me volvía a repetir lo mismo y como siempre en tu defensa siempre salí, quería defender a esa gran persona que había llegado a mi vida para no salirse nunca y que era lo más bello y lo más hermoso. Jamás creí que las cosas fueran a llegar a un punto tan dramático, y que tenga que terminar una historia tan bella de esta forma, no tienes ni idea de todo el dolor que esto me causa, aunque demuestre lo contario o diga lo contrario, nadie puede estar bien, cuando se pierde una amistad de años. Pero vayamos al momento donde creo estuvo e quiebre de todo.

2011: ya no solo era un Phoo ahora se sumaba un perrito al que bautizaste con el nombre de doki, eran miles de poesías antiguas y mi poemario, hoy reestructurado para buscar su publicación, recuerdo la frase que soltaste cuando leías el poemario: … Eres único. Y en realidad era eso lo que buscaba, ser único, con detalles únicos que se claven en tu corazón y que sea difícil de superar y de borrar, y sé que hoy, lo he logrado, recuerda todo, el detalle de los peluches, los mensajes de texto a tu celular, las poesías que te escribía, las llamadas que duraban varios minutos, si estabas deprimida, allí estaba sin dudar para ti, siempre preocupado de que estés bien, cuando estuviste resfriada te llamaba para saber cómo estaba, te pedía que te cuides al salir de tu instituto, te decía siempre lo mucho que te quería, lo importante que eras para mí, lo especial que eras para mí y trataba de siempre hacerte sentir única en mi vida, era simplemente llegar de un día arduo del trabajo y simplemente coger el celular y llamarte para escuchar tu voz, saber cómo estabas, como te fue en tu día, simplemente relajarme el día hablando contigo, fueron muchos detalles míos hacia ti… no recuerdo uno solo tuyo. Aquel día que por última vez hablamos de cierta forma te lo hice saber, solo quería un poco más de atención por parte tuya, no solo bastaba con decirme por mensaje de texto que era alguien especial, hacía falta que me lo hagas sentir como lo hacía yo contigo, solo te pedía algo más de reciprocidad, los detalles no nacen en la copa de un árbol, se forman día a día y se siembran para que nunca se pierda, si eso es sacar lo peor de mí pues bien, no lo siento así, solo me sentía mal y agobiado, abatido y a veces desconsolado, que tan especial puede ser alguien para una persona y no sentirse así, cuando la editorial me respondió con lo de la publicación, me sentí bastante emocionado, era la posibilidad de ver mi sueño hecho realidad, y te lo dije por mensaje de texto, fuiste la primera persona en enterarse de ello, mis demás amistades se enteraron luego, y todos respondieron con una felicitación hacia mí, todos menos tú, y la misma escusa de siempre, no tengo saldo, siempre creí que cuando alguien tiene la intensión de hacer algo por alguien, esa intensión prevalece y vence los obstáculos, esperé con paciencia dos hasta tres días, y nunca respondiste, recuerda tú, yo jamás puse obstáculo alguno para estar allí, cuando me necesite, y no es sacarte encara, sino recordarte que cada quien recibe lo que se merece, una chica especial como tú recibió el trato especial que merecía, pero yo, ni siquiera sé que soy, porque hasta ahora no he recibido nada, y no sabes cuánto me duele todo ello, si querer decírtelo, para que lo sepas y de una forma puedas mejorar algunas cosas, es sacar o peor de mí, pues lo acepto así, pero no es justo conmigo, piénsalo bien y date cuenta, que cuando te sientas sola, deprimida y necesitabas hablar con alguien, ya no estaré allí porque hoy así lo deseas, y no escribo esto para hacerte cambiar de opinión porque creo que tu decisión ya está tomada y creo que esta vez no hay marcha atrás, ahora creo que sí todo se acabó, acabas de pedirme que no te hable nunca más en mi vida y así será te lo prometo, reconozco mi falta si la he tenido aunque en esta no veo falta mía alguna… sería triste publicar algo mío como lo quiero y no poder tenerte allí, como lo había soñado y como te lo había dicho, de todas formas estará dedicado a ti, porque fuiste parte de esto, pero tu lejanía me matará lentamente… no estoy bien para nada, no se puede estar bien caminando por la vida sabiendo que en el camino se quedó una gran amiga, por un absurdo que no debió traer tal consecuencia… a veces sentía como si me quisieras alejar de ti lado y esta fue solo la escusa… todo esto es muy doloroso para mí pero sé que lo superaré pronto, pero quiero saber qué harás tú, cuando necesites de alguien que te escuche, alguien que te conozca tan bien y que nunca se olvide de cada detalle que te arranque una sonrisa, pero a pesar de esta separación definitiva como lo deseas tú, te sirva para reflexionar muchas cosas, como que para ser feliz hay que saber retener a los verdaderos amigos, quienes se preocupan por ti y no quienes les da igual como te sientas o como estés… hoy se queda uno en tu camino. Pero a pesar de todo esto, te deseo lo mejor del mundo y espero que seas muy feliz, tanto como lo hubiese deseado yo mismo, me harás mucha falta, lo admito, pero no existe dolor que dure por mucho tiempo, sé que quizá llegue esa persona ideal, con la que pueda tener los mismos detalles y que sepa responderlos de igual forma.

Te deseo lo mejor. Cuídate mucho. Sé feliz.


POR NUESTRA PATRIA: LIMA LA BELLA

También te amor ciudad, repleta de olores bajo mis pasos,
pasos que dejan huellas para que sepan que fui quien posó por aquí,
voy pasando por aquel puente sobre un río inmenso de canta,
afino mis oídos para oír las campanas dulces de la catedral
que envuelve mi alma con el aroma de los turrones
y me siento en un parque a contemplar Lima por dentro.

No solo es Lima, también mi patria la que brilla en mis ojos,
sus aves libres y sus montes y ríos privilegiados por los Dioses,
una noche suya la ilumina como siempre la luz de la imponente luna,
de ti han escrito libros pero solo se te puede describir con el corazón,
no hay cámaras que retraten tu belleza como el flash de los ojos,
la luz artificial de los faros también alumbrar tus noches.

Tus paisajes a menudo cautivan más que el canto de un canario,
todo se ve tan clásico en este histórico jirón de la unión
por donde anduvo más de un poeta dejando su olor a verso.

También te amo ciudad, con tu jardín de luces nocturnos,
con tus bodegas que aún atienden en cada esquina,
ciudad de reyes, plebeyos y mendigos
tu magia es de todos y hacia todos me dirijo,
tú no distingues entre clases y posiciones sociales,
tus parques igual le brindan sombra y pasto húmedo
tanto al encumbrado como al herrero.
También te amo ciudad, sea de día o de noche
no parpadees ni un instante los ojos ¡Atento!
es Lima lo que estás viendo.


ASÍ ES QUE LLEGÓ EL FINAL

Así es que llegó el final, entre decisiones dolorosas con olor a tristeza,
amando a un maniquí que llevaba puesto tu vestido y tu nombre,
que usurpaba tu identidad y vivía tu vida,
en vano hoy siento que te amo corazón frío y vacilante,
por tu cariño a dormido mi alma miles de noches enteras bajo la lluvia
y deshojado cada estrella a la rosa negra de la noche.
Cegaste mis ojos para no ver tu lado villano,
me cuesta alejarme de tu lado porque reconozco, todavía te amo.
A punto hemos estado muchas veces de escribir el final
pero es hasta ahora que toco fondo que te digo adiós,
porque es mi alma la que has destrozado…
nunca te importo saber si me dolía y hasta hoy lo he comprendido,
porque es mi corazón la que dejas mal herido.
¿No te duele saber que pierdes? ¿No sientes mi partida?
quizá hoy no sea el día en el que mi ausencia sientas
pero ha de caer muy pronto la noche sobre tu día
y sabrás lo que se siente el frío sin mi calor,
y sabrás lo que es la soledad sin mi compañía…
¿No sabes que sucede? Es que ya no estoy en tu vida.
Así mires a todos lados, esta vez he partido y para siempre.
¿Te ríes? ¿Te da lo mismo conmigo o sin mí?
¿Qué dices? ¿Que seré yo quien vuelva a tu lado?
También yo me río aunque por dentro quizá lloré,
pero esta vez no he de volver al pantano de los dolores,
pero ya se encargará el tiempo de vengar mi dolor,
comenzará por dejar sin luz al sol que alumbra tus días,
dejándote sin esas estrellas que adornaban tu inmensa noche
y cuando la luna te dé la espalda, sabrás entonces que me has perdido.
Cuando sientas que la soledad se aloja en tu vida
porque ningún corazón se acerca al tuyo,
comprenderás que quienes juegan con corazones ajenos
al final reciben de su propia medicina.
¿Quieres saber de mí? Estoy bien te confieso,
a pesar de haberte querido por tanto tiempo
el destino me vuelve a estrellar contra el suelo
porque nada es eterno y hasta lo eterno tiene fin.
Cupido maldito, algo tienes contra mí,
por cada flechazo que lanzas me toca amar y también sufrir.
Como si el amor y el sufrimiento viniese en un solo paquete
y con mi nombre en la postal de entrega.
Dejando de lado tus recuerdos malos por amar tu lado bueno
vengo yo de dolor en caída y de llanto en sufrimiento,
así es que llegó el final, confesándote mis dudas
y quedándote como siempre tú en silencio.

CARTA A UNA MUSA CAIDA – (Reencontrarse con uno mismo)

Hola, mi querida musa:

Era lo más cotidiano que yo te escriba, por eso eres mi musa y para eso son las musas para inspirarlo auno, pero hoy te escribo por motivos diferentes, hoy te escribo por que se has caído, ya no te veo como antes pero aún sigues siendo mi musa – y espero lo sigas siendo – las personas siempre pasan por situaciones difíciles y de una forma u otra hay que afrontarlas, sé que tus situaciones son distintas a las mías y que afrontas los problemas de forma diferente a la mía, jamás te voy a pedir que seas siquiera algo como yo, porque a mí me agrads como eres y porque la receta ideal de que dos personas se lleven bien o puedan compenetrarse tanto es por las diferencias en sus vidas pero a la vez ciertas similitudes que ambos puedan encontrar en el camino. Eres mi musa, la de siempre, pero ya no te veo como antes, hay situaciones en nuestras vidas en las que tenemos que reencontrarnos con nosotros mismos y otras reinventarnos.

Pero vamos por partes, ahora tienes que reencontrarte contigo misma, se han quedado en el camino muchas cosas y creo que también yo me estoy quedando en ese mismo camino y la verdad no sé si harás algo por impedirlo, en lo que a mí respecta no quisiera quedarme a mitad de tu camino y tener de desviarme pero en la vida no siempre se pueden terminar las carreras, y las carreras sentimentales son siempre maratones olímpicas que tienen en su camino más de una baja… por cansancio. Siempre te he visto con una sonrisa mi musa, y fue esa la mágia que me motivó a escribir y ha escribirte en más de una ocasión, hoy te veo con la mirada apagada, como si en tus ojos hubiese una vela que viento extinguió, te veo ahora más distante que antes, y ahora ya no me siento acompañado con tus recuerdos o con solo pensar en tí, ahora cada vez que pienso en tí no puedo evitar sentirme solo y perdido, como si estuviese en medio de un torbellino, eras ese algo puntual que me hacía volar en la poesía, mientras que hoy sólo eres recuerdo y melancolía, como si te hubieses borrado de pronto en mi vida, pero ¿sabes una cosa? esto creo que no es culpa tuya ni mía quizá, talvez sea porque quizá no seamos los ideales tanto el uno para el otro, esas cosas pasan, no es nada anormal, no sé si estoy destinado para tí y ahora tampoco sé si tú estas destinada para mí, pero te sigo queriendo igual que antes… sólo que de forma distinta.

Pero aún sigues siendo mi musa y quiero que lo sigas siendo porque esto me ha traído muchas satisfacciones al escribir pero siempre me dejó una sensación de vacío, como si algo estuviese faltando. Y tú sábes que es.


Lo que espero de tí

Siempre creí que las cosas deben de ser prestadas y deberían devolverse en el momento más oportuno, pero esa lógica no siempre tiene que darse, muchas veces se omite y es dejado de lado. no toda lógica tiene sustento lógico y no siempre la lógica tiene que darse por ser cuestión lógica.

Es muy común ver a quienes dan mucho y lo entregan todo y sin embargo no reciben lo mismo en igual proporción o simplemente jamás reciben nada. Los misterios del corazón quizá sean los misterios más inexplicables de la razón humana, pero a su vez los más emocionantes para investigar y tratar de darle explicaión.

En mi vida, siempre los detalles llevaron tu nombre y hacia tí fueron direccionados, como si tú fuesen el centro de mi universo, aunque en realidad creo que eso eres, el centro de mi vida y mi univ erso aunque reconocerlo y vivirlo me haga daño, dejé mi vida de lado por atender la tuya y no me quejo, pero a pesar de estar contigo me siento solo, sé que estás allí pero no te siento siempre conmigo, es como si fuese invisible en tu vida o como si simplemente no existiera, solo quiero algo más reciproco, para saber si realmente soy alguién en tu vida, no me basta con simplemente saber que soy especial para tí necesito otars respuestas de esas que siempre callas y de las que siempre te guardas.

Aprendí a caminar tras tu sombra, como un espectro fantasmal, siempre he tenido más de un detalle contigo desde que te conozco y no sé hasta ahora si soy alguién que realmente es importante en tu vida, no especial, porque no es lo mismo algo especial que algo imporatante, lo especial suele ser a veces pasajero – no siempre a veces dura – mientras lo importante es algo más duradero y tiene otro tono y otra connotación, solo quiero ser algo más que algo especial, ser algo más importante en tu vida; que seas más expresiva, que me digas sin decir palabra alguna muchas cosas, eso es en resumen lo que yo espero de tí.


Vota por un Blog – Los 20 Blogs Peruanos

http://20blogs.pe

¿Por qué debería ganar mi blog?

La verdad es que yo no soy la persona indicada para decirles porque debería de ganar mi blog,  porque es obvio, si yo lo hice y escribo aquí es lógico que quiero ganar, pero quien tiene que responder esa interrogante eres tú, amigo lector, quien revisas mi blog y calificas la calidad de lo que escribo, te invito a revisar mi blog con detenimiento, tómate tu tiempo y dime con sinceridad que tan bueno es este blog y si realmente merece ganar, si así lo crees dame tu voto. Gracias de antemano por tú respaldo.


Renace la esperanza en la blanquiroja

Luego de muchos años veo a la selección peruana de fútbol en un gran momento y siendo capaz de mantener la ilusión de todos los hinchas quienes alentamos desde nuestra propia tribuna, jugando como siempre nuestro partido aparte, como ha sido siempre: el partido de los hinchas.

Tuvimos un buen debut en esta versión de la copa américa Argentina 2011 empatando con Uruguay 1 – 1, nada menos, un equipo que a diferencia del nuestro es un equipo ya consolidado y que quedó en cuarto lugar en el torneo mundial del año pasado celebrado en sudafrica, luego la victoria agónica ante la escuadra Mexicana 1 – 0, para luego terminar perdiendo con nuestro rival de siempre, el combinado Chileno, una derrota con sabor amargo – si toda derrota es amarga, esta es peor – tras haber resistido casi todo los noventa minutos de juego y ver caer nuestra portería con un gol en contra tras un error defensivo, podríamos decir que Chile nos ganó con un gol peruano.

Nuestras esperanzas seguirían aún más vivas tras vencer en cuartos de final a la gran escuadra Colombiana, que siendo realista fue superior a la de Perú, pero esa garra y fuerza de esa selección de los hijos del sol y de la milenaria cultura de Macchu Picchu supieron salir airosos de aquel lance venciendolos 2 – 0 en los tiempos suplementarios. Ahora en semifinal, nos toca ahora un cotejo de revancha puesto que chocamos nuevamente con Uruguay, un partido de revancha no con la escuadra rival sino con el propio honor de quienes juegan en esta selección peruana y la reivindicación del fútbol peruano ante los ojos del mundo, oi podemos hacer historia venciendo a Uruguay y pasando nuevemante a una final de copa américa, pasariamos de ser últimos en sudamerica para ser oi por oi hasta el momento de los cuatro mejores del continente, y aún podemos dar mucho más, para ello debemos seguir jugando en equipo y demostrando esa garra y ese amor a la camiseta, el no dar un solo balón por perdido, a un Paolo Guerrero concentrado en cada jugada, a un “Loco” Vargas volviendo locos a los rivales con ese pique en cada vanda y regalandonos su magia, porque Lobatón vuelva otra vez a estar en el lugar preciso y encajar en gol, a una defensa de grandes como Aacasiete, Vilchez, Ramos o “El Mudo” Rodriguez, con pequeños jugadores que en la cancha por su potria se agranden ante cualquier rival como “El Periquito” Chiroque, “Pericote” Ruiz Dias, Yotum, el mismo Lobatón, la velocidad de Advincula, la seguridad de un arquero más cuajado en su experiencia como nuestro golero Raúl “Superman” Fernandez… hoy a las siete con cuarentaicinco de la tarde, nuestra patria tendrá una cita con la reinvindicaión deportiva, son once los que juegan pero son más de treintamil peruanos detrás de ellos, esperando reventar nuevamente la garganta para gritar otro gol y tener el corazón en vilo ante cada jugada nacional o la del rival.

¡¡¡ Fuerza muchachos !!!
¡¡¡ Es nuestro turno de la victoria !!!
¡¡¡ Arriba el Perú !!!


La magia de una Musa

¿Recuerdas la primera vez que te escribí un verso? fue a penas al poco tiempo de conocerte, era un novato en las letras y mi sueño era ya ser un escritor aunque aún no me atrevía a escribir nada grande salvo algunos versos de estrofas escualidas que agradaban a mi enrtorno, pero las cosas estaban destinadas a cambiar en el momento en que tú llegaste a mi vida, eras una criaturita linda – bueno hasta ahora lo sigues siendo – que lleno mi vida de dicha con su sola existencia.

Escrbir para mí era solo un refugio de cobarde, una guarida en donde esconder mis penas, pero cambió por completo cuando llegaste tú, mi musa bella, no sé que hiciste pero mi vida se puso de cabeza pero para bien, te volviste en mi nuevo motivo de ser, en la fuerza que el destino me regaló para seguir existiendo. No te imaginas en lo importante que te volviste para mí – hasta ahora lo eres lo sabes – realmente la magia de tener una musa, una musa de verdad, es muy importante para poder seguir escribiendo lo que he logrado escribir hasta ahora – ahora si puedo decir que escribo – la literatura se volvió de pronto en mi vida en lo que tú te volviste para mí: el centro de mi vida. Mis raíces fueron y lo sigue siendo la poesía que ya no es lo que era antes, un refugio de cobardes sino en un modo mudo de expresión, ni tan mudo en realidad, la poesía también habla ¿lo sabes verdad? la poesía también trasmite lo mismo que trasmiten las palabras solo quen de forma distinta, porque la poesía no solo te toca el alma, también el corazón, cosa algúna que no logran así de fácil las palabras, porque con las palabras es más fácil dañar, mientras que los versos son los emisarios del corazón hacía alguién que quizá sin proponerselo, se ha vuelto el gran sentido de tu vida… como tú.

No sé si es suficiente todo lo que te escribí, para mí no lo es, aún falta mucho más, es mucho lo que tú me has dado y es poco lo que yo te he retribuido, pero aún queda tiempo ¿Verdad? aún hay muchas cosas por decirnos, aún quedan muchos versos por regalarte, tantos aún que todavía no los escribo, pero todo a su momento, a no apresurar las cosas para no arruinarlas, eso, lo aprendí por tí, la calma de saber mover las fichas en cada jugada que la vida y el corazón nos pone en el camino, aprendí que cuando algo o alguién vale realmente la pena, vale la pena esperar un poco más de lo normal por que si está destinado para nosotros nos ha de llegar en el momento adecuado, aprendí a quererte de forma diferente a la convencional, aprendí a quererte no solo con el corazón sino también con el alma, porque el corazón siente lo que el alma nos muestra.

Lo mejor que me ha podido pasar en la vida, es poder tener una musa tan inmensa como tú… Fernanda, que con solo una sonrisa iluminas hasta el sendero más oscuro de mi alma avatida y con el brillo de tu mirada me muestras el claro del cielo y con tu sola existencia me diste los motivos, las ganas y todos los recursos para poder ser en verdad un escritor, ya no solo de los fines de semana y feriados, de ratos libres o de días en para por huelgas, sino el de los que escriben para toda su vida, retando incluso a detractores y a labores de alimento, a ser un escritor al que la muerte lo tendrá de coger con la pluma en la mano… si algún día el destino me da la fortuna de ser un escritor de verdad, el de obras publicadas a la luz de una imprenta y no solo en las redes de un solitario blog, sabré que no solo fue mi constancia de escxibir y no dejarme vencer ante mis detarctores sino por tener conmigo desde hace ya casi seis años la dulce magia de una musa tan inmensa como tú.

** Escribí esto como un tributo a una mujer tan hermosa como maravillosa, a mi musa de batallas literarias y mi compañía de siempre, este artículo va por tí Fernanda… gracias por existir y ser parte de mi vida TE QUIERO **


HISTORIAS DE AMOR BAJO EL OCASO

I

“Y de pronto llegó, tan de repente y sin ser anunciado, como un oleaje de mar, simplemente llegó. Se alojó sin previo aviso y sin pedir permiso, como si fuese un fantasma de pueblo a media noche, de pronto hizo su aparición. Como un gorrión de plumas doradas sobre su nido, como si fuese un sol de ocaso que se va ocultando en lo más profundo de un inmenso mar plateado y cristalino, sin previa cita, simplemente me visitó. Y de pronto llegó, el amor en traje de seda, transparente como complicado, tan libre y tan lejano”.

No sé como hilvane esta frase en mi cabeza, simplemente llegó, como brisa de mar. Quizá fue el amor que sentí por Verónica y que quizá sigo sintiendo aún la que me hizo llegar hasta el límite, aunque mi historia empezó con el fin de nosotros, si es que alguna vez hubo nosotros, a veces creía que sí, otras que no, las mujeres son tan complicadas como misteriosas, a su lado descubrí que tras sus ojos de cristal gitano se ocultaba un inmenso desierto de pasiones extintas y que su corazón latía más lento que otros y, al fondo de ese frágil corazón se hallaba un inmenso mar de misterios, así es el corazón de una mujer, un inmenso mar de misterios en donde me ahogue y donde fue un placer morir en silencio. Y es que a las mujeres no hay que entenderlas, solo hay que amarlas.

***

Lima, Agosto de 1996

La ciudad lucía tan atareada como siempre, típico en una ciudad capital tan recargada de población como Lima, el día comenzaba lentamente a morir a las seis de la tarde, con el sol de ocaso que se oculta puntualmente tras un horizonte que cada vez era más vertical para mí, a esta hora también como de costumbre comienza el caos vehicular a agravarse aún más, como si fuese poco con lo grave y atroz que ya era, era imposible caminar por las calles y no sentirse estresado por el ruido de las bocinas de los autos y no cubrirse el rostro con un pañuelo o con el antebrazo, o con la manga, o con la mano, para no inhalar el monóxido de carbono que emanaban, realmente, era casi imposible el no sufrir de repentinos cambios de estado de ánimo, el cansancio y el estrés del trabajo sumado al ruido infernal de la ciudad hace que cualquier persona se irrite con mucha mayor facilidad ¡Cuestión de acostumbrarse! Dice siempre Doña Edelmira con el mismo optimismo de siempre, a pesar de sus setenta años, la soledad de los años como una única compañía y la osteoporosis que muchas veces la dejaba inmovilizaba por un par de días. Caminaba como siempre al salir del diario hasta mi humilde cuarto de cuatro paredes de un plomo ceniza a veces como el humo otras como el color de las ratas, eran como veinte cuadras, pero ya estaba acostumbrado a este trote de todos los días, aunque a veces tomaba el micro que pasaba a dos cuadras del diario y me dejaba a la espalda de mi humilde morada. Caminar era para mí como una terapia, no médica sino espiritual, había siempre de lo mismo que ya sabía lo que encontraría a cada paso, la misma mujer madre provinciana con su criatura cargado en brazos que parecía tener tres meses de nacido y ya sabía lo que era tener que mendigar la caridad del prójimo que casi siempre era indiferente ante la pobreza ajena y además su pequeña hija de aparentes seis años de edad en la otra esquina vendiendo caramelos como su madre para duplicar un poco más las ganancias del día, era tan pequeña que a duras penas sabía sumar y restar las monedas que recibía y los caramelos que le quedaban en su bolsita; tres muchachitos cara sucia toreando los vehículos como si fuesen verdaderos toreros en plena corrida un domingo por la tarde en la plaza de acho, en búsqueda de que alguno de estos conductores acepte le limpien por milésima vez el parabrisas de su auto, que a veces dejaban que se la limpien en cada esquina como medio de colaboración con estos trabajadores de la calle, tanto riesgo por unas cuantas monedas, cualquiera sea su valor, sólo importaba ir sumando más ganancia; el mismo lustrabotas entre esquina y esquina que parecía un verdadero pulpo por que podía lustrarle el calzado a dos personas a la vez, todo lo que uno tiene que llegar a aprender para sobrevivir en una ciudad de caníbales y presas, si no estaba lustrando zapatos, estaba flameando su franela verde – ya percudida de tanta grasa de zapato – como si fuese una bandera al ritmo de su silbido que imitaba al canto de un gorrión; y si no bastaba con eso, el mismo loco en la misma esquina frente a la esquina del lustrabotas, con el pantalón rasgado y sucio, sin medias y con zapatillas sin agujetas que fueron blancas ahora grises por los años que ya debe llevarlos puestos sin cambiarlos, una camisa a cuadros mal oliente y con varios agujeros y hablando de exterminar a los judíos, que eran la peor especie sobre la tierra y que además tenían el alma contaminada por el demonio y arengando como siempre: “¡Viva el partido nazi carajo!”. Lima parecía una ciudad de locos, arrabaleros y desposeídos, además de nacis atrapados en el tiempo que aún piensan en genocidio, cualquiera que no conozca bien la ciudad diría que es el mismo infierno y no estaba lejos de serlo, hoy la primera plana del diario no la ocupó el presidente o algún congresista, o alguno evento social de esos que suelen haber en el Hotel Sheraton y en donde siempre reparten canapés de calamar, o caviar y vino fino añejo desde hace un siglo, sino un crimen de lo más horrendo, era un grupo de pandilleros que habían asesinando a un muchacho de tan solo dieciséis años con toda una vida por delante todo por robarle un par de zapatillas que aparentemente eran de marca y veinte soles, me quedé helado cuando la noticia llegó a los pasillos del diario y los redactores y diseñadores comenzaban a darle forma a la noticia espantosa y la única forma que tomó fue la de una noticia sin alma y supe entonces que el costo de la vida se había devaluado, era injusto que una vida deje de parpadear y un sueño deje de brillar, solo por una imitación de zapatillas Nike a todo esto me preguntaba: ¿Dónde está Dios en todo esto? Tal vez de vacaciones, tal vez descansando, solo sé que cuando ese muchacho recibía cada una de las puñaladas Dios, no estaba allí.

Mi pequeño cuarto de cuatro paredes color gris ocaso y con olor a recuerdos húmedos del ayer, quedaba en el quinto piso de un edificio ubicado en la cuadra quince de la avenida los descalzos, en pleno corazón del centro de Lima, aquí el ruido no solía ser tan intenso y eso que estaba en el quinto piso, mi pequeño cuarto a veces grande para mí solo me sumergía el alma solitaria en un hondo mar de tristeza, todos los días tenía que subir más de un centenar de escalones hacia el quinto piso y caminar por un pasillo semi oscuro ya que los bombillos de luz no habían sido limpiados desde hace ya mucho tiempo, tanto que ya hasta había perdido la cuenta del tiempo que había pasado, esa oscuridad que le daba un aire tétrico y fantasmal, como una vieja casa encantada de la leyendas barriales de esas que se cuentan alrededor de una fogata acompañado con malvaviscos y una cerveza a media noche, mi cuarto era el quinientos doce. Tenía mis llaves entre mis mansos y ya me disponía a abrir la puerta para entrar y descansar después de un día agotador en el diario, cuando de pronto una voz añeja y suave, dulce y envolvente me evitó hacerlo, era Doña Edelmira.
- Hoy llegaste más temprano que ayer, hijo.
Su voz se oía más gastada que antes, a veces parecía que se perdía en las ondas del viento, otras que se desvanecía como un alfiler sobre el suelo de parquet antiguo, con la misma mirada de siempre marcada por los días crudos y difíciles del pasado, un pasado que casi nadie conocía, esa bella y dulce anciana no era un mar de misterios, era un océano por explorar.
- Así es Doña Edelmira, hoy es sábado, como siempre salimos más temprano en el diario ¿Lo olvidó? Mañana es domingo y solo trabajan los operarios que empaquetan la edición para ese día los editores, reporteros, gráficos y administrativos.
- Es cierto, disculpa hijo, es que esta pobre anciana torpe olvida todo con facilidad.
Dijo Doña Edelmira dándose una palmada en la sien derecha, como símbolo de que algo olvidaba, y últimamente eran muy frecuentes sus vahídos de memoria, cada vez olvidaba más cosas. La semana pasada salió a comprar un paquete de harina para hornear sus galletas a la bodega de la vuelta y se olvido hasta de su dirección, felizmente la muchacha que atendía en la bodega la conocía y la pudo acompañar hasta su cuarto.
- No se preocupe, pierda usted cuidado, a veces yo también me olvido de algunas cosas, es en serio, me pasó hace poco en el diario.
Esto lo dije con la intención de aliviarla un poco mientras me acercaba un poco más a ella para cubrirla con su colcha de lana negra de alpaca, la misma que contó le habían regalado en uno de sus viajes al cusco, y poco antes de partir a Cuba en 1959 cuando por ese entonces Fidel Castro tomaba por asalto el cuartel Moncada, en Santiago de Cuba. Partidaria de ideas socialistas con tendencias comunistas, viajo a varios países de América y unos dos o tres países europeos.
- Tú siempre tan cortés y diplomático, serías mejor político que los que tenemos en este momento – dijo mientras sonreía adivinando mis intenciones – porque no pasas y me acompañas con una taza de café además de unas galletas que acabo de hornear.
Doña Edelmira tenía fama en todo el edificio de ser una gran repostera, su torta de chocolate con coco rallado era su clásico postre de bienvenida a algún nuevo huésped del edificio, destilando ternura por donde andaba, con su peculiar aroma que solo la experiencia de tantos años vividos suele dejar impregnada en la piel, obviamente, no iba a despreciar tal invitación que tan cordialmente me estaba haciendo, además me moría por probar esas galletitas recién horneadas, cuyo aroma ya me estaba envolviendo, estaba ansioso por probar esas galletas caseras que según cuentan les había ofrecido a sus más ilustres amigos.
- Desde luego que sí, le agradezco la invitación, será un honor acompañarla Doña Edelmira.
Entre junto con ella, ayudándola para que no se caiga, los años no solo le hacían fallar la memoria, sino también la visión y a veces el equilibrio, era la primera vez que entraba a su cuarto, y eso que ya llevaba viviendo en el edificio casi dos años, y me quedé atónito con lo que estaba observando, el tapizado de sus paredes parecía el de los años cincuenta, pero a pesar de eso, estaba muy bien conservado y le daba una imponencia única a aquel cuarto, apenas más grande que el mío, parecía como recién tapizado, nadie sabía con exactitud cuántos años llevaba viviendo allí, pero se presumía un aproximado de cuarenta años, cuando por ese entonces era presidente de la república Don Manuel Prado y Ugarteche. Tenía su sala decorada con varios adornos que a simple vista parecían ser originales, por es estupendo estado de conservación, tenía una chimenea artificial al costado de la puerta que daba a la cocina en la cual reposaba una Venus de milo que parecía el genuino por lo bien tallado que estaba, a parte del cuidado que había recibido, unos cuadros de paisajes bellísimos, todos de paisajes nacionales, un par de ellos llevaba la firma de Fernando de Szyszlo, una buena copia de un Pablo Picasso además de una Monalisa de Leonardo Da Vinci, también imitación por supuesto, pero que tales imitaciones, parecieran que fuesen reales, tenía una de sus paredes casi llena de fotografías enmarcadas y cada uno contaba una historia diferente para Doña Edelmira una mujer de mundo y de clase que por esas cosas del destino terminó en un viejo cuarto en un quinto piso de la cuadra quince de la calle los descalzos. Observaba las fotografías y entre ellas vi la que tenía junto a Ernesto “El Che” Guevara en la ciudad de la Paz en Bolivia, otra con Gabriel García Márquez en su paso por Lima en 1967 y a su lado izquierdo se podía apreciar también un recorte de diario antiguo en la cual quince años más tarde en 1982 recibía el premio Nobel de literatura en la ciudad de Estocolmo por su novela “Cien Años de Soledad”, tenía también otra foto con Pablo Neruda cuya fecha inscrita en ella indicaba “París, Francia 1971” meses antes de que la Academia Sueca le otorgue el premio Nobel de literatura y además también con Mario Vargas Llosa en plena campaña presidencial para los comicios de 1990. Esas eran sólo unas cuantas de las tantas fotografías que tenía enmarcadas y lucía en su pared. Definitivamente Doña Edelmira había vivido grandes emociones y gratas experiencias y tenía tan bellos recuerdos junto a ilustres personajes, alguno de ellos ya fallecidos, pero que con el correr de los años fueron inmortalizando su nombre hasta imprimir su huella en las páginas de la historia mundial. Eran tan grandes momentos que me parecía injusto que algo parecido al alzhéimer lo borre para siempre de su mente sin que nadie pueda conocerlo, sin que ella pueda siquiera contarlo con lucidez. Nos sentamos frente a aquellos cuadros que guardaban mucha historia, en su viejo sofá de terciopelo gris, tan gris como las paredes de mi cuadrangular, a veces rectangular y a veces ovalado cuarto, junto a este sofá se hallaban una escultura de un flamenco y una jirafa de apenas un metro de altura, tallados en vidrio, parecían esculturas de la cultura persa o egipcia, pero una vez más eran solo tallados que compro seguramente en unos de sus viajes a Rusia o Francia, mientras que servía el café que por cierto eran de sus últimos gramos de reserva de su propia cosecha de su vieja hacienda familiar en tumbes, la misma que perdió en pleno gobierno militar de Juan Velazco Alvarado con su famosa reforma agraria, que lejos de reformar solo atrasó más al país unos cuarenta años, al menos eso se comentaba, nunca me lo pudo confirmar. Mientras degustaba sus deliciosas galletas caseras y saboreaba un exquisito café recién pasado, no pude evitar pedirle me contara sus increíbles historias sobre todo las de las fotografías que había visto con mucho detenimiento. En ese momento pareciera que una ráfaga de lucidez iluminó la memoria de Doña Edelmira quien con mucha elocuencia comenzó a contarme las historias. Conoció al “El Che” Guevara cuando viajó a una convención de mujeres por la liberación femenina, que por esos años había tomado mucha fuerza en varios países de América, me contó que era muy galante y seductor, y que además bailaba muy bien al tango, yo no entendía que tanto de galante y seductor pudo haber tenido un comunista guerrillero, irónicamente sería capturado y fusilado en 1967 en la misma ciudad y en el mismo país; por ese mismo año, en 1967 en nuestro país las mujeres ya lucían liberadas del las sombras del machismo que durante años las mantuvo reprimidas de toda actividad socio cultual, y de toda toma de agrupación, ya con el derecho a sufragio por decisión política del ex presidente Odría, solían agruparse en casa de alguna de ellas y a las cinco de la tarde con la influencia inglesa muy de moda tomaban el té y jugaban canasta, Doña Edelmira pertenecía a un círculo literario femenino que en una oportunidad recibió la visita de José María Arguedas, quien leyó una de sus obras “Los ríos profundos” y firmó los libros de las integrantes de este círculo literario, nadie imaginaria que su vida terminaría trágicamente con un revolver dos años después, en 1969, las integrantes de este círculo cultural no se perderían tampoco la posibilidad de ver a Gabriel García Márquez cariñosamente “Gabo” quien por ese año (1967) visitaba Lima, el colombiano escritor de narrativa envolvente y tan descriptiva como lo demuestra en sus novelas, a quien también le pidió autografiará su novela , la que según me contó, le había costado un ojo de la cara, pero que valía la pena y no contenta con el autógrafo le pidió también se tomase una foto con ella, petición a la que accedió sin más ni mensos, contó que festejó con muchísima euforia cuando en 1982 quince años después de haberlo conocido y haberse tomado una fotografía con él, la Academia Sueca lo galardonara otorgándole el premio Nobel de literatura, por ese tiempo con cincuentaicinco años encima y con los años blanqueando discretamente sus cabellos de un sólido plateado, color firme de los años de experiencia de haber vivido tanto; una vez más sus ideas partidarias con el comunismo la llevaron hacia Francia viajando con una delegación de militantes del partido comunista de nuestro país, aunque contó que casi y no viaja ya que por esos días perdía a su madre a los setenta tres años de un paro cardiaco fulminante en Chiclayo mientras tejía una chompa de lana “No hay nada mejor que recibir a la muerte y que nos encuentre haciendo lo que más disfrutamos hacer” pasó por mi mente en ese momento, pero tuvo que reponerse y viajar al día siguiente del velorio de su madre, decidió ir antes de su funeral para no estar presente, dijo que quería quedarse con el recuerdo de su madre sonriente y no pálida y demacrada dentro de un ataúd, fue en ese viaje donde conoció a quien ella describía como un hombre sentimental y con la mirada siempre fija en el horizonte y a la vez llena de nostalgia.
- Don Ricardo siempre andaba pensativo, tanto, que a veces parecía estar en otra parte, tan típico en un hombre de literatura, siempre pensando que escribir mientras contemplaba el desarrollo de la naturaleza.
No supe de quien me estaba hablando Doña Edelmira, en esa fotografía que ella señalaba, veía a pablo Neruda, creí que la memoria le estaba jugando una mala pasada, que estaba confundiendo las cosas y mezclando la historia.
- ¿Quién es Don Ricardo, Doña Edelmira? Allí veo a Pablo Neruda.
- Así es, es él, sólo que yo siempre lo llamé por su verdadero nombre, fueron tres días los que pasé en Francia y junto a este gran poeta, de versos libres como el viento, y como debe de ser la poesía, una simple expresión del alma, a pesar de que su seudónimo ya era su nombre legal, yo siempre lo llamé por su verdadero nombre.
No entendía nada de lo que Doña Edelmira me estaba narrando, y conforme me fue contando con más detalles la historia comprendí, no podía creer que en realidad Pablo Neruda no fuese su nombre de pila si no un seudónimo para escribir sin ser descubierto por su familia y evitar que intervengan en el destino que solo él confiaba para sí mismo y que le valió no solo un Nobel de literatura sino la posteridad para las siguientes generaciones, pero hubo algo que Doña Edelmira dijo que me acompañaría siempre que escribía para Verónica “La poesía debe de ser una simple expresión del alma”.
- ¿Y Nunca se molestó porque lo llamada por su verdadero nombre y no por el que ya era desde hace mucho su nuevo nombre, como lo hacían los demás?
- No, desde luego que no – respondía mientras servía más café – él era todo un caballero y muy galante, sabía perfectamente que lo hacía sin la intención de incomodarlo.
Cuando pregunté porque Neruda se veía tan demacrado y enfermo, me contó que era por el cáncer irreversible que sufría en el páncreas y que le costaría la vida dos años más tarde en 1973, sólo meses después de su viaje a Francia, en octubre de 1971 mientras se alistaba para salir de compras, oyó por la radio que la Academia Sueca le otorgaba el premio Nobel de literatura al poeta Chileno Pablo Neruda, también comunista como ella, pero no sólo conocía a personalidades extranjeras, también había de loa nacionales, no sólo Arguedas, sino que a finales de los ochenta, en pleno ocaso de una década de miseria y muertes injustificadas, Doña Edelmira ya con sesenta tres años encima y con el cabello que ya parecía un copo de nieve había renunciado a sus ideas comunistas, decepcionada y completamente arruinada, decidió inclinarse un tanto a la izquierda y apoyar a quien creía alguien idóneo para asumir la presidencia en un momento crucial para el país, era Mario Vargas Llosa, escritor de “La Ciudad y los Perros”, “Conversación en la Catedral” y “La Casa Verde” obras que había leído de él, en ese entonces candidato presidencial por el FRDEMO conjunto de varios partidos de izquierda y no pudo evitar pedirle le autografiara los tres únicos libros que tenía de él y era infaltable la foto del recuerdo.
- Algún día él también ganará un premio Nobel de literatura, los suecos no pueden ser tan injustos y tan ciegos.
Dijo Doña Edelmira con mucho convencimiento y seguridad de que Vargas Llosa algún día obtendría el máximo galardón literario, y la verdad no lo sentía algo lejano, imposible ni descabellado, era nuestro más grande exponente literario vivo, ganador de varios premios literarios en su carrera como: El Premio Rómulo Gallegos, en 1967 por un novela “La Casa Verde”, este premio a pesar de que fue instituido en 1964 por el entonces presidente de Venezuela, Raúl Leoní, se concedió por primera vez en 1967 y lo obtuvo por primera vez Mario Vargas Llosa; El Premio Leopoldo Alas, en España, por el año 1959, por su colección de cuentos “Los Jefes”; Premio Biblioteca Breve, de Seix Barral, por la novela “La Ciudad y Los Perros”; Premio Príncipe de Asturias de las letras (España) en 1986; Premio Cervantes, el más importante de la lengua española en 1994; Premio Planeta por “Lituma en los Andes” en 1993; si de premios literarios tenemos que hablar, Vargas Llosa lo había ganado todo, o casi todo, tan solo le faltaba el premio Nobel de literatura para terminar de enmarcar un abrillante y exitosa carrera en el mundo de las letras. Me contó además que la pintura que le había regalado Fernando de Szyzlo, fue en un almuerzo hace como veinte años en plena celebración de la semana santa. Pasamos casi un par de horas conversando y escuchando sus fascinantes e increíbles historias, junto a personalidades ilustres que ya forman parte de la historia, además de las veces que tuvo esconderse hasta por varios meses para librearse de una muerte segura, por la persecución de la cual era víctima junto a otras personas más por su ideas comunistas, mientras el ambiente narrativo se hacía cada vez más interesante lo acompañaba “ La Quinta Sinfonía” de Beethoven como música de fondo, la verdad es que la música clásica siempre me aburrió y hasta me causó sueño, pero esta vez no podía hacerlo notar y debía de fingir lo contrario, demostrar una cierta benevolencia y reverencia hacia aquella música que más parecía música para terapias hipnóticas, por respeto a Doña Edelmira y, no quise terminar este entretenido y nutrido coloquio sin hacerle una pregunta.
- ¿Por qué dejó el Comunismo?
Los ojos de la anciana dieron un parpadeo lento, como si estuviese viajando hacia el pasado, como si estuviese invocando a los recuerdos del ayer, de pronto su mirada se hizo profunda como si fuese uno de los ríos profundos de Arguedas, una mirada triste y melancólica de esas que dicen mucho sin decir nada, una mirada triste que traslucía una banda de aves de mala agüero, una mirada en la que se dilataba una vida que comenzaba a apagarse en medio del olor a pólvora y a petunias aplastadas.
- Eran tiempos difíciles – comenzó a narrar – nos sentíamos unos grandes idealistas y los más bravos luchadores, dueños de la verdad y de la mejor manera de llevar una sociedad, sentíamos que nuestro modelo era a respuesta al fracaso de sistemas tradicionales, la reserva espiritual y con la mejor visión de todos, pero estábamos equivocados y nos condenamos al fracaso, y condenamos al fracaso.
- ¿Qué sucedió?
- Muchos de nosotros reclamábamos cosas justas, la igualdad para todos, una jornada laboral justa, mejores condiciones para los el proletariado; queríamos una sociedad sin pobres ni ricos, las mismas oportunidades para todos… pero algunos tomaron otros caminos, las armas y la revolución violenta y, dejaron de ser llamados luchadores sociales, para ser llamados terroristas.
- ¿Usted participó también de esa revolución?
- ¡ave María! Pero que dices, desde luego que no, yo seguí mi lucha de forma pacífica, con marchas y reuniones secretas en casa de algún camarada, para conquistar las conciencias de las personas, a veces lo conseguíamos, otras no.
- ¿Cómo los trataba la sociedad?
- Como bichos, éramos la peor escoria, éramos visto como terrorista por culpa de algunos quienes dejaron de luchar por un grupo, para luchar por sí mismos y por sus intereses personales, por culpa de quienes creían que las cosas cambiarían a sangre y fuego.
- ¿Consiguieron algo?
- Sí, cuando algunos países se independizaron de países comunistas, como Yugoslavia, Polonia, Rumanía y Checoslovaquia países conquistados y dominados por décadas por el comunismo, salieron empobrecidos, y para sobrevivir a la crisis que se les había ocasionado se volvieron la mano barata de otros países del continente como las potencias en capacidad industrial, Inglaterra, Francia, Italia y España, o en potencia tecnológica como Alemania, se volvieron países hambrientos en busca de salarios. Respondiendo a tu pregunta, sí, logramos algo, repartir miseria equitativamente.
- ¿Y la Igualdad? ¿Dónde quedó ese sueño?
- No existe tal cosa, muchos comprendimos que era sólo un sueño, un sueño que al final terminó volviéndose una pesadilla para muchos, un ideal, sólo un ideal, quizá uno mal enfocado o mal aplicado, todo comenzó a moverse en torno a intereses personales de los líderes del partido, siempre habrán dos mundos: Los de arriba y los de abajo. Siempre habrán ricos y pobres, ricos en amor y pobres en afecto, por ejemplo, esa es una realidad que nunca vamos a cambiar, sólo el esfuerzo de uno mismo y las ganas que le pongas decide en que parte del mundo estarás, y nosotros no entendíamos eso, ¡Dios Santo! Cuánta gente inocente y cuánta equivocados tuvieron que morir en el en el camino por una lucha miserable e inclemente, que al final, nos dejó a nosotros mismos sumidos en la total miseria, en una miseria espiritual.
- ¿Y ahora cómo ve las cosas?
- Con los ojos de la experiencia, quisimos cambiar al mundo sin poder entender la primera regla fundamental, debemos de cambiarnos primero nosotros mismos. Entendí ahora que soy una vieja, que nosotros no hemos venido al mundo para cambiarlo, sino para cambiarnos nosotros mismos, reinventarnos diariamente, a través de nuestro trabajo, si así lo hacemos el mundo cambiará poco a poco, por nuestros actos. Tenemos el alma marcada por la desgracia, tocada por la miseria que repartimos con desigualdad, y las vidas que pagamos por nuestra estupidez.
- Pero usted no fue parte de eso, no se sienta parte de ellos, no cargue con culpas que no son suyas.
- Suena fácil y sencillo, pero no lo es, no cuando estuve tan cerca, no se puede deslindar del pasado así nomás, ojalá Dios nos perdone algún día por el daño que hicimos, con ideas que se retorcieron tanto en el camino.

Doña Edelmira se cubrió el rostro con las palmas de sus manos y se echo a llorar, víctima de la culpa, presa del pasado y encadenada a su propio remordimiento. Me sentí culpable, yo había provocado su llanto con mis preguntas y me acerqué a consolarla, solo atiné a abrazarla y darle un beso en la frente como señal fraternal de amistad.
- Ya pasó – le dije mientras la sostenía entre mis brazos.
- No, no ha pasado aún, todavía hay almas que buscan descansar en paz y otras que esperan ser perdonada.
La llevé a su cama y la cubrí con su colcha de lana tejida a mano, por tejedoras cusqueñas, me cercioré de que esté completamente dormida, para poder salir rumbo a mi cuarto, pero antes de abandonar el cuarto de Doña Edelmira, lavé con sumo cuidado su vajilla de porcelana que parecía por sus diseños ser árabe, una vez más era sólo una muy buena imitación del original, al abandonar el cuarto sentí ese olor a lodo y culpa entremezclados, ese olor que deja el pasado errante y que nos acompaña por toda la vida, impregnado en la piel, hasta que la muerte nos dé el alcance. Al entrar e a mi cuarto, de cuatro paredes, a veces demasiado grande otras extremadamente pequeña, acompañado por ese olor agridulce de la madera antigua y apolillada en algunos rincones, decorada por el color gris monóxido, como el monóxido de que emanan los autos de la ciudad a las seis de la tarde, en pleno ocaso, ese color gris que en vez de alegrarme la vida me la enredaba y la entristecía aún más, no había nada que me motive a seguir despierto, me vestí con mi ropa de dormir, eran a penas las ocho con quince de la noche, de un sábado más para mí, sólo un día más de los trescientos sesentaicinco que pasarán sin darme cuenta frente a mis ojos, sin decirnos un hola, sin darnos un adiós, sólo llegan y pasan; como el amor en el corazón, se aloja sin pedir permiso, alborota y sin previo aviso así como llega se marcha, sin un beso, sin una flor, sin una carta de despedida escrita bajo la luz tenue de la luna cómplice de miles de amores errantes de media noche con aroma furtivo a pasiones extintas. Mis compañeros de trabajo en el diario deben de estar camino a una discoteca, dispuestos a empapar con cerveza sus grandes y bien dibujadas sonrisas alegres llenas de felicidad y júbilo, mientras yo, apagaba la luz oscura de mi cuarto como si fuese la luz de mi vida vestido ya con la pijama, listo para dormir como si estuviese muerto, dejando pasar las horas, dejando pasar solo un simple e insignificante día más, que otra vez se me iba sin que pueda ver algo diferente a lo ya antes visto en los otros días, que inertemente he vivido ya.

Mi reloj despertador puesta sobre mi cómoda de caoba con aroma aún a nuevo, a pesar de tener ya buen tiempo desde que la compré, ubicada a lado derecho de mi cama, que parecía de la época de mi bisabuela, sonó a las cinco de la mañana, con ese peculiar e inconfundible sonido que imita al sonido de una sirena de ambulancia. Me levanté de la cama como resignado a andar, como resignado a seguir viviendo, es muy triste andar solo por la vida, sin algo que motive a seguir paso a paso por el sendero siempre tan áspero de la vida, aunque había un sueño que me alentaba, solo era eso por el momento, un sueño que al parecer no quería despertar, cada día era más oscuro que el otro, como mi cuarto cada noche al apagar la luz, cada día más doloroso que el otro, como una aguja de jeringa quirúrgica cuando penetra la piel, abrí un poco la ventana para que entre algo de luz y algo de ventilación , para que el olor de la mañana me acompañe en mis primeros minutos despierto a una nueva vida, porque para mí, un nuevo día era como el inicio de una nueva vida, sabía de que cada día debería ser mejor que el anterior, pero hay veces que las cosas negativas nos aplastan tanto y nos sumergen en la desilusión que creemos que no es así, tomé mi toalla y mis utensilios de aseo y me fui a batallar al único baño que había en el piso y a la cual asistían casi todos a la misma hora, ya que éramos varios los que a esa hora teníamos que salir, algunos a trabajar otros a estudiar. Al llegar la cola era a penas de solo tres personas, afortunadamente. Al llegar mi turno trate de no demorarme más de diez minutos, por consideración y respeto a aquellas personas que aún estaban en la espera de su turno para usar la ducha. Tan pronto salí, fui a mi cuarto a vestirme de inmediato, para salir rumbo al diario, baje como siempre un centenar de escalones que dentro de unas cuantas horas más deberé volver a subir.

(Fragmento)


TESTAMENTO DE UN POETA

Entre el dilema de amarte y no tenerte
Mi corazón se decidió por ser poeta
Y desde que ostento esta humilde profesión
Mi corazón no conoce tregua,
Porque sé que tú nunca me esperas
Y siempre llego de improviso con el alma en mi maleta
A cosecharte este amor en el corazón
En el sombrero roto de tu silencio.

A veces no me miras y me cierras la puerta
Dices que me quieres y demuestras lo contario,
No me confundas con esos caminantes
Que se pierden en las arenas del desierto:
Yo me acurruco como un niño sobre el viento,
Con esa rosa roja entre mis manos ¿la recuerdas?
Espantando con mis ojos al olvido
Porque en el fondo de todo esto, sé que me amas
Y si alguna vez me dieras una oportunidad
Mi corazón arderá como si fuese un cometa de fuego,
Solo escucha como palpita por ti mi corazón,
Solo dime lo que sientes.

En lo extenso y rocoso de mis versos
He hablado de ti y hasta tu nombre escribí,
Cuánto lo lamento, creo que todo esto fue muy poco para ti,
No es solo hablar de ti, lo sabes, ni de inmortalizar tu nombre
Lo sabes bien, todo esto representa mucho más,
Te escribo por lo que tú eres y a la vez no eres:
La rosa de mi corazón, mi estrella en el firmamento.
En verdad esto le pasa a todo el mundo
Nadie sabe al final lo que tiene y cuánto importa
Hasta cuando se suman y se restan las cifras
Y se da uno cuenta que es de nuevo un mendigo:
Porque ahora están de nuevo con el corazón pobre.

En más de una ocasión he sido vencido y desterrado
Por rencorosas alimañas y fieros desafiantes
Que creía invencibles como dioses mitológicos.
Me acostumbre a ver en tus ojos las olas del mar
Y a dormir cada noche bajo tu sombra,
Extrañas sensaciones me estremecen,
He luchado por ti en ciudades perdidas
Donde siempre me atrapaban y mataban
Y donde tú te morías de la risa,
¡Anda dime! Si realmente disfrutas de mi compañía.

Dejo entonces a esos ladrones
Que me robaron los pasos camino a ti
Mi cariño inmenso por la luz del sol,
La dimensión compleja de tu sonrisa
Que solo muestra lo maravillosa que eres,
Que los demás lo vean si son capaces:
Porque del camino hacia ti quisieron apartarme
A pesar que siempre luché con gallardía y con coraje,
Pero hasta el amor más inmenso y sincero
No siempre basta: a veces fui derrotado.
Que no aparezcan de nuevo esos intrusos
Para de nuevo ilusionarte y nuevamente burlarse
Discretamente disfrazados.
Esta vez no dejaré tranquilo a nadie
Quien se atreva de nuevo a lastimarte
Lo ha de pagar con fuego y con sangre,
Esta vez no dejaré tranquilo a nadie
Tampoco me dejarán ellos tranquilo,
Pero no me importa he de proteger tu corazón
Aunque la vida me cueste en el intento,
¡Vamos dime! ¿Qué soy yo para ti?

Deje por ti muchas cosas y de nada arrepiento,
Dejé mi identidad en lo profundo de un agujero
Y mi corazón enterrado en la arena del mar,
Ese mar que contemplaba siempre en tus ojos.
Son cosas tan oscuras y a la vez tan claras
Que son al final una sola cosa.
Así sucede siempre con las rosas
Y sus dos simbólicos hijos:
Las espinas y la fragancia.
Toda la vida está llena de diversas fragancias
Que aromatizan el camino y
Siempre sus espinas que nos hace
Llorar cuando nos pincha un dedo.
Toda la vida es roja y es blanca,
Todo lo claro a veces también es oscuro,
Y no todo es bosque, mar ni montañas;
Hay en mi legado sombra y sueños.

De las tantas veces que he nacido
Tengo experiencias gratas que contar,
Como haber visto en tus ojos el mar,
El no saber si algún día me llegarás a amar.
Pero no importa, siempre hay un todo para todos.
Y así me muero sin saber una y otra vez
Ignorando a qué mundo a de volver
O si voy a seguir viviendo,
Pues la experiencia me ha enseñado
Que la existencia y la vida son dos misterios
Que se terminan en cualquier momento,
Pero sea donde sea que aparezca de nuevo
Siempre habrá alguien con tus ojos
En donde pueda ver de nuevo las olas del mar.
Mientras que se ordenan y alinean las cosas
En estas líneas te dejo mi testamento,
Caminarte errático de arenas desérticas
Porque viéndote andar y andar sin rumbo alguno
Nadie jamás de ti aprenderá nada,
Sino solo el movimiento perfecto y desorientado
De un hombre solitario y confundido,
De poeta ama tanto y no sabe si lo quieren,
De un hombre que ama eterna y sinceramente.

Y ahora igual que siempre en esta hoja
Escribo sobre ti y ya no hace falta escribir tu nombre
Mis versos son tuyos ¿lo sabes verdad?
Mis labios te nombran en silencio ¿me puedes oír?
Entre estos versos me marcho pero no me alejo:
Daré un salto en el mar oceánico del universo transparente
Como un nadador que pesca estrellas en el cielo,
Y luego volveré a crecer
Hasta volver a ser tan pequeño en tu corazón.
Los versos no siempre alcanzan. Lo sé.
Y los sentimientos nunca cambian porque sí
Tan de repente de la noche a la mañana,
Mi corazón por ti arde en llamas
¿Tu corazón arde por mí también?
No sé que soy en tu vida
Si una rosa inerte de montaña
O un clavel amarillo
Que va creciendo de a pocos en tu corazón.
Te escribo versos en primavera
Para que este amor que siento por ti florezca,
Te regalo mis versos en el invierno
Para que cosechen para mí alguno de tus besos.
Mi vida ¿Qué ves por las mañanas?
¿Mi rostro dibujado en tu ventana
O un ave que se estrella contra el suelo?


Y luego volveré a nacer
Hasta volver a morir entre tus brazos.
Deja que mi amor te convenza
Y hagan una fiesta en tu corazón.
Pero si mi amor no te llegase a tocar el alma
Y este sentimiento a tu corazón no convence
Deja entonces que el viento me lleve
Cargado entre sus suaves brazos
Y no sabré cuál es mi nombre,
Y no recordaré jamás que escribí estos versos:
Entonces moriré en silencio.

******************************
No sé que tan lejos estés de mí… sólo sé que estés donde estes siempre te seguiré amando con la misma intensidad en mi corazón como la primera vez.


EL AMOR: Algo más que nos une

Nuestras vidas son muchas veces una incógnita para nosotros mismos ¿Realmente tenemos todas las respuestas? La vida y todo aquello que lo compone y lo rodea es un total misterio, porque en realidad, muchas veces ni siquiera tenemos respuestas para nosotros mismos y para más de una característica que forma parte de nuestra personalidad y tal vez de nuestro carácter, es que incluso nosotros mismos somos un misterio, un misterio personal. Más de uno se ha preguntado en alguna oportunidad ¿Qué es el amor?

“Oigo, flotando en olas de armonía, rumor de besos y batir de alas; mis párpados de cierran… ¿Qué sucede? ¡Es el amor que pasa!” Podríamos resumir entonces que quizá al amor en una de las metáforas de Bécquer, tal vez en la melodía de una balada romántica de esas que nos traslada a tan sublimes momentos y nos trae a la memoria los más bellos recuerdos, quizá en una película de amor cuyo trama nos hace un nudo en el corazón y cuyo desenlace tal vez nos haga llorar identificándonos muchas veces con esa historia y la sentimos basada en nuestras propias experiencias o también en una novela apasionante cuyas líneas nos envuelve en su magia y nos hace soñar, lo cierto es que el amor está donde uno menos lo imagina, o donde quizá nunca antes habíamos buscado; el amor nos llega cuando menos lo imaginamos y nos deja cuando menos lo esperamos, el amor es un sentimiento ajeno a la ciencia humana, un misterio sublime que envuelve a la humanidad con su aroma a pétalos de rosas mojadas con la lluvia de abril.

¿Qué es el amor? No es una pregunta compleja pero sí que es difícil de responder, sobre todo en la adolescencia, esa primera juventud, ese primer aliento retador que nos empuja a enfrentarnos a la vida de forma frontal, con arrogancia y gallardía; esa primera juventud donde uno ensaya ser un adulto y se equivoca una y otra vez hasta alcanzar esa madurez de vida ante la vista siempre exigida de nuestros más cercanos críticos y a veces detractores: La familia. Y esta no es una pregunta difícil de responder no sólo en la adolescencia sino también en esos primeros años de adultos en la que buscamos con tanto afán ese sentimiento que nos cobija en sus brazos y nos duerme de su aroma matutino de jazmín: El amor. Pero, a pesar de ello, nos atrevemos a responder tal interrogante a esa edad tan confusa como complicada ¡Qué osadía! Se atreven a responder que es solo un juego salvaje entre dos personas que responden al llamado de la carne, bastante deslucida esta aproximación a una respuesta; dirían los buenos religiosos fieles a los golpes al pecho, que el amor es un regalo, una bendición de Dios, o tal vez algo de los dos, una aseveración bastante infeliz tomando en cuenta que son los mismos religiosos de golpe en pecho quienes niegan la posibilidad – no la realidad sino la posibilidad, vaya egoísmo – de que Cristo, quien predicase el discurso quizá más grande de la historia del humanidad sobre el amor, haya amado como hombre a una mujer, algo que suena bastante absurdo ¿Qué de malo hay en amar? ¿No es acaso el amor el estado más sublime de una persona? Porque negarse a la posibilidad de creer que un hombre quizá santo quizá tan solo hombre haya amado, si el precio de predicar tanto amor es no ser permitido a amar, y si ama es ser vetado por quienes te siguen o negado si esto se comprueba como si fuese algo aberrante, tengo por bien el camino del agnosticismo en mi vida. No tengo ganas de inscribirme a este carnaval patético. No hay nada que hacer que la religión es un mar constante de contradicciones y negaciones ¿Algún día se pondrán de acuerdo estos sujetos? Otros mucho más intelectuales – o los que quieren de una forma aparentarlo – dicen no lo que es el amor en sí sino cuánto puede durar ¿Será posible explicar eso evadiendo la pregunta principal? Veamos, según dicen estas ratas de biblioteca, en el cerebro se identifican los tres aspectos del amor: Lujuria, Atracción y Unión. La lujuria – deseo sexual – es producida por la testosterona, que es la causante del impulso inicial que nos hace buscar pareja. Luego viene la atracción, el enamoramiento, que se atribuyen en parte a los bajos niveles de serotonina y a la dopamina, un neurotransmisor cerebral que se relaciona con la sensación de bienestar. Cuando el amor se consolida, el vínculo y la atracción que evolucionan hacia una relación calmada, duradera y seguro tienen que ver con la oxitocina y la vasopresina, todo esto parafraseando a la antropóloga Helen Fisher, profesora de investigación de la Rutgers University de New Jersey, en conclusión todo esto suena interesante y es para tomar en cuenta pero tiende más a marear a la gente que no entiende mucho de estas cosas que a responder la pregunta planteada al inicio de este artículo, porque como lo había escrito líneas arriba “El amor es un sentimiento ajeno a la ciencia humana” no basta con estudiar al hombre ni a la mujer como si fuesen conejillos de india para darle una explicación científica al amor, porque sencillamente no la hay, solo basta sentir todo aquello que nos envuelve, que nos lleva a hacer las locuras más inimaginados por nosotros mismos y que con simplemente ver a esa persona especial nos hace palpitar el corazón a mil y nos da la sensación de un revoloteo de mariposas en el estomago: El amor. Qué más da, más de uno darán sus propias respuestas cada quien en su propio concepto, pero personalmente para mí ¿qué es el amor? Es simplemente dar hasta que duela.

Entremos en materia, analicemos esta frase de Shakespeare “El amor nace, vive y muere en los ojos” ¿Realmente será así? ¿Será realmente el amor algo tan banal y frívolo? Veamos. No siempre todo lo que vemos con los ojos es lo que aparenta ser y no siempre lo que podemos palpar es siempre realidad. El amor no nace en los ojos como parece asegurar Shakespeare en su frase porque el amor es un sentimiento abstracto, el amor es un sueño, una ilusión que únicamente despierta en el corazón y nos lleva a realizar las más bellas locuras de amor; el amor no puede vivir en los ojos porque necesita alimentarse de cada latido que solo un corazón enamorado sabe dar como modo de expresar ese sentimiento tan sublime y maravilloso que es el amor, el amor no puede vivir en los ojos porque necesita ver muchas cosas que no nos pueden mostrar los ojos sino exclusivamente el corazón, como esa esencia que envuelve a ese ser maravilloso y que lo vuelve especial y que el amor muere en los ojos quizá pueda ser una verdad a medias, debido a que muchas veces nos muestra lo que el corazón nos quiere ocultar, cuando estamos ciegamente enamorados, una persona enamorada quizá nunca le toma tanta importancia a esos defectos que sabe que existe aunque en ese momento no, es solo cuando se termina el amor que salen esos defectos que siempre estuvieron allí y uno los coge como escusa para terminar con algo que ya se había acabado antes con el final del amor, aunque a veces nos aferremos a la idea de que aún hay algo por rescatar, en realidad ya no y nos daremos cuenta que ya se terminó cuando descubramos lo que más adelante detallaré. ¿Qué es el amor? En mi concepto personal, es simplemente dar hasta que duela. Siempre he creído que no es amor el que no logra subsistir a las adversidades, puede ser cariño pero no amor; que no es amor el que no logra derribar ciertas barreras que siempre querrán evitar el triunfo de ese amor, podrá ser afecto pero no amor, el amor cuando llega, no es amor sino viene con algo de dolor, amar también duele pero nos hace fuertes para defender nuestro amor y seguir amando con más intensidad. El amor es darlo todo sin esperar nada a cambio, excepto tal vez reciprocidad, cariño y respeto, pero cuando se ama tanto y sin recibir esos factores, sobre todo la reciprocidad que uno anhela, el dolor nos toma por rehenes, pero ¿Cómo encontrar al amor? Hay quienes creen que al amor hay que esperarlo con calma y paciencia ¡falso! Lo bueno jamás llega a nosotros por sí mismo, es necesario salir a su encuentro, lo malo es un defecto de fábrica que viene junto con nosotros mientras que lo bueno es un incesante trabajo porque hay que construirlo con esfuerzo y dedicación en el día a día, muchas veces se nos es difícil encontrar al amor, ese amor que nos haga libre y nos lleve a mundos maravillosos, mundos que solo la magia del amor sabe darnos, es mucho más fácil descubrir cuando es que el amor, nos dejó: “Cuando ay un silencio fúnebre entre dos amantes. Y peor aún, distancia, de aquellas que nos suelen matar lentamente. O cuando responden con monosílabos y se siente un cierto malestar en el aire. Cuando los detalles si fueron escasos ya no aparecen y si fueron abundantes pasan por la crisis de romanticismo. Cuando los diálogos ya no suelen ser esos coloquios de amor sino discusiones absurdas y las palabras ya no agradan sino ofenden. Cuando las miradas ya no dicen te amo sino más bien se preguntan ¿No me habré equivocado contigo?” hay quienes dicen que el amor dura lo que dura una ilusión ¡falso! La ilusión es un estado de la magia y la magia no es una expresión demostrativa del amor. Son dos conceptos independientes e incompatibles.

La forma más eficaz y duradera de llevar una relación sentimental es conociendo a esa persona a la que de una forma le estás entregando tu vida, no para hacer de ella un infierno sino lo más bello y maravilloso. ¿Existirá el amor a primera vista? Me tocó experimentar lo más fatídico de esta incógnita para poder llegar a la conclusión de que esto no es más que un cuento de hadas y no se ajusta ni se aplica en la realidad. Ese primer flechazo como muchos lo llaman nos muestra no la realidad de esa persona sino lo que queremos que fuese y la realidad no siempre nos mostrará y nos complacerá en lo que queremos, la realidad es siempre más cruda. Organicemos las cosas y pongamos dos casos independientes y luego las analizamos a ambas al mismo tiempo.

CASO 1: Dos personas que se conocen ¿Pueden sentir una atracción en el momento de conocerse? Sí es posible, porque te puede parecer físicamente atractiva o te puede parecer alguien interesante, pero te puede PARECER y eso no es siempre algo real ¿Puedes llegar a amar a esa persona en poco tiempo? Dría que es imposible, dado que solo conoces lo que ves pero no conoces ni sabes que hay más allá, y no sabes si lo que hay más allá de ese PARECE te puede agradar o no, no sabes si lo que hay más a fondo de ese PARECE es realmente lo que buscas encontrar en esa pareja ideal que tanto soñaste ¿Puede darse una relación entre ambos? Sí puede darse, pero lo importante es cómo terminará todo esto, al estar con una persona que no conoces y que en el fondo sabes que no conoces te genera sensaciones de duda que aunque uno lo niegue sabe que es cierto, nace en uno más de una interrogante ¿será la persona ideal? ¿No será esto un error? ¿Me estaré apresurando? Y la pregunta de cajón ¿Lo/ La conozco lo suficiente como para decir que estoy enamorado/a de él/ ella? Y podrás quizá estar un buen tiempo juntos, pero juntos en qué forma, de disgusto en disgusto, porque salen a relucir las cosas que no se conocían de uno antes y que pueden causar malestares e incompatibilidades, esas cosas que poco a poco termine por hacer daño y a distanciarlos, quizá termines involucrándote con alguien que te incomode su falta de aspiración en la vida, su falta de detalles románticos, en el caso de las mujeres, no conozco hasta el momento mujer alguna que no se derrita ante un detalle bien planeado y creo que no existe mujer en el mundo que no espere aunque no lo diga un detalle de su pareja para ser sorprendidas y de esa forma le demuestren lo especiales que son apara esa persona, no solo en las fechas importantes como un aniversario, porque siempre es una fecha especial para poder demostrarle con un detalle que no necesariamente tiene que ser caro lo especial que es esa mujer para ti, si no lo haces puedes estar perdiendo un espacio importante en la vida de esa persona porque siempre aparecerá alguien que sí lo haga, cuando esos detalles que no conocías de esa persona antes de decirle sí a un te amo quizá apresurado o fingido es que comienza no una etapa de amor si no de suplicio porque estar al lado de alguien del cual no sabes absolutamente nada – porque conocer muy poco es lo mismo que decir nada – es lo mismo que estar con un completo desconocido.

CASO 2: Muy por el contrario tiene un contrapeso diferente estar con alguien que ya conoces, de mucho tiempo y con quien consideras que llevas una buena relación amistosa, porque el amor es eso, es sencillamente evolucionar la amistad en amor, hay ya tenemos dos conceptos puntuales del amor, estar al lado de una persona que ya conoces de tiempo te genera una garantía y una confianza mucho más estable y duradera que en el primer caso, porque estar con alguien que ya conoces de tiempo es estar con ese amigo/a al que le contabas más de un problema y viceversa, es simplemente consolidar esa confianza con el lazo del amor, es estar con ese amigo/a con el que te sentías bien, como en otro estado más espiritual, quizá más en protección, es estar con alguien que te conoce al menos mejor y que sabes quién eres en realidad y como eres, porque en una relación más importante que estar con alguien y saber cómo es, es saber quién es porque esto definirá muchas cosas, el quién eres marca el rumbo de una personalidad definida o cambiante, cosa que no se da en el caso anterior porque sabrás como es en cierta parte pero no quién es en su totalidad. Estar con alguien que ya conoces y que ya te conoce garantiza en un porcentaje más alto la posibilidad de éxito de la relación aunque el éxito de una relación sentimental depende mucho de ambos, de cuanto están dispuestos a ceder el uno con el otro, de cuanto están dispuestos a intentar una vida juntos y para esto es importante también el conocerse. Alguien que te conoce de tiempo sabrá darte un mejor detalle y causarte por ende una mayor sorpresa porque es alguien que conoce tus gustos y preferencias muy bien y podrá elegir la sorpresa que quiere darte sin temor a equivocarse.

En pocas palabras el conocerse es muy importante para garantizar una buena relación sentimental que no sea la discusión del día a día sino el detalle del día a día, pero al final de cuenta las decisiones no se alteran leyendo u artículo sino con la voluntad propia de una persona a ser feliz, tengan en cuenta estos dos conceptos que coloqué en el presente artículo ¿Qué es el amor? Es simplemente dar hasta que duela y sencillamente evolucionar la amistad en amor, pero basado en el conocimiento mutuo de la persona a la que le quieres entregar tu vida para hacerla una dicha y no un tormento. Todos tenemos derecho a ser felices y a hacer feliz a alguien pero tengan también en cuenta este concepto fin al que quiero compartir con ustedes “Para ser grandes profesionales de éxito y de alta competitividad en el mercado no basta con elegir el mejor instituto o universidad del país sino es echarle ganas y ponerle empeño a tu carrera y sobre todo elegir la carrera que a ti te guste no a los demás; mientras que para ser feliz hay que simplemente saber elegir, saber elegir a esa persona que uno crea y sienta que es especial para uno, elegir a la persona adecuada con quien compartir nuestra vida, alguien que nos guste solo a nosotros y no a los demás, por que toma en cuenta que tu vida es solo tu vida y tu felicidad es solo tu felicidad y no la de los demás” cierto día escuché a una ex miss universo mexicana decir “Una mujer como yo es fácilmente usada y difícilmente amada; pocas personas quieren conocerme por lo que realmente soy. Sólo les interesa mi físico” el cuerpo estorba porque nos impide ver el espíritu escondido en él. Recuerden que lo físico se desvanece con los años como la hoja seca de un árbol en invierno, lo que queda es uno mismo y esa capacidad de sorprender a esa persona tan especial con detalles jamás antes imaginados y quizá difícilmente igualados, sean felices no dándoles la felicidad a los demás de dejar que elijan por ustedes su propia felicidad, sean felices haciendo ustedes mismos su felicidad.

Gracias por haber llegado hasta aquí.


ESCRIBO Y SUEÑO “El Pasadizo Azul”

Entre brumas heladas que cubren el mar,
entre el sueño de la noche que me duerme en su cuna,
entre soplos del viento y rayos de luna:
Escribo y sueño.

Bajo la copa de un árbol que me cubre y da sombra,
bajo las nubes del cielo que me siguen los pasos,
bajo la tierra caliente a la luz del sol de medio día:
Escribo y sueño.

Y a lo alto, en la cima de una montaña
la tierra aún es nueva y el aire todavía es fresco,
mirando de nuevo abajo, la triste realidad otra vez:
Escribo y sueño.

Más allá del simple mundo que vemos con los ojos,
más allá de ese día y su sol de la noche con la luna,
más allá y más a fondo de todo aquello que conozco:
Escribo y sueño.

Más allá de amarte y no tenerte,
entre veros de amor que retratan mi alma,
con tus ojos de mar y esos hondos pasos húmedos:
Escribo y sueño.

Entre paisajes arruinados por la mano herrada del hombre,
sobre esos mares grises con peces muertos y sucios,
y sobre gente sola en el olvido de cuatro esteras:
Escribo y sueño.

Sobre ciudades desiguales y clases sociales,
sobre casas de cartón y techos hundidos,
sobre mansiones que más que hogares son prisiones:
Escribo y sueño.

Entre los valles y montes donde los árboles crecen y dan sombra
con bellas rosas que en primavera sus pétalos florecen,
ofreciéndole a l mundo de los amantes sus olorosas fragancias:
Escribo y sueño.

Entre niños abandonados a su suerte – si la tienen – en las calles,
entre mendigos agrupados en la calle de la soledad,
entre el hambre, la pena, el olvido y la miseria:
Escribo y sueño.

Entre el humo del tabaco, el licor amargo y el vino rojo,
en medio de la mujer que se cubre el rostro con las manos
y guarda silencio para que nadie sepa que está llorando:
Escribo y sueño.
Sobre la libertad del río que huye hacia el mar,
sobre la represión del que es golpeado y silenciado,
saber que el precio de ser libre es a veces la vida:
Escribo y sueño.

Sobre esa compañía felina que maullaba y jugaba
entre bolas de lana y bocados de atún,
saber que ya no sufres, mi pobre gato gris:
Escribo y sueño.

Mientras la lluvia me ahoga el alma al caer,
mientras la gente es feliz al ver a alguien nacer,
mientras alguien llora al verlo luego morir:
Escribo y sueño.

Sobre aquel árbol que nuestros nombres lleva,
corteza firme, testigo de un pacto secreto,
mientras mi corazón se deshace en cada latido:
Escribo y sueño.

Mientras se acaban las esperanzas para los de abajo,
los ricos se hacen de dinero con las manos del obrero
y el mendigo sigue siendo el mendigo de la esquina:
Escribo y sueño.

No admito esta miseria que carcome el mundo,
no admito la mano torpe del hombre
que le quita lo trascendente a lo naturalmente hermoso:
Escribo y sueño.

No es verdad que estás dormida, mariposa de amor,
abre tus ojos, bate tus alas y abrígame entre ellas,
déjame sentir tu cuerpo frágil junto al mío:
Escribo y sueño.

El cielo gris del ocaso pasa al cielo negro de la noche,
te vez como siempre tan bella bajo la luz de la luna llena,
siente mi corazón palpitar cuando de pronto te veo pasar:
Escribo y sueño.

Hay un silencio fúnebre y un olor a mar muerto,
las olas que se duermen y el viento que ya no sopla,
pronto llegará la mañana y el día traerá un nuevo olor fresco:
Escribo y sueño.


Sólo un vacado para el niño que en la esquina aún anda llorando,
con rabia sus miserias y el frío que le cala hasta en los huesos,
una caridad para el niño que alguna vez fuimos también ¿Lo olvidan?:
Escribo y sueño.

A lo lejos se ve el mar, entre brumas heladas,
entre el hielo de los manantiales y el aire fresco
que la brisa del mar que a lo lejos se ve:
Escribo y sueño.

Oigo tu nombre en el aire en lento vuelo
y el eco de tus recuerdos como las olas me golpea.
oye como en silencio te grita mi corazón:
Escribo y sueño.

Escribo y sueño, en solitario, sobre una nube,
escribiendo para ser más libre como ave en vuelo,
construyendo con versos esperanzas de un mundo mejor.
soñando con un mundo más justo y menos desigual,
sin mendigos en las esquinas ni niños hambrientos.
soñando con estar uno de estos días entre tus brazos:
Escribo y sueño.

***

“La poesía no es más que una simple expresión del alma, capaz de expresar los más bellos sentimientos que quizá no nos atrevemos a decir en simples palabras, esas sensaciones y emociones que suenan mejor entre versos y entre caricias de un poema, quiero que con esta poesía quede demostrada que los versos no solo saben expresar amor sino también las protestas que el corazón muchas veces oculta. La poesía no construye un mundo mejor pero si humanidades más sensibles y eso ya es un gran inicio camino a un mundo de inclusión e igualdades”.

Paolo Bravo


DESDE EL FUEGO DE MI AMOR

Desde el fuego de mi amor su luz te envuelve.
Tan dulce, hermosa y radiante, tu aroma
Que marca las calles con tu fragancia,
Que cubre el campo con guirnaldas rosas.

¡Silencio mi amada!
Que el silencio solitario de la muerte
No te aparte de la vida que te ofrece mi fuego.
Eres la heredera de mi amor y mis versos.

El sol arderá su fuego sobre tu cuerpo como un vestido.
La luna encenderá la ternura en tu sonrisa.
Del corazón me brotan las palabras más ocultas,
Que sean capaces de marcar con fuego tu alma.

Desde el fuego de mi alma mis veros oyes.
Eres la más bella flor que todo jardín esconde.
Eres el ángel caído que vino a hacerme feliz en la tierra.
Tan dulce. Tan hermosa. Tan encantadora y tierna.


MI POESÍA

I

Mi poesía es de verso libre
Y sencillo,
Jamás hago rimas por estética
Ni por seguir las reglas métricas.
Solo dejo mis versos delirar
Inspirados de amor, de odio, de dolor.
¡Quién sabe qué!
No sé si mis veros
Son grotescos o galantes.
No lo sé.
No sé cómo se instaló
La poesía en mi vida,
Quizá yo lo busqué
Sin salir a las calles,
Quizá ella me llamó desde otros mundos.
Tan distantes.
Y fue un buen día
Que a mi vida llegó, tan de repente
Y sin anunciarse.

II

Mi poesía es como el sol
Cuando muere la tarde.
Hago versos en cualquier rincón.
Mi musa es la Reyna de mi corazón.
Tenía trece años
Cuando por primera vez me llamaron
Poeta.
Me sentí extraño.
Como forastero en un pueblo lejano.
Y me pregunté: ¿Qué es ser poeta?
La vida me enseñó con los años
Que un poeta es un solitario que sufre
El sufrimiento de otros.
Quien carga con el dolor ajeno.
Quien vive
Bajo las sombras de un árbol.
Su propia vida.

III

Mi poesía es tan ligera.
Quizá como la noche.
Tal vez como un alanza.
Tan llena de estrellas.
A donde sea que vaya
Tu nombre me acompaña
Como bandera.
Y con una luna brillante.
Mis versos juegan con las ramas
De la noche.
Entre pájaros y gorriones.
Dejen que les recite un verso,
De esos que se clavan
Como espinas en el alma.
Como espinas.
De aquellos que se enredan
En tus cabellos,
Como rosas frescas
De un campo silvestre.
Como rosas frescas.


IV

Mi poesía no siempre
Es verso
De amor,
También sabe ser
Protesta.
Mi poesía no es una sola
Sino una es un millón.
Seré poeta si el destino
Me elige.
Renunciaré a mi poesía,
Y mis versos frescos.
A veces versos de amor,
A veces versos de protesta.
Únicamente cuando el destino
Me lo pida
O cuando la muerte
Me lo impida.


NUESTRO PRIMER OTOÑO

Recuerdo como te veías en nuestro primer otoño.
Eras la cometa azul y mi corazón en llamas.
En tus ojos diáfanos se podían ver las cuerdas del mundo.
Y las hojas de los árboles morían a los pies de tu alma.

Quiero que ardas entre mis brazos como en una hoguera,
Las hojas secas memorizarán nuestros nombres nocturnos.
Soy la hoguera de tus labios donde tus besos duermen,
Dulce rosa de mar, haz derramado tus pétalos sobre mi alma.

Siento brillar tus ojos y siento tan corto este otoño.
Cometa azul, canto de ruiseñores y tu corazón de porcelana
Hacía donde viajarán esta vez mis profundos deseos
Y donde caerán mis besos tan tuyos, tan míos, tan nuestros.

Altar de rosas. Enredadera de besos.
Tu recuerdo es de estrellas. Tu alma es de miel.
En lo profundo de tus ojos gira el mundo.
Hojas muertas de otoño que se rinden a tus pies.

Las aves nocturnas revolotearán sobre nuestras estrellas.
Tan lejanas. Tan calladas. Tan brillantes. Ta solas.
Como si fuese el nido que por las noches
Los duerme y los arrulla.

Cabalga la noche sobre su corcel de ojos grises.
Tan redondos como dos uvas.
Va haciendo un nudo en mis labios cuando te nombro.
Va atropellando mi alma cuando te amo.
Te recuerdo en nuestro primer otoño derramando rosas sobre el campo.


EXCELENCIA PARA EL SIGLO XXI: Una Nueva Generación de Líderes

Debemos tomar conciencia que estamos en pleno siglo XXI y para nadie debe de ser una novedad que es necesario actualizar nuestras ideas y adaptarlas a la época en la estamos viviendo, las ideas del pasado ya quedaron atrás y de nada nos sirve ahora, esas ideas obsoletas que no ofrecen nada novedoso y que más que una alternativa diferente es un estorbo ideológico, debemos mirar hacia el pasado simplemente para hacer un balance de nuestro presente – ya que el presente no es más que las consecuencias de las obras realizadas en el pasado – y ver lo que estamos dispuestos a ofrecer para construir un mejor futuro, pero no la construyamos con arrepentimientos y melancolías y seamos como aquellos que se lamentan lo jamás hecho, ¡busquemos nuevos senderos!, ¡tracémonos nuevas metas!, ¡Superémonos nosotros mismos! Lo peor que podemos hacer es intentar construir el futuro lamentando el pasado.

En nuestro país cada año recibe una denominación diferente, un nombre que más que ser motivador parece ser el nombre de una marca comercial para exportación, como si un nombre hiciera la diferencia y como si un nombre nos pusiera a la altura de lo que aún no estamos, este año fue bautizado como “AÑO DE LA CONSOLIDACIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL DEL PERÚ”, sólo por que frías cifras le manifiestan al mundo que estamos creciendo económicamente y por tal motivo queremos consolidar esa buena imagen, lo cierto es que no es lo mismo decir crecimiento económico que crecimiento social y este último que por mucho tiempo se ha descuidado, se ha tomado a la ligera y hasta mirado con indiferencia, es por tal motivo que tenemos que soportar las protestas sociales – que no justifica los actos delictivos y las víctimas mortales que este deja – que atropella y paraliza al país entero, es que cuando se deja de lado las verdaderas necesidades de quienes realmente las sufren las palabras sobran y las rebeliones bastan como medio de lucha, por mucho tiempo se ha dejado de lado y se ha descuidado una pieza muy importante y fundamental, quizá la más importante de toda nación como lo es la educación, este componente que no es más que un valor agregado del desarrollo social, un país con una población ignorante es una nación con un pie en la miseria y otro en la guerra mientras que un país con una población con una población letrada es una nación hambriento de éxito y con sed de excelencia, es el momento de darle una prioridad imperante a la educación, pero no esa educación superficial, de aquella que solo engalana la mirada con imponentes infraestructuras y la mejor tecnología de punta, si no de aquella educación que despierte conciencias en la nueva generación de ciudadanos, hoy presente mañana futuro, esa educación de excelencia por mucho tiempo anhelado y hasta nuestros días no obtenido; estamos viviendo en estos momentos la era de la excelencia donde se acabo el margen de errores, donde se acabó las mediocridades, ese veneno mortal que paraliza las acciones para dejarlas a medio camino, esa droga que acaba con los sueños antes de haberlos soñado, dejemos que los melancólicos y mediocres de los religiosos incomprendidos y alarmistas piensen que estamos viviendo los últimos tiempos, el mundo de los mediocres acabará por su falta de constancia y por la bajar los brazos antes de seguir luchando, el mundo para los seres de excelencia no acabará con una profecía incierta, el mundo para los seres de excelencia recién comienza.
Estamos en la era de la excelencia, ¡así que convirtámonos en seres de excelencia!, ¡tomemos la decisión de dejar de lado las opciones mediocres!, ¡aspiremos a más!, ¡seamos a partir de hoy los mejores!; es por tal razón que el día de hoy les voy a hablar sobre este tema y les voy a mostrar el verdadero reto nacional de la verdadera meta peruana, de nuestra gran consigna como nación, y por tal motivo es que la exposición del hoy recibe el título de: “EXCELENCIA PARA EL SIGLO XXI: Una Nueva Generación de Líderes”.

Decía Aristóteles, fundador de la escuela de la excelencia, para aspirar a la excelencia hay que tener cierto grado de desequilibrio, sólo quien se obsesiona con pasión logra la excelencia, es decir hay que estar medio loco. Creo que todos conocen a Jaimito ¿verdad? este personaje de las tiras cómicas, pues bien, un día este se hallaba jugando en la puerta de su casa con Pepito, jugaban con sus canicas y luego de unos minutos terminó por perderlas todas, Jaimito rompió en llanto delatando así la pena por la derrota y la pérdida de sus canicas, su padre al oír el llanto de su hijo salió a ver que es lo que sucedía y al verlo llorar le preguntó : ¿Por qué lloras? y Jaimito le respondió: Por que he perdido todas mis canicas, tras obtener esta respuesta su padre le propinó un coscorrón y luego agregó: ¡Muchacho sonso, acaso no te he enseñado a saber perder! a lo que Jaimito replicó: Perder si sé, lo que no sé es como ganar. Hablar de sr un buen perdedor es muy fácil, tomando en cuenta que no hay que esforzarse tanto, solo basta ser mediocre y para ser mediocre no hace falta decidirse a serlo simplemente hay que estar de brazos cruzados, por que lo único que llega sin que lo busquemos es la mediocridad, Todos nos dicen tienes que ser un buen perdedor, pero ¿Cómo es eso? ¿Cómo alguien me puede decir que tengo que ser un buen perdedor? ¿Cuándo alguien me va a decir como debo de ser un gran triunfador? hasta Franco Debita en una de sus canciones nos habla de tener que ser un “BUEN PERDEDOR” es necesario armar una conspiración contra la nueva generación, para hacer de ellos gente de excelencia, gente triunfadora, hay que conspirar desde el colegio y desde el hogar, vean ustedes la gran labor y responsabilidad que tienen los maestros y los padres, conspirar contra sus alumnos y contra sus hijos, la revolución francesa y la toma de la vastilla nació de una conspiración, los grandes atentados y las guerras de gran numero de muertes nacieron de una conspiración, pero de una conspiración negativa, pues hagamos ahora una conspiración positiva y una conspiración no es más que aspirar a lo mismo, apuntar todos a una misma meta y a un mismo fin, en este caso lograr obtener una población de seres triunfadores y de excelencia, con líderes con grandes valores morales y principios éticos, sé que puede ser difícil pero imposible, que sería de la vida sin dificultades si todo fuera fácil la vida no tendría sentido, no hay nada más maravillosos que competir y demostrar que somos los mejores.

Debemos acostumbrarnos a aplicar la excelencia en todo lo que hagamos, en cada paso que demos y en cada decisión que tomemos, en nuestra vida personal como en la laboral y porque no, en nuestra vida sentimental, el amor es el sentimiento más bello pero es aún más bello cuando lo llenamos de detalles, y precisamente lo más bello es aquello que siempre llenamos de detalles, jamás perdamos el agrado por un detalle, pero para aplicar la excelencia primero hay que descubrirla, ya que no podemos dar lo que aún no tenemos, no podemos aplicar lo que aún no poseemos, entremos en materia primero explicando que es la excelencia, la excelencia no es otra cosa que simplemente EXCEDERSE en dar algo, en ofrecer algo, hacer algo más de lo que se nos pidió, ese extra en el mundo de la excelencia se llaman VALORES AGREGADOS , que no son más que los pequeños detalles que dan vida a la excelencia. Tomemos en cuenta una cosa muy importante: “Los pequeños detalles hacen la excelencia, pero la excelencia jamás será un pequeño detalle”.

La excelencia viene siempre acompañada de dos valores agregados muy importantes y que vale la pena mencionar como lo son LA AUTOESTIMA y LA CALIDAD; la autoestima es algo más que simplemente el amor propio, la autoestima es mirar dentro de sí mismo, es mirarse en el espejo cristalino de nuestras almas que es el fiel reflejo de lo que somos y descubrir la percepción que tenemos de nosotros mismos como primer concepto básico de nosotros como persona y debemos siempre tener muy en cuenta que COMO NOS VEMOS NOS VEN. Y el otro valor agregado es la calidad que nos es otra cosa que la sublime expresión humana, es el detalle de hacer de algo, algo único. Hay varios factores que impiden que una persona logre alcanzar la excelencia, pero hay dos lugares donde más se dan estos casos más frecuentemente; es el hogar y el colegio. En el primero somos educados y en el segundo formados, nuestra madre es nuestra primera maestra y nuestro hogar nuestra primer colegio, pero es la madre quien puede poner el primer gran obstáculo para llegar a la excelencia, nuestra madre nos da el primer blindaje emocional cuando junto a su hijo repite una y otra vez lo mucho que ha sufrido en la vida, le repite una y otra vez: “El mundo es un mar de lágrimas, venimos a este mundo para sufrir” y le enseña por errónea convicción de fe que quien más sufre tiene su recompensa en cielo, no importa cuanto sufran tendrán su recompensa en el cielo y uno crece creyendo que la vida es un concurso de sufrimiento, quien más sufrió más grande será su recompensa en el cielo, luego llega el padre con una cara que ya no parece cara si no una lápida, cansado y hasta mal humorado por el trabajo y siempre la misma respuesta ante la misma pregunta ¿De dónde vienes? de trabajar, con una cara de pujido, el trabajo se volvió una tortura para él, una prisión que no lo suelta, en un disgusto diario más que en un placer, es de las típicas personas que no quieren ir a trabajar si no TIENEN QUE IR A TRABAJAR, luego empiezan con los problemas en casa por los gastos que hacer, las deudas vencidas por pagar, y unos crecen creyendo que para ser felices hay que tener dinero y lo rematan cuando lo llevan a la iglesia por que les hicieron creer que Dios está en las iglesias y solo escuchan a alguien más confundido que uno mismo, que en realidad no sabe con certeza si la religión es un dogma de fe o una vieja tradición de las tantas que inició en Europa y nos lanza frases tan letales como un misil: “¡Naciste del pecado! ¡Cargarás con el peso de tu cruz!” y la gente termina admitiendo lo que en realidad ni saben que es: “¡Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa!” y se terminan golpeando el pecho ¿Culpa de qué? Me preguntó yo, de lo mal que anda el mundo, dicen algunos, de que el mundo es un mundo de locos y que está de cabeza, dicen otros, pues ¡el mundo no va a cambiar con rezos!, ¡el mundo cambia con acciones!, ¡el mundo es lo que es por acciones, pues que las acciones recompongan lo mal que está el mundo!, ¡dejemos de ser seres melancólicos sin acción y seamos seres de acción y convicción!, como dijo Carlo Marx “La religión es el opio de la humanidad” por que nos vuelve seres reprimidos y nos aleja por completo de nuestro motivo de vida, nuestro verdadero motivo de vida, trascender y llegar a ser seres de excelencia.

Nuestra memoria siempre guarda los más gratos recuerdos y lo más ingratos de aquellos que marcaron nuestra vida hasta de forma nada positiva, y el día de hoy quiero compartir con ustedes uno de mis más viejos recuerdos que casi nunca he compartido con nadie, y no lo hago con el afán de contarles mi vida son con la idea de que entiendan el impacto de esto, es algo que sucedió hace más de diez años, tenía creo que cuatro años, a muchos les parecerá exagerado y hasta mentiroso lo hoy voy a contar por la cantidad de años que han transcurrido desde aquel día, era un pequeño de jardín pero no me sentía uno más del montón, sentía que había algo diferente que en algún momento me haría marcar la diferencia entre los demás, así es la vida llena de misterios y sorpresas, de pruebas y anuncios, a veces la vida no siempre te confiesa tu destino de forma agradable, en mi caso me sucedió así y hoy en esta tarde, se las voy a contar.

Era una tarde de invierno creo, por el frío que hacia, oscilaba entre los tres o cuatro años, no lo recuerdo bien, desde esa edad no estaba de acuerdo con la mínima cantidad de tiempo que nos daban como recreo después de tantas horas de clase, y más aún si no nuestra pobre y hasta deprimente calidad educativa, las clases se tornan aburridas y son un infierno soportarlas y aquel día me revelé contra eso, a esa edad ya era un rebelde incomprendido, sentía que había hecho lo correcto, la libertad de expresión del pensamiento es un derecho inherente de cada persona, al menos yo lo entendía así, pero parece que hay personas cuya intolerancia no les deja ver algo tan obvio como eso, al sonar el timbre de fin de recreo decidí quedarme más tiempo en el patio de juegos pasando y repasando por los escasos juegos que albergaba el patio de mi jardín, pero si pensé que estaría sólo, me equivoqué, al lado mío estaba un muchachito de mi aula – de quien no recuerdo su nombre – a mi corta edad ya había hecho mi propia rebelión, y había ganado mi primer adepto, aunque no sé si se quedó por que se convenció de lo que estaba haciendo y de lo que quería lograr con eso o simplemente por que quería jugar más tiempo, lo cierto es que esto no causó mucha gracia en mi dulce y tierna maestra, que aquel día pasó de ser la princesa de los cuentos de hadas a ser la bruja horrible a quien nadie le quiere aceptar la manzana envenenada, los niños a esa edad solo tienen una prioridad JUGAR me gustaba aprender y muchas veces me quedaba leyendo algún cuento en vez de salir al recreo, pero veía a otros niños sin embargo llorar por que el recreo era corto, a esa edad reprimirle los horarios de juego a un niño es un crimen, y pensando en ellos más que en mí me revelé contra un acto que sentía injusta, a mi edad no solo era un rebelde si no también un idealista y un idealista no es más que alguien que se compromete con los propósitos de otros, en mi caso eso pasó, pero por jugar a la guerra y la paz a la libertad y la revolución, terminé en el patíbulo de los acusados y en el paredón de fusilamiento, acribillado por las balas de la incomprensión, me quedé más de lo que debía quedarme en el patio de juegos junto a mi compañero de lucha – por llamarlo así – mi noble maestra cansada de llamarnos y nosotros haciendo caso omiso a su llamado nos cerró la puerta, al cabo de varios minutos salió mi bellísima auxiliar a llevarnos a ambos al aula, aún recuerdo esa única palabra dicha con tanta ternura que terminó por doblegar mi pequeña alma rebelde fue tan solo un VAMOS tan suave, que me convenció de desistir de locura de rebeldía, fue quizá el primer llamado de mi destino, y cuando el destino llama solo tenemos dos opciones; TOMAR las riendas de nuestro destino o simplemente RECHAZARLA y evitar comprometerse con lo que la vida nos preparó, alguien dijo una vez que comúnmente la gente llama destino a sus propias estupideces, podemos aplicar como cierto esto a la gente que deja de pelear por sus sueños, que baja los brazos ante las adversidades y que no sale al encuentro de las buenas cosas de la vida, ya dentro sabía lo que se me venía, obviamente iba a ser castigado solo por manifestar en un acto que reconozco fue irreverente, pero debió preguntar porqué lo hice, sin embargo fuimos sentenciados a no comer nuestras loncheras, y si llegaba a mi casa con la lonchera llena mi mamá se iba a dar cuenta que me he portado mal y me iba también a castigar, un doble castigo por manifestar y expresar lo que pienso, en ese momento escuché el llanto de mi compañero, su llanto compadeció a mi maestra y dejó que comiera su lonchera, con eso se libraba de la pena y yo solo tenía dos opciones, mantenerme en mi posición y asumir la responsabilidad de mis actos o simplemente comportarme como un cobarde y evadir mi responsabilidad, no califico a mi compañero como un cobarde no se por que motivo me siguió en esto, pero él no debía pagar por una insubordinación mía, en todo caso él único culpable era yo, y él único castigado debería de ser yo, así lo veía y así dejé que suceda, ese mismo día mi mamá al darse cuenta de que no me había comido la lonchera que me había mandado, se molestó conmigo por que esa era una señal de que me había portado mal y me castigo, por supuesto que mi profesora no le dijo nada a ella pero la lonchera intacta me delataba.

Ahora que cuento esto me acuerdo de mi profesora y mi auxiliar y me pregunto que será de ellas dos, mi profesora, supe hace mucho que aún seguía soltera a pesar de ser muy agradable y cariñosa con sus alumnos, pero aquella tarde de hace varios años conmigo se equivocó, me pregunto también que será de mi hermosa auxiliar, supongo que ella si se debe haber casado ¿Tendrá una hija? A lo mejor sí, no conservo en mi rastro de rencor por mi ex profesora de inicial por ese acto de reprimir mi libertad de expresión en forma de protesta, porque recuerdo las cosas agradables que pasamos juntos y prefiero quedarme con esos gratos recuerdos, pero siempre desde aquella vez asimilé, expresión con castigo y diferencia ideológica con rechazo, durante muchos años reprimí mis ideas tan solo para mí, y cuando las compartía con alguien comenzaba a verme alejado de ellos poco a poco, pareciera que hablaba otro idioma o que hablaba de cosas raras. Es importante entender que las actitudes y acciones a tomar pueden marcar la vida de una persona de forma positiva como negativa, y esto es algo que siempre hay que tenerlas bien en claro.

Llegamos al mundo con la finalidad de ser seres de excelencia, pero ese blindaje emocional que nos proporciona nuestra madre y esas pequeñas acciones de represión en contra de las libertades de expresión del pensamiento y de elección nos aleja de esa meta, por que nos pone obstáculos tan fuertes en el camino llamados TRAUMAS y un trauma no es más que un temor hacia algo, una secuela en el alma y en la mente que dejó un acontecimiento pasado, nos enseñaron que no importa cuanto suframos en este mundo por que en el cielo vamos a obtener nuestra recompensa y mucha gente sufre guiado por esta doctrina, que más que doctrina de fe parece una doctrina de sufrimiento, mucha gente se consuela con esto y no le importa cuanto sufran viven creyendo que cuando mueran van a ser felices, renuncian a su felicidad en este mundo por tenerla en el cielo, junto a un Dios del cual muchos nos hablan pero nadie nos lo muestra, yo les pregunto ¿Llegamos a este mundo para sufrir y morir para ser feliz? Si es así, entonces ¿Para qué nacimos? Que sentido tiene vivir y ser infelices,

¡Démosle al mundo lo mejor de nosotros mismos!, ¡Démosle al mundo nuestra mejor semilla!, ¡Démosle al mundo nuestro más grande esfuerzo!, ¡Descubramos nuestra calidad humana y démosle a nuestras familias hijos excelentes, esposos y esposas excelentes, madres y padres excelentes!, ¡Démosle a nuestro trabajo teleoperadores excelentes y de primera!

Nunca olvidemos también a la lealtad, una compañera también importante de la excelencia, la lealtad es el cimiento de amistades verdaderas y duraderas, es la base de toda confianza en relaciones interpersonales. Muchas veces nos es más fácil reconocer los defectos de alguien que sus virtudes, es más fácil patear que dar un abrazo, es más fácil ofender que decir lo siento, pero el reconocimiento en la excelencia es una pieza fundamental paraqué esto de resultados, esto se da mucho en el hogar y en la escuela, en el hogar cuantas veces una madre le ha dicho a su hijo al obtener un diez en matemática, por ejemplo, ¡Eres un flojo! ¡Eres un inútil! O en el peor de los casos, las comparaciones negativas de esas que te destrozan “Por qué no eres como el hijo de fulano de tal” “Ese chico si estudia, no como tú que paras perdiendo el tiempo” la comparación no es mala de ninguna manera, ya que una comparación por más odiosa que sea siempre suele conseguir la mejora de la calidad de un producto, una comparación es odiosa y es por tal motivo que muchos por ya no ser comparados mejorar en muchos aspectos, para demostrar que son capaces de lograr sus objetivos si se lo proponen, pero una comparación de tal magnitud, logra un impacto que podría dejar secuelas muy ondas en la autoestima de una persona, pues esta actitud quedó atrás, olvidada, en el baúl de los malos recuerdos y las malas acciones, cerrada bajo siete llaves y arrojada al fondo del océano, a partir de hoy van a decirle a sus hijos una virtud diaria, dejemos de lastimar a quienes decimos querer y arránquenle siempre una sonrisa de esas que solo la caricia de una madre suele hacer, reconozcamos el esfuerzo ajeno y valoremos los esfuerzos no propios y veamos al triunfo ajeno como un impulso no para la envidia si no para el triunfo nuestro.

Esto sucedió en Inglaterra, hace mucho tiempo, tres hijos ya artos de su padre anciano y enfermo, decidieron abandonarlo una noche, dejarlo a su suerte y librarse de ese estorbo que les pesaba en la espalda, una noche los hijos se decidieron a dar ese golpe, lo vistieron y lo abrigaron a penas con una bufanda, lo llevaron a un parque lejano de donde vivían y mientras caminaban por el parque pensando en que momento dejarlo, el padre dijo con la voz ronca ya por el frío “Aquí es” los hijos se miraron unos a otros y le preguntaron ¿Aquí es qué, papá? Y su progenitor le respondió “Aquí es, donde deben dejarme” y los hijos una vez más se miraron las caras y otro de ellos le preguntó ¿Y cómo sabes que te vamos a dejar? Y su padre con lágrimas en los ojos, esas lágrimas que delatan culpa y saben a melancolía les respondió “Porque es aquí, donde yo abandoné a mi padre, hace 40 años”. Esto otro sucede quizá en muchas casas del mundo, una madre siempre preocupada por darle lo mejor a sus hijos y siempre busca complacerlos en sus peticiones, una madre le daba a sus hijos en el desayuno de todas las mañanas lo que ellos le pedían, lo que se les antojaba: panqueques, huevo revuelto con jamón, jugo de naranja o quizá alguna golosina. Hasta que un día transcurrido varios años, ya los hijos crecidos y la pobre madre cansada y el cabello blanqueándose como un copo de nieve, les sirvió en el desayuno un palto con brócoli y un vaso de leche de soya, y uno de sus hijos protestó “¡Mamá que esto! ¿Dónde está lo de siempre? Y su madre les preguntó ¿Les gusta lo que les hago para desayunar? Y sus hijos repitieron la misma respuesta como coro eclesiástico “¡SI!” y la madre sentenció “Pues nunca me lo dijeron”.

En la vida a parte de ser leales a nuestros amigos y a nuestras convicciones, hay que ser agradecidos, debemos de darle gracias a nuestros abuelos por darnos al ser más maravilloso, nuestra madre; nuestra madre que con dolor y riesgo de muerte nos dio la oportunidad de estar hoy aquí; también dar gracias por el padre que tenemos por que se involucro en esta historia y dejó la semilla que creció y hoy somos nosotros; debemos de agradecer por haber nacido después de Beethoven para disfrutar de la Novena Sinfónica; debemos de agradecer por haber nacido después de Alexander Fleming para utilizar la penicilina si es que nos es necesario y yo particularmente debo de dar gracias por haber nacido después de concluido el primer gobierno de Alan García si no quien sabe si estaría aquí con ustedes compartiendo estos momentos, reconozcamos en vida lo maravilloso que tenemos y lo afortunado que somos y no perdamos el tiempo becándole algo malo a algo que quizá tenga mucho de positivo, no nos envenenemos el alma creyendo que tomo es malo, toma el lado bueno de la vida y de ti mismo y simplemente decídete a ser feliz.

Pero hay algo más difícil aún, que reconocer una virtud, es reconocer el éxito ajeno, nos duele nos arde en el alma reconocer y aceptar el éxito ajeno; una vez un padre le preguntaba a sus tres hijos sobre la carrera que querían elegir, y le pregunta al primero de diecisiete años “Hijo tú que ya estás por egresar del colegio que te gustaría ser” y el hijo le respondió “Yo quiero ser político, congresista, no hacen nada y ganan una millonada ya para que voy a seguir estudiando si en el congreso tengo mi jubilación asegurada” y el padre le dijo “Bueno me parece bien” lego le repite la misma pregunta a su hija de trece años y ella responde “ Yo quiero ser estilista internacional para peinar a las grandes estrellas del mundo” y el padre una vez más se mostró satisfecho con la respuesta que obtuvo pero la diferencia llegó cuando le preguntó a su último hijo de siete años que es lo que quería ser de grande y el le respondió: Quiero ser un COJUDO. Esta respuesta preocupó y llamó la atención no solo de su padre sino también de sus hermanos “¿Cómo que quieres ser un cojudo?” preguntó su padre y el niño le respondió “Sí es lo que quiero, ser un cojudo” y el padre le preguntó “¿Porqué?” y el niño le respondió con las palabras que le había escuchado decir a su padre en más de una ocasión “Por que siempre te escucho decir, mira el carro que tiene ese cojudo, mira el trabajo que tiene ese cojudo, mira la casa que tiene ese cojudo, mira la mujer que tiene ese cojudo”. Siempre el éxito despierta envidia en quien sabe que quizá no tiene la misma capacidad de conseguirlo también o que no sabe que la tiene por que simplemente no la buscó y está de brazos cruzados o simplemente la decidía y la apatía le cubrió los ojos y no lo deja moverse en busaca de su felicidad. Y ya que estamos hablando de éxito debemos saber que el éxito es una consecuencia después de llegar a alcanzar la excelencia, el éxito si tomamos en cuenta la historia anterior, debe ser una fuerza que nos impulse hacia lo positivo y a retarnos a conseguir los triunfos propios.

Volviendo al tema de la madre, no solo se le debe de reconocer una virtud a su hijo sino motivarlo a alcanzar el éxito, si trae un cero en el examen, no lo regañe, que sepa que lo acompaña en su tropiezo, no le haga sentir que es un fracaso, dile que es solo un pequeño tropiezo, minimice su caída y motívelo a obtener un once, ahora les debe estar pasando por la cabeza que el once es una nota mediocre y que va en contra del éxito y la excelencia, pues sí, así es, pero parafraseando en esta tarde a Christian Barnard “Piensa en grande y tus hechos crecerán piensa en pequeño y te quedarás atrás” pero si analizamos bien esta frase realmente no debemos cumplirla al pie de la letra pensemos en grande pero empecemos en pequeño, no hay imperio más solido que aquel que se hizo de abajo, y la excelencia es un imperio, el imperio del alma y de la mente, tengamos la mirada en las estrellas pero los pies bien puestos sobre la tierra; debemos de entender que tanto el éxito como la excelencia son un proceso largo, que requiere esfuerzo y convicción, empeño y paciencia, si su hijo sacó un diez motívelo a sacar un once, cuando lo consiga motívelo a conseguir un doce y así progresivamente hasta que de tanta motivación lo convenza que es un campeón, que tiene que aprender de sus caídas, y cuando menos lo espere llegará al veinte y sabrá valorar el camino que le tocó recorrer hasta llegar al punto en el que está. Pero siempre reconozcamos lo bueno, rescatemos siempre lo positivo de una persona y cuando reconozcamos lo negativo que sea para hacer de esa persona alguien mejor, no existe nada peor que alguien que trate de cambiar a alguien si esto es así simplemente no la acepta como es, jamás cambiemos a las personas aceptémoslas tal y como somos con defectos y virtudes, seamos tolerantes, ayudémosle a mejorar y demostrémosle nuestra amistad e interés por ellos preocupándonos por ellos, demostremos interés en las personas no para que se interesen por nosotros si no para dar nuestra mejor semilla al mundo. La deuda de honor más grande de la humanidad es la deuda del reconocimiento ¡Seamos no sólo seres de excelencia!, ¡Seamos seres extraordinarios! Que es lo opuesto a ser un ordinario, la diferencia entre Extraordinario y Ordinario es mínima, es solo una diferencia gramatical de cinco letras. EXTRA Ordinario. ORDINARIO = Vulgar, común, corriente y EXTRAORDINARIO = Estupendo, fuera de lo común.

Otro lugar donde suele impedirse que una persona llegue a la excelencia es la escuela, aunque parezca mentira y absurdo. La escuela es un lugar donde se tapan los talentos que las personas por naturaleza poseen, el 96% de la humanidad son genios pero su genialidad la tiene tapada. Que es lo común que se hace en el aula de una escuela, nos engañan, nos estafan, nos quieren hacer creer que podemos desarrollar talentos que no tenemos, en mi caso se dio durante muchos años y quizá hasta hoy hay algunos necios que se empecinan en hacerme creer que puedo desarrollar mi habilidad con las matemáticas, habilidad que por cierto nunca tuve y que no importa tener, nadie quería reconocer que mi verdadero talento y mi gran destreza era con las letras, desde muy niño comencé escribiendo cuentos y hoy vengo trabajando en mi libro que ya casi esta terminado, gritaba en el silencio sin ser escuchado “Quiero ser escritor no valdor” pero nadie parece escuchar las ideas y decisiones de un niño de ocho años, nadie escucha a los niños como si no tuvieran nada que decir, como si no tuvieran nada que ofrecer y luego se llenan la boca diciendo una y otra vez que los niños son el futuro del país ¿Qué clase de futuro pueden ser si ni siquiera los escuchan? Pero siempre hay un momento en la vida en la que debemos tomar las riendas de nuestras vidas y revelarnos contra el mundo si es necesario para alcanzar nuestros sueños y conseguir nuestros objetivos, el peor error de mis padres fue mandarme a clases de adelanto o reforzamiento, pero ¿Qué reforzaban? Simplemente un talento que no tenía, les costaba tanto reconocer que odiaba las matemáticas y me apasionaba las letras, es tan difícil convivir con un escritor que tenga mucho que decir, aunque a nadie le guste o nadie comprenda, casi todos adoraban a un matemático solo por que puede deleitar con resolver grandes problemas matemáticos como para despegar un cohete de la nasa, yo sin embargo estaba haciendo algo más difícil, buscando mi independencia para ser simple y esencialmente YO.

Siempre tuve que protestar en casa y revelarme para hacer lo que a mí me daba la gana hacer, esa es la clave del éxito, hacer de lo que uno quiere, por que solo haciendo lo que uno desea, solo haciendo lo que uno realmente disfruta hacer es que conseguimos la felicidad – aunque quizá no completa – y logramos el éxito, por que lo esencial del éxito es hacer lo que disfrutamos. Luego de una experiencia de liderazgo estudiantil en el colegio descubrí el llamado de mi destino, y estaba donde menos imagine que estaría, frente a un estrado, lugar donde siempre evité estar, decidí llevar el curso de oratoria para perfeccionar una habilidad que sentía que tenía y que muchos notaban también como una destreza mía, yo elegí llevar el curso en la Escuela Nacional de Oratoria que pertenece al APRA un partido que todos quieren… (Desaparecer)… lo elegí por mi simpatía hacia un personaje grande en la historia política del país del siglo, pasado y sobre todo por sus grandes cualidades de orador y maestro de juventudes, esta decisión dese luego no le cayó bien a mi mamá a ella le hubiese gustado que yo lleve el curso en el TEA, o “donde sea menos en un lugar filiado a un partido tan nefasto” sentenciaba ella, pero la decisión era mía y ya estaba tomada, llevé el curso donde yo erigí y no me fue nada mal


CAMINO AL ÉXITO

La vida, es el enigma más grande del universo, después de la muerte, la incógnita más antigua de la humanidad, así fue desde los tiempos remotos, desde que el hombre tomó conciencia – aunque ahora parece q la extravió – siempre buscando el porqué de las coas. La vida están compuesta por sucesos y eventos lógicos e ilógicos, y, muchas veces se da mayor importancia a lo lógico, por que es obvio, tiene una explicación más “acertada” o deberíamos decir más a la mano pero hay quienes pasan años de su vida tratando de explicar lo ilógico de la vida, por que es lo último lo que le da muchas veces el sabor a la vida, lo ilógico que puede ser vivir, prueba de esto, tenemos quizá el ejemplo más cercano, el amor, ese sentimiento agridulce que nos empalaga el corazón, que nos hace perder la razón y la cordura sacándonos muchas veces de nuestros cabales y nos lleva ha hacer cosas ilógicas – las famosas locuras de amor – sólo por estar adormecidos por ese narcótico tan bello y sublime, llamado amor, citando a Shakespeare “El Amor es ciego y no vemos las bellas locuras que hacemos por ella” aunque muchas veces somos nosotros los ciegos por tener al amor al frente nuestro y simplemente dejarlo ir y tan sólo nos queda el consuelo absurdo “Ojalá que vuelva a mí”.

¿Quién no ha tomado alguna vez una decisión difícil en la vida? En el proceso de crecer y despertar a la vida, somos seres aprendiendo a vivir, a distinguir lo bueno de lo malo y a elegir, y muchas veces nuestras elecciones fueron antecedidas de decisiones difíciles, de esas que suelen durar largos minutos de reflexión y meditación, l más larga y que más reflexión demanda no nos libera de una mala decisión. Para algunos la decisión más difícil de tomar es, sin duda alguna, la de seguir o detenerse para contemplar su derrota en el largo y siempre complicado camino de la vida, que sólo los audaces se atreven a continuar recorriendo. La pregunta de muchos es quizá ¿qué es la vida? Hay de aquellos que dirán que es un regalo de Dios y otros que es una chispa de luz en el universo, hay quienes dirán que la vida es un corto o largo sueño que ha de despertar con el beso de la muerte, otros suelen creer que quien logre conquistar y vencer a la muerte habrán conquistado la vida, lo cual me atrevo a decir que es una verdad a medias o una verdad ilusoria, en realidad la vida no es un sueño – como dijo Calderón de la Barca – y mucho menos acaba con la muerte, desde mi posición, la vida es un reto y termina con el triunfo, no somos la estrella de la creación y hay quienes se sienten un sistema solar y que todos deben de girar a su alrededor como satélites extraviados buscando volver a orbita, la soberbia no es un defecto si no una actitud negativa, de esa que nos nubla la mirada, nos opaca el corazón y no nos deja vernos tal cual somos, nos abandona en el desierto de lo incierto y no vemos nuestro reflejo si no un espejismo que nos envuelve y nos engaña, la soberbia nos hace perder el suelo y para triunfar es necesario caminar pisando firmemente el suelo con humildad, esa simple y sencilla actitud que no pide reconocimiento y sumisa nos acompaña si le pedimos compañía, es la humildad quien nos mostrará tal y como somos en realidad con nuestras virtudes y limitaciones, de esas que tenemos que aprender a aceptar y aprender a convivir en armonía y en paz en busca del desarrollo de nosotros mismos como persona y proyecto de excelencia,. Debemos comprender que hemos vivido engañados por mucho tiempo y es necesario desengañarnos de eso que creíamos verdadero y único como dogma de vida, nos engañaron cuando nos dijeron que somos dueños de nuestro destino, lo cual, es falso, no somos dueños de nuestro destino, simplemente por que el destino es un evento circunstancial fura de nuestro control (El Destino baraja las cartas, nosotros las jugamos. Schopenhauer / Generalmente, la gente llama destino a sus propias tonterías. Schopenhauer) Somos simplemente arquitectos de nuestro porvenir, el futuro si lo podemos hacer, el futuro, nuestro futuro no es más que la consecuencia de nuestros actos del pasado, nuestros actos de hoy nos dirán con firmeza lo que seremos mañana, por muchos años se ha dicho y quizá se siga diciendo por mucho tiempo más que los niños y niñas son el fututo de un país, pero sin embargo no podemos evitar seguir viendo niños abandonados por las calles que deberían estar en una escuela estudiando para ser ese futuro, palabras bonitas que alagan un discurso, pero que sólo son eso, frases poéticas, sólo eso y nada mas, las frases no son nada si no las acompaña la acción, si no se le da la importancia debida y no se toma conciencia a tiempo de este tema tan crucial para el desarrollo de nuestro país como nación, ese no será más que un futuro incierto lo que le espere a nuestra nación, los niños y las niñas deben ser la prioridad y tomados en cuenta hoy, como el gran presente que son , ese presente esperanzador y la gran reserva espiritual de nuestro país y cualquier país del mundo, invirtamos más en educción para evitar mañana invertir en armas, un país en la ignorancia es un país a un paso de la guerra y la devastación.

Habrás triunfado cuando sepas con claridad hacia donde quieres llegar y habrás fracasado cuando ante el desaliento y la desconfianza bajes los brazos y agaches la mirada… ¡No te detengas! ¡Sigue adelante! Emulando a Jorge Chávez “Arriba, arriba, hasta las estrellas” anda siempre con la mirada fija en las estrellas y los pies sobre la tierra ¡El cielo no es tu límite! ¡Las estrellas son tu meta! Jamás mires hacia atrás… no existe el Dios del mañana ni el demonio del ayer; en el camino al éxito el espacio más corto entre uno y la gloria del éxito, es el esfuerzo. Olvida tus caídas y levántate, con l frente en alto y dispuesto a continuar luchando, la vida puede ser un juego si lo deseas y acabar cuando tu quiera, no tires la toalla al primer golpe, no te acobardes y sigue la pelea, sólo tú puedes dar el golpe primero y último, que no te engañen, no se aprende nada del fracaso sólo el éxito enseña, si aprendes y tratas de mejorar las lecciones del fracaso, te seguirás cayendo una y otra vez y no saldrás jamás del fondo del pozo; sin embargo, si mantienes y mejoras las lecciones del éxito te hará más fuerte e imparable, asimila tu fracaso sólo para no cometer viejos errores, esto no te excluirá de cometer otros nuevos, escribe páginas nuevas en tu vida, que no la marque el sello indeleble de la mediocridad, piensa en grande pero empieza en pequeño, Roma no se hizo en un día pero la desesperación y la soberbia si la acabaron en un día, el triunfo conduce a la excelencia, pero ambas cosas son un proceso en algunos más corto en otros un tanto más corto todo depende de cómo las trabajes y cuanto tiempo te dediques a ti mismo, un proceso que debe ir de menos a más, no puedes permitirte ser el mismo que fuiste ayer, los días no transcurren en vano, siempre deben dejar una lección en ti, toma siempre en cuenta que a la cima de una montaña se llega escalándola no tomando un ascensor, no desesperes si caes, la desesperación es tu peor enemigo. Si quieres triunfar, gatea antes de correr, camina con cautela pero siempre mirando hacia donde vas o hacia donde quieres llegar.

Si quieres triunfar debes de engancharte a una estrella, si sigues a un fracaso, eso es en lo que te convertirás; en cambio si sigues a un ganador, con esfuerzo y sacrificio lo podrás alcanzar, dime a quien sigues y te diré como quien terminarás. Triunfador es simplemente quien se conoce así mismo nacido para triunfar. Arriésgate y arrójate a los brazos de los retos, por que sólo los retos te harán grande y fuerte, si estás en realidad preparado para asumir el reto de la vida y a asumir sus responsabilidades, no te deseo suerte, si no éxito, por que la suerte no es más que la fortaleza que motiva a los fracasados, jamás me enseñaron que la vida era justa, quizá no lo sea, pero que importa, tú haces tu propia justicia, fórjate tu porvenir, sé el mejor. Lo importante no es siempre ganar; si eres ganador, se un buen ganador, si eres segundo, no envidies al primero, esfuérzate para serlo tú también; si pierdes, no seas un buen perdedor, voltea la página, deja todo atrás y camina hacia adelante. La vida es dura, pero más dura es la derrota sin pelea, sin compromiso, sin esfuerzo y sin coraje, nada en la vida es fácil ¡Tú eres tu meta! ¡Tú eres tu propio límite! ¡Tú eres tu propio obstáculo! Atrévete a soñar despierto, sueña con un país mejor, no hay nada más patético que perderle la fe a lo que el país que nos vio crecer nos puede ofrecer, jamás te preguntes que tiene el país para ofrecerte, pregúntate tú mismo que tienes para ofrecerle al país que te vio nacer.

No hay nada lamentable que perder la esperanza en otro compatriota, el mundo es nuestro reflejo… mírate al espejo de la vida, toma las riendas de tu vida, toma la iniciativa de vivir por ti y para ti, ¡Atrévete a vivir! ¡Atrévete a triunfar! (La juventud siempre tiene la ilusión por alimento. Descartes. / El deber es un Dios que no consiente ateos. Víctor Hugo / El hombre más poderoso, es aquel que es dueño de sí mismo)

Quiero terminar esta misiva, con palabras de Manuel Gonzales Prada:… no contemos non los hombres del pasado, los troncos añosos y carcomidos produjeron ya sus flores a aroma deletéreo y sus frutos de sabor amargo. ¡Que vengan árboles nuevos a dar flores nuevas y frutos nuevos! ¡Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra! Y déjame decirte ¡No seas una mala copia del ayer! ¡No seas un peruano de primera! ¡Jamás seas un peruano de primera! ¡Sé un peruano de excelencia!

Paolo Bravo

“Si no quieres que la gente se olvide de ti
Apenas te mueras, escribe algo que valga
La pena leerse o valga la pena escribirse”
Franklin.


UN DOMINGO TRÁGICO PARA EL RECUERDO ELECTORAL

Desperté muy temprano el día domingo, algo que normalmente no suelo hacer, con la esperanza como muchos en un domingo de lecciones generales, creyendo que las cosas cambiarían para bien en el país, el día despertó con un clima helado que creo ya presentía el desastre que se nos venía como nación, salí a cumplir con mi deber cívico de sufragar con la ilusión de un cambio, con la esperanza de que el candidato del gran cambio y la gran conversión nacional pueda conseguir su pase a la segunda vuelta y con él de la mano ir con rumbo al primer mundo, no conté, o quizá sí lo sabía pero no quería creer que volvería a pasar, que aún en el país había gente trasnochada que al parecer no aprendió nada de historia y eso demuestra que el electorado peruano nunca aprendió de los errores del pasado histórico electoral, cumplí de inmediato con mi voto no hizo falta que lo piense ya había decidido mi voto con conciencia y responsabilidad, cosa que no todos los peruanos hacen, aún hay muchos que votan con el odio del pasado, con el higado y con el desprecio y rechazo a un sistema que no concidero que está mal, sólo que no se sabe administar, el flash electoral de las cuatro de la tarde destruyo mis mesperanzas y el de muchas personas, nos quedamos sin muchas opciones en esta segunda vuelta, los primeros resultados de la ONPE hasta a un 43% le daba a PPK el pase a la segunda vuelta y con eso volvían las esperanzas no solo para mí si no para muchas personas pero una vez más… el último resultado oficial de la ONPE al 80% daba el pase a la segunda vuelta entre Ollanta y Keiko, con esto nos queda pocas opciones de cambio pero al menos una opción democrática ante el retroceso al pasado… sólo epero que este 5 de Junio no sea tan trágico como como el pasado 10 de Abril que deberá quedar en el recuerdo como un mal antecedente de conciencia electoral ante decisiones importantes… Gracias Pedro Pablo (PPK) por haber conseguido con esa sencillez y buen humor que siempre te caracteriza por hacer que los jovenes nos involucremos tanto y de tal forma en la política como nunca antes, cosa que jamás lo había logrado político alguno… Gracias PPK por habernos dado una gran campaña, por habernos dado una esperanza nueva y ser tú una nueva opción… Gracias PPK por habernos regalado una gran campaña llena de fiesta y alegría… es una lástima que los peruanos tengamos siempre que perder este tipo de oportunidades, este Domingo la esperanza no venció al miedo sino la imbecilidad del electorado en su minoría está a punto de quitarnos la libertad, sólo espero que el próximo domingo de elecciones la democracia sea más fuerte que el odio al pasado, más fuerte que la dictadura con piel de cordero ¿algún día los peruanos aprenderemos de nuestra propia historia sin rencor al pasado, algúna vez los peruanos aprenderemos que no es el extremismo lo que genera desarrollo, alguún día los peruanos aprenderemos a elegir con conicencia nacional más que con odio y rencor?….

Elecciones y otros cuentos

Cada cinco años, el Perú vive la misma incertidumbre de cada quinquenio, las ELECCIONES GENERALES o deberíamos llamarlo quizá, EL CARNAVAL, que tiene un pequeño preámbulo con las Elecciones Municipales y Regionales, nada tan interesante y pintoresco como las Elecciones Generales, donde se ve de todo, desde oportunistas hasta payasos y ridículos, de todo menos candidatos y propuestas que es lo que se espera ver, aunque la gente ya está acostumbrada a esto, siempre de lo mismo, pero nunca deja de sorprendernos lo nuevo que siempre aparece. Ahora no solo es el carnaval de los payasos sino también – y esto debo confesarlo sí me preocupa – la oportunidad para que los dictadores manden a sus heraldos negros, como diría Vallejo, para instaurar en nuestro país de democracia débil pero democracia al fin que hay que defender, su modelo autoritario de estado sin libertad de expresión, sin respeto por las opiniones contrarias a un régimen dictatorial, el Perú no es ajeno a esto, por supuesto que no, y es por eso que en estas elecciones próximas, no elijamos al extremismo y al atraso, sólo por estar cansados de tener siempre de lo mismo, con el rencor y la vilis, no se construye una nación, solo los calvarios, miremos hacia atrás un instante y veamos todo lo que tenemos y nos daremos cuenta que tenemos mucho que perder eligiendo al extremismo como modo de administración para nuestro país, no le entreguemos el país a unos cuantos facinerosos que sólo quieren llegar al poder para vanaglorias propias, elijamos con conciencia el futuro de nuestro País, aún quedan muy buenas opciones en el camino, solo basta con ver con los ojos de la razón, tenemos mucho que perder: LA LIBERTAD. Digamos NO AL NACIONALISMO esa ideología estúpida de atraso y estatismo, SI AL PATRIOTISMO ese sentimiento generoso que nos hace defender lo nuestro con razón y firmeza, el PERÚ es nuestra casa grande, no la entreguemos a los dictadores.

Bienvenidos a El Rincón de Apolo

Quiero empezar este blog agradeciéndoles por haber ingresado en él, a este rincón que no sólo será un medio de protesta – cuando lo requiera – sino también una etapa más en mi largo caminar rumbo a convertirme en un escritor, y uno de los vicios de los escritores o quienes – como yo – pretender serlo es no poder parar de escribir. Espero poder satisfacer sus espectativas con respecto a este blog, de ahora en adelante también su espacio. Gracias por llegar hasta aquí.

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